Otro escrache a los curas

Un grupo de personas encabezaron ayer una particular modalidad de protesta en la iglesia Catedral: mientras oficiaba la misa el párroco Ricardo Latorre Cañizares, se mantuvieron de pie durante todo el oficio. Fue una forma de “manifestación pacífica” frente a uno de los principales acusados en el caso de la orden católica.
Es la segunda vez que los familiares de M., una de las jóvenes internas del Instituto Servi Trinitatis, realizan este tipo de protesta. En el día de ayer, a medida que corría la misa, al grupo inicial de familiares se fueron sumando algunos conocidos y demás afectados por el caso. El domingo pasado también habían manifestado de igual manera.

Los curas Latorre y Antonio Martínez Racionero están acusados de reducción a la servidumbre por estar al frente del instituto. Según algunas denunciantes, en el cenáculo que poseen en la calle O'Higgins, a las internas se las somete a duros regímenes alimenticios y torturas psicológicas.

La familia de una de las internas – identificada como M. – decidió iniciar esta particular forma de protesta a la que en esta segunda semana se fue sumando más gente: ubicados en la primeras filas céntricas de la iglesia Catedral, desde el comienzo del oficio religiosos se mantienen de pie ante el cura oficiante.

Durante la semana, la familia de M. estuvo en los titulares a raíz de una conferencia de prensa que realizaron para dar a conocer el caso de la joven interna y por una dura carta pública que recibieron de parte de las autoridades de S.T. en España, lugar de origen del instituto. En el documento, María de los Angeles Bodoque Díaz, directora de la rama femenina, los acusó de “tergiversar la realidad” y plantear “una caricatura” de lo que pasa puertas adentros del cenáculo.

En otro párrafo, Bodoque Díaz puso en duda la fe de la familia por acusar a miembros de la Iglesia. La madre de M. se defendió asegurando que ellos son católicos y que por eso no van a dejar asistir a misa “y si es necesario, nos manifestaremos”. Por eso eligieron la particular forma de protesta, “para que el resto de los feligreses también sepan del reclamo”.

M. es la joven que semanas atrás fue retirada del cenáculo por orden de la Justicia para que se realice estudios físicos y psicológicos. Sus padres aseguran que desde que entró al instituto “carece de voluntad propia”.

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