Otro giro en EE.UU.: suavizan las trabas para viajar a Cuba

El Congreso eliminó restricciones de la era Bush. Ahora se podrá visitar a familiares una vez al año, en vez de cada tres y gastar hasta 179 dolares diarios. Además, La Habana podrá comprar comida y medicamentos sin pagar por adelantado.
EE.UU. flexibilizó ayer el embargo contra Cuba al introducir tres modificaciones a la ley del presupuesto que suavizan las restricciones para viajar a la isla y autorizan al gobierno cubano a comprar alimentos y medicamentos en el mercado estadounidense sin tener que pagar por adelantado. Se trata de un hito importante. Es la primera vez en ocho años que el Cámara de diputados y el Senado aprueban una ley que contiene cambios que favorecen un acercamiento a Cuba.

Las discusiones sobre el verdadero alcance de las modificaciones y sobre cómo serán instrumentadas ilustran bien, sin embargo, las dificultades políticas que enfrentará Barack Obama si va mas allá e intenta levantar el embargo.

La ley, firmada por el presidente ayer, representa un giro con respecto a la política de Bush. Los cubano-estadounidenses podrán viajar a la isla una vez por año y sin límite de tiempo, en lugar de cada tres años y por un plazo máximo de 14 días. Además, ahora podrán gastar 179 dólares diarios en Cuba. La ley amplia la definición de "pariente cercano", de manera que ahora junto a padres, abuelos, hijos y hermanos también podrán viajar primos, sobrinos y tíos. Más aún, el gobierno cubano podrá comprar alimentos y medicamentos sin pagar por adelantado. Cuba podrá pagar cuando los productos lleguen a la isla. Eso es lo que dice la ley. El Secretario del Tesoro Timothy Geithner dijo ayer, sin embargo, que no había que interpretar esta ley al pie de la letra.

¿Que significa esto? Enfrentado con una fuerte oposición por parte de dos senadores demócratas, Bob Menéndez de New Jersey y Bill Nelson de Florida, que se negaban a aprobar la ley, Obama le pidió a Geithner que les envié una carta explicándoles que el gobierno interpretara la ley de manera tan estricta que no tendrán ningún impacto en la práctica

Las cartas cumplieron su objetivo. Menéndez y Nelson votaron a favor. ¿Qué fue lo que los convenció? ¿puede el Tesoro no aplicar la ley? Geithner también deja en claro en las cartas que estas medidas no son una señal de lo que será la política de Obama frente a Cuba. Y que cualquier cambio de política será consultado con el Congreso.

"Pero lo que al final cuenta es lo que dice la ley, no la carta", dijo a Clarín Dan Erickson, uno de los especialistas en Cuba más respetados en Washington, autor de Las Guerras de Cuba, Fidel Castro, EE.UU. y la próxima revolución. "La carta permitió superar un obstáculo político. Nelson es más permeable a los cambios pero no podía votar a favor de la ley por sus electores. A Menéndez le pasa lo mismo pero además es cubanoamericano y quiere asegurarse de que si hay reformas con respecto a Cuba lo van a consultar".

Pese a que hay una enorme expectativa sobre que Obama haga más cambios con respecto a Cuba ya sea antes o durante la cumbre de las Américas en Trinidad Tobago a partir del 17 de abril, Erickson piensa que Obama no librará dos batallas sobre la isla en solo un mes. Pero la presiones continuarán. Durante una audiencia en el Congreso, el presidente del Diálogo Interamericano, Peter Hakim, advirtió a los legisladores que "cada gobierno en el hemisferio quiere saber si Obama encontrará una manera para terminar con la política de aislamiento y sanciones contra Cuba. Este es un tema de gran importancia simbólica. Justificado o no, será considerado como un test para el compromiso de EE.UU. con el cambio en los asuntos hemisféricos. Lo que Obama diga o no diga sobre Cuba será lo que aparecerá en los titulares de todos los diarios del mundo"

Recientemente un informe elaborado por Carl Mechegam, de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, avalado por el senador republicano Richard Lugar, abogaba también por un cambio en la política del embargo, a la que consideraba como un fracaso. Es decir, más allá de la comunidad cubana americana, comienza a haber un principio de consenso entre demócratas y republicanos sobre la necesidad de una nueva política.

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