otro jefe de gabinete en desgracia - Kirchner le bajó el pulgar a Massa y lo enviaría a la arena bonaerense

El ex presidente le cuestiona la excesiva exposición mediática al jefe de Gabinete y analiza una salida elegante para el joven funcionario. Encabezaría la lista de diputados bonaerenses en la elección de octubre de 2009.
Según los sondeos oficiales, Sergio Massa mide en ese distrito entre cinco y diez puntos porcentuales más que Néstor Kirchner. Para evitar el mismo final que Alberto Fernández, el intendente en uso de licencia exigió un solo interlocutor en el Gobierno y ese reclamo encolerizó al santacruceño. La situación se agravó cuando criticó la doble indemnización que pide la CGT, y Kirchner lo desautorizo.

Sergio Massa no atraviesa un buen momento político dentro del Gabinete de Cristina Fernández. Desde hace tiempo ha dejado de ser el hombre que traía la esperanza de renovación al Gobierno, tras la derrota de las retenciones al campo. Y en gran medida esta situación es producto de una situación insoslayable: Néstor Kirchner ya le bajó el pulgar y es muy difícil que se reconcilie con él. “Es muy complicada su relación con el ex presidente”, reconoció a este diario un funcionario que suele compartir la intimidad de la Quinta de Olivos. La situación se agravó irremediablemente cuando Massa descartó la posibilidad de instrumentar una doble indemnización, y de inmediato Kirchner y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, lo desautorizaron.

Si bien en otro momento esta situación podría haber sido la antesala de una renuncia, ahora es más improbable una salida intempestuosa porque, paradójicamente, Massa es el hombre con mejor intención de voto que el kirchnerismo puede ofrecer en la provincia de Buenos Aires, incluso por encima de la del ex presidente. Según una encuestadora de consulta en la Casa Rosada, Massa mide entre cinco y diez puntos más que Kirchner en Buenos Aires. En consecuencia, lo más probable es que una salida elegante se articule a través de la postulación del jefe de Gabinete a la cabeza de la lista de Diputados en los comicios del próximo año.

Mediático. Una de las cosas que más enerva a Kirchner es el protagonismo mediático de Massa y su ansiedad por exponer la agenda gubernamental, una estrategia que confronta con el hermetismo que pregona el kirchnerismo más íntimo. Lo que para el jefe de Gabinete es estrategia comunicacional, para los santacruceños que suelen frecuentar a diario al ex presidente, es “pura frivolidad”. Así tildaron la idea de Massa de convocar a la conferencia de prensa de la era de Cristina. Mientras Massa habla con los periodistas, Kirchner fustiga a los medios. Mientras el primero busca un acercamiento con los empresarios de medios, el segundo deja que los camioneros bloqueen las distribuidoras de los diarios.

Esa dualidad quedó en evidencia la semana pasada cuando Cristina estaba de gira por el norte de Africa y el jefe de Gabinete almorzaba en el programa de la conductora Mirtha Legrand. La presencia del funcionario disgustó mucho al ex presidente y se lo hizo saber a través de la oficina de un ministro. Según explican en un despacho de la Casa Rosada, “a Massa le advirtieron que declinara la invitación”, pero el intendente con licencia de Tigre desoyó el consejo. Inclusive, hay fuentes que aseguran que el propio Kirchner lo llamó en un corte del programa para que se fuera, pero Massa no acató.

De acuerdo con el relato de un kirchnerista testigo de varias de estas situaciones, “la relación se complicó desde el principio porque al asumir Massa les dijo a Néstor y Cristina que él no quería ser un nuevo Alberto Fernández, que no iba a estar mediando entre ellos. Entonces les anticipó: “Yo quiero tener un solo teléfono, y ese teléfono debe ser el de la Presidenta”. Así se ganó la simpatía de Cristina y la indignación de Néstor, quien por mucho tiempo sólo se comunicó con él a través de Carlos Zannini.

Pese a que están conscientes de esta situación, en el entorno de Massa minimizan cualquier roce con el jefe del PJ. “Se sabe cómo es Néstor, lo conocemos desde hace tiempo, lo vivió Alberto Fernández, Sergio Acevedo y otros”, explicó uno de sus asesores. Y agregó que están tranquilos porque “Cristina lo ratifica a Sergio todo el tiempo, entra y sale del despacho siempre”.

Como reconoce uno de los hombres de consulta que tiene el jefe de Gabinete, “cuando Cristina está lejos o aislada en lo protocolar, Massa se desdibuja, porque en Olivos no le atienden el teléfono. Cuando ella está activa y se acerca, Massa recupera protagonismo, como pasó esta semana con el anuncio del paquete de medidas impositivas”.

Puja. Desde que llegó a Balcarce 50, a Massa le tocó cargar con una pesada mochila: el papel que desempeñó durante años Alberto Fernández en el juego interno del poder kirchnerista. “Pero Sergio no es Alberto. Si Randazzo quería hablar con Albistur, debía pasar primero por Alberto. Eso ahora ya no pasa”, explican en la Casa Rosada.

Dentro del elenco ministerial, el vínculo con Randazzo es uno de los más complicados, reconocen en ambos sectores, porque “Randazzo obedece a Néstor y Massa responde a Cristina”, explica un funcionario. Y agrega: “Sergio no respeta la bajada de línea del matrimonio. El gabinete completo tiene prohibido la frivolidad y la exposición mediática, pero a Massa se lo ve en la tapa de la revista Gente o apareciendo en cuanto programa lo invitan”.

Algunos ven como natural la competencia entre ambos, ya que tienen perfiles parecidos, jóvenes y bonaerenses. Pero cerca del ministro del Interior dicen que Randazzo en vez de disputar una posible candidatura con Massa prefiere ocupar su lugar en el caso de que el jefe de Gabinete encabece la lista de diputados.

Por ahora esta disputa entretiene a Massa y él mismo se encarga de alimentarla. El jefe de Gabinete eligió un escenario especial para presentar al futuro secretario de Relaciones Institucionales. El ex intendente de Tigre aprovechó una reunión con intendentes para anunciar a Juan Amondarain, enemigo político del ministro del Interior. Amondarain y Randazzo hace tiempo que no comparten escenario, sin embargo, por el llamado del propio Massa al ex senador, éstos debieron verse las caras en un despacho de la Casa Rosada. En el encuentro, el jefe de Gabinete hizo ingresar a Amondarain, lo presentó, y lo invitó a compartir la mesa con ellos.

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