En otro día de caos, la Policía desalojó una protesta gremial en Panamericana

En otro día de caos, la Policía desalojó una protesta gremial en Panamericana
Reclamaban contra una empresa cercana a Kirchner y los sacaron con un carro hidrante.
Al mediodía, los canales de noticias transmitían con sus pantallas divididas, en un clásico efecto para mostrar lo que suele describirse como "un día de caos". Al paro de subtes, que finalmente duró toda la jornada, se sumaba una marcha de la CTA por la 9 de julio hacia la Legislatura porteña; trabajadores de la salud protestaban en Callao al 200; mientras que los docentes de SUTEBA se movilizaron más tarde hacia el Ministerio de Trabajo. A ese caleidoscopio de protestas se agregó la manifestación más impactante: unos 300 obreros de la construcción, trabajadores de la obra Atucha II, cortaron dos horas la Panamericana en dirección al centro. La novedad fue que fueron desalojados por la infantería y los potentes chorros de agua lanzados desde un camión hidrante. Un hecho inédito en la era K.

El piquete de la Panamericana quedó entremezclado con los intereses políticos y económicos de una de las empresas más cercanas a la Quinta de Olivos. Es que la compañía que emplea a esos manifestantes es la constructora Electroingeniería, una de las más beneficiadas por la obra pública, y desde el año pasado también inmersa en el mercado de medios, ya que regentea radio Del Plata.

Los manifestantes de Atucha II contaron que decidieron cortar el acceso norte después de que los micros en los que se dirigían hacia la Capital Federal para protestar por 100 despidos fueron detenidos por la policía. Aseguraron, además, que estos episodios fueron impulsados por lo más alto del poder. Según contó el delegado de esos trabajadores, Juan Aguirre, uno de los gendarmes que había detenido sus micros le dijo que "tenían orden de Gerardo Martínez (jefe del gremio de la construcción, UOCRA), y de De Vido de no dejarnos pasar". En declaraciones a radio Mitre y al canal TN, Aguirre se exaltó y afirmó además que De Vido era "uno de los accionistas" de Electroingeniería. Esa empresa, de origen cordobés, tiene entre sus titulares a Gerardo Ferreyra, amigo del influyente secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, también oriundo de Córdoba.

Durante la tarde, la UOCRA rechazó mediante un comunicado el corte del acceso norte: "De los 6 mil trabajadores de Atucha II, 5500 trabajaron ayer con normalidad. La gran mayoría de los que se movilizaron no prestan servicios para Electroingeniería ni para ninguna de las 16 empresas que trabajan para Atucha II".

El sindicato defendió además la actitud de Electroingeniería, criticó a los manifestantes y desmintió que hayan existido despedidos en la obra de la polémica: "Es falsa la imputación de 100 despidos. Muchos de los participantes del corte de la Panamericana participaron hace pocos días de piquetes impidiendo el acceso de los trabajadores a la planta y realizaron una agresión injustificada y violenta".

A una veintena de kilómetros del corte del acceso norte, liberado por el agua del hidrante de la policía sin mayores incidentes, las protestas se multiplicaban, aunque algunas de ellas fueron celebradas por el Gobierno.

La CTA, por ejemplo, marchó hacia la Legislatura porteña y luego lo hizo hacia la sede de la Jefatura de Gobiern porteño, en protesta contra el presupuesto 2010 "que desfinancia la salud, la vivienda, la educación y todo lo concerniente a los planes sociales". También se quejaron por las denuncias de maltrato y desalojo violento de personas que viven en la calle que recibió la UCEP, el organismo creado por la gestión de Mauricio Macri para "controlar" el espacio público.

Un par de horas antes, trabajadores de la salud habían pedido aumento de sueldo frente a la casa de la Provincia de Buenos Aires, en Callao al 200. Pasado el mediodía, en el ministerio de Trabajo, los docentes de SUTEBA protestaron por salarios y por un conflicto interno de su gremio. Lo que se dice, un día de caos.

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