Otro paro agrario aumenta la tensión

Otro paro agrario aumenta la tensión
Por la presión de las bases, que reclaman la baja de las retenciones, el ruralismo llamó a no vender granos ni hacienda durante una semana
El campo convocó a un nuevo paro, el séptimo en lo que va del mandato de la presidenta Cristina Kirchner, en rechazo a la negativa del Gobierno a bajar las retenciones a las exportaciones agrícolas. Desde anoche y hasta el viernes próximo a última hora, los productores no comercializarán granos ni hacienda con destino a faena y seguirán a la vera de las rutas.

Aunque los ruralistas llamaron a no interrumpir el tránsito, grupos de productores mantenían cortes totales o parciales en más de 60 localidades de por lo menos ocho provincias. El reclamo era aún más duro en las zonas más afectadas por la sequía: Santiago del Estero, Chaco, Formosa, el norte de Santa Fe, Entre Ríos y el sur de Buenos Aires.

La medida de fuerza fue una respuesta de los dirigentes nacionales del agro a la presión de las bases, que comenzó a sentirse el martes, cuando el Gobierno y los ruralistas se reunieron por cuarta vez sin lograr nuevos acuerdos; se acrecentó anteayer tras el fracasó en la Cámara de Diputados de la sesión especial convocada por la oposición para aprobar una baja de las retenciones, y estalló en la noche de ese mismo día cuando la Presidenta anunció que el Gobierno coparticipará entre las provincias el 30% de lo recaudado por los derechos de exportación aplicados a la soja.

"Se permite la comercialización de alimentos perecederos, como leche, frutas y hortalizas, ganado de invernada y conserva, y productos provenientes de las regiones afectadas por la sequía", afirmó el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, que tuvo a su cargo el anuncio del paro en una conferencia de prensa en la sede porteña de la Federación Agraria. "Los productores ya ven en sus tranqueras el fantasma de los 90, cuando muchos tuvieron que vender su campo y emigrar a la ciudad", advirtió el vicepresidente primero de esa entidad, Pablo Orsolini.

La Comisión de Enlace adoptó esta decisión en una reunión que se extendió casi todo el día de ayer. Las únicas diferencias se centraron en la extensión y la dureza de la medida de fuerza. La Federación Agraria impulsaba un paro de 10 días, hasta principios del mes próximo, cuando se espera que la oposición vuelva a intentar el tratamiento de la baja de las retenciones en Diputados. En tanto, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), la mayor de las trece entidades que conforman CRA, pidió siete días, la opción que finalmente prevaleció.

Durante la tarde, hubo contactos telefónicos con el ruralista entrerriano Alfredo De Angeli, con los ruralistas de Armstrong -donde al reclamo de los productores se suma el de los obreros de las fábricas de maquinaria agrícola- y de algunas localidades bonaerenses donde se registraban las posiciones más duras. Según dicen los dirigentes nacionales, se les pidió que evitaran cortes totales de rutas para no despertar rechazos en la sociedad urbana.

"No incentivamos los cortes y exigimos la misma actitud de parte del Gobierno, que no salgan los [Luis] D´Elía, [Edgardo] Depetri y [Florencio] Randazzo a alentar los cortes con declaraciones fuera de lugar", afirmó el vicepresidente segundo de la Federación Agraria, Ulises Forte, en referencia a los dirigentes del kirchnerismo. "Esto no es una cuestión de días más o menos. Los tiempos están vencidos. Hay que tratar los temas de la agenda agropecuaria y no cosméticamente como lo ha hecho el Gobierno hasta ahora", dijo el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati.

La Comisión de Enlace, que avisó que aspira a que sigan las reuniones con el Gobierno, volverá a encontrarse pasado mañana, para evaluar el alcance de la protesta cuya evolución dependerá -dicen- de la actitud que adopten los productores que se manifiestan en las rutas.

Tres razones

* Retenciones. El campo pide una baja generalizada de las retenciones a las exportaciones de granos -total para el trigo y el maíz, y parcial para la soja- y busca ese objetivo en las reuniones que mantiene con el Gobierno y en el Congreso, donde confía en lograr quórum para bajar las alícuotas por ley.

* Emergencia. El Gobierno no homologó aún las declaraciones de emergencia y desastre por sequía declaradas en varias provincias, con lo cual el diferimiento impositivo anunciado por el Poder Ejecutivo aún no se concretó.

* Trigo, carne y leche. El agro pide el final de la intervención en los mercados con precios tope y la apertura de las exportaciones.

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