Otro "no debate" que agregó poco y nada

Por PABLO ESTEBAN DAVILA

Trajes oscuros, corbatas sobrias, gestos adustos, todo conforme a las reglas del arte. Aire de tensión. Así comenzó el "no debate"

El primer bloque mostró consenso en los temas de Superpoderes y Consejo de la Magistratura. Todos quisieron eliminarlos. Salvo Accastello, los otros candidatos utilizaron a los organizadores del debate como una suerte de escribanía en donde expusieron múltiples proyectos y compromisos por escrito. Esto fue una constante a lo largo de la noche. Mondino mostró un compromiso para que todos cumplan sus mandatos, Mientras Juez se trajo un escribano para que los demás manifiesten si respaldan o no tres proyectos comunes; finalmente, Ramón Mestre presentó sus iniciativas en prolijas carpetas. Hasta allí, todo muy formal, todo muy predecible.

El segundo bloque (Relación Nación–Provincia) prometía ser más animado. Comenzó con coincidencias en la Ley de Coparticipación y controles a los fideicomisos. Para el bostezo inicial, todos estuvieron de acuerdo en hacer lo mismo, con la excepción de Accastello, adscripto a una suerte de kirchnerismo romántico al que no adhiere –precisamente– Néstor Kirchner. Pero cuando comenzaron las preguntas, Juez mostró su costado autoritario al no querer preguntar al resto de los candidatos, conforme las reglas fijadas.

–"Vine a hablar con la gente, no con Mestre", manifestó sobreactuando. Ante tal bravuconada, Mestre quiso responderle igual, pero el periodista Jorge Cuadrado evitó que el tema pasara a mayores. En el capítulo de preguntas y respuestas entre ellos (un acápite que debería obviarse a nuestro criterio), pudo apreciarse la falta de respeto de Juez por las reglas de juego, y su carencia de toda nobleza.

Mestre retrucó en su momento al mostrarle una fotocopia de "Clarín" de 2006, en donde Juez manifestaba apoyar los superpoderes que hoy estigmatiza. El líder del Frente Cívico dijo que Norma Morandini (su entonces diputada) votó en contra. Omitió decir que Morandini se fue del bloque juecista precisamente por este tema y ante la presión del propio Juez para que apoyara al gobierno. En el medio, Accastello aprovechó para enumerar iniciativas de carácter municipalista, mientras Mondino desaprovechaba momentos clave para atacar eficazmente al ex intendente.

Respecto a las preguntas de la gente, Juez demostró ser fiel a su estilo chabacano pero efectista, mientras que Mestre se desenvolvió con soltura. Aquí la sorpresa fue Mondino, quién se interrogó de como un futuro miembro del Congreso puede negarse al diálogo y las preguntas cuando la esencia del parlamento es, precisamente, debatir y consensuar. Fuerte golpe a Juez, quien –en realidad– dista de creer que el diálogo tenga algún valor importante. De hecho, le respondió que no le interesaba ninguna pregunta de un "representante del gobierno más corrupto de la historia". Mondino, con elegancia y dureza, le espetó que "no hay mayor corrupción que la de ser incapaz de gobernar y dejarle a los cordobeses una administración desquiciada", y que si tiene pruebas que lo denuncie.

El cuarto bloque, relativo al "Modelo Económico", Mestre se desenvolvió bien, con propuestas centradas en la reforma del Indec, la energía y un plan agropecuario. Fue el único que habló de sincerar las tarifas de la energía, un tema que Mondino prefirió tratar demagógicamente cuando fue defensor del Pueblo. Extrañamente, dejó de lado la tradicional pereza radical para con los temas económicos.

Mondino fue el único que se refirió a un tema internacional, al atacar duramente la alianza del kirchnerismo con Venezuela y proponiendo revitalizar la alianza con Brasil. Ante una pregunta de Mestre sobre la provincia, aprovechó a fustigar los nombramientos de Juez. En un gesto de nostalgia duhaldista, reivindicó el paso de Lavagna por el Ministerio de Economía.

Juez, con ideas muy básicas sobre la economía (en rigor, su pensamiento en sobre el tema es un misterio) presentó un "Indec Federal" como una idea atractiva. Se pavoneó con que recorrió la provincia para interiorizarse sobre los problemas regionales, en una sobreactuación destinada a quitarse el mote de "fenómeno capitalino", sin mayores precisiones sobre lo que hará. Se mantuvo en su posición de abstencionismo al declinar preguntarle a Accastello, aunque le respondió con astucia cuando el villamariense le preguntó si apoyaría sus promocionadas guarderías para madres que trabajan, al enfatizarle que la Municipalidad de Córdoba tiene diez de estos centros. Obvió decir, por supuesto, que él no construyó ninguno, y que los heredó de administraciones anteriores.

En el tema social, Juez arrancó con el típico peronismo escenográfico, refiriendo sus mates con tortas fritas en Villa El Libertador. Propuso un plan de inclusión social y dijo algo interesante: "Hay una generación y media de argentinos que viven sin conocer el valor del trabajo", una preocupación auténticamente liberal. Fiel a su costumbre, insistió alegremente en desmantelar la Side y transferir sus recursos al área social. En el momento de las preguntas, se explayó con su muletilla de la transparencia ante una afortunada consulta de un televidente.

Ramón Mestre dijo que no existe un plan contra la pobreza, lo cual no es una novedad y, por cierto, no exclusivamente imputable al gobierno de los K. Puso énfasis en prevenir los accidentes en las rutas y en un masivo plan de viviendas.

Accastello, entretanto, se mantuvo fiel a su libreto también en este asunto. Propuso por enésima vez enviar la ayuda social a los municipios mediante una "coparticipación social", y facturó el respaldo de intendentes radicales a su candidatura. Ante una pregunta, respondió sin hipocresía que votará por la refuncionalización de la Central Nuclear de Embalse, en una plausible posición a favor de las políticas de Estado.

Finalmente, Mondino fue el único que habló de la educación, a nuestro juicio, único medio eficaz para combatir la pobreza. El resto casi ni habló del asunto. El candidato de Unión por Córdoba propuso fortalecer la educación media (sin lugar a dudas devastada en los últimos 20 años) como reaseguro contra el alcohol y las drogas. Además, afirmó rotundamente que "sería un error" despenalizar la tenencia de drogas para consumo personal.

"Néstor Kirchner lo que toca destruye" les dijo Mondino a los peronistas en el cierre del debate, subrayando que hay que ponerle límites al poder. Por enésima vez dijo que concluirá con su mandato y que le gustaría saber si el resto hará lo mismo.

Por su parte, Accastello cerró proponiéndose como el senador que propone integrar Nación, Provincia y municipios, y ratificando que obrará con mentalidad de Intendente cuando ocupe su banca. "Hago justicialismo todos los días de mi vida", le respondió a Mondino y a su electorado.

Con un golpe de efecto, Ramón Mestre mostró una boleta de las elecciones de 1995 (con la iconografía menemista) en donde estaban tanto Mondino como Juez. "¿No está cansado de dirigentes que un día están un lugar y luego en el otro?" Preguntó retóricamente. Además, aprovechó a pegarle a Juez y Giacomino por el estado de la Municipalidad recordando que él lo había anticipado en el debate para Intendentes de 2007. "Necesitamos volver a tener coherencia", concluyó.

Juez, con la oportunidad de cerrar la noche, mostró una solicitada de Rubén Martín quejándose de la gestión de Mestre padre, en donde aseguraba que el 62% de los recursos municipales se iban en gasto de personal. Aprovechó para tratar de mentirosos a sus oponentes, y a arengar a los cordobeses para "darles la espalda a estos candidatos del choreo". Su conclusión fue tan ramplona como directa, fiel a su estilo. Omitió Juez los verdaderos datos de su herencia a Giacomino sobre el tema sueldos. Cuando Juez se fue la ciudad tenía déficit y ya gastaba más de 70% de sus ingresos en sueldos, el motivo que disparó la crisis que la semana pasada se convirtió en caos.

Nuestra conclusión es que el "no debate" fue más productivo que el de los Diputados, pero no agregó mucho más a la campaña.

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