Otro cambio de Scioli: ahora, jefe de Lotería

Por: Pablo Ibáñez

Luis Alberto Peluso, «Chiche», interventor del Instituto de Lotería y Casinos bonaerense, dejará su cargo una vez que Daniel Scioli, a su regreso de Europa, termine de definir la profundidad y el volumen de los retoques de su gabinete.

Enemistado con los holdings del juego, en duelo brutal con su socio histórico y convertido en una prolífica usina de sospechas y conflictos que castigan de rebote al gobernador, Peluso prepara una salida que, reza, le depare algo más que el desierto.

Como el Juan Perón exiliado en Puerta de Hierro, Scioli da indicaciones desde el viejo continente. Viajó a Italia por cuestiones de salud y, desde lejos, digitó a través de su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, una serie de movimientos y enroques.

Fue por esa vía, como coronación de un pacto para cincelar un peronismo sin Kirchner junto a Alberto Balestrini y a los intendentes del conurbano, que se negoció el desembarco de Baldomero «Cacho» Álvarez como ministro de Desarrollo Social en lugar de Daniel Arroyo.

La caída de Peluso responde, en parte, a otra lógica. Antiguo conocido de los Scioli, Peluso desarrolló una notable eficacia para el conflicto y se volvió incompatible con las pretensiones de autopreservación del gobernador.

Scioli sabe el cómo y el cuándo de la expulsión de Peluso. La incógnita, entonces, se instala sobre el quién: ¿cederá, como parte de un pacto con el PJ, la hipnótica caja del juego, ubicará otro Peluso o entronizará a un íntimo? La tercera alternativa es la más probable.

En el último tiempo, «Chiche» se desprendió de su colaborador histórico, el abogado Roberto Martínez, y terminó de incinerar los vínculos con Codere de los hermanos Martínez -sin parentesco conocido con el ex asesor jurídico de Peluso- y Boldt, que gerencia Antonio Tabanelli.

El primer golpe contra Peluso consistió en designar como subinterventor del Instituto a Néstor Cotignola. Ex colaborador de Pérez, es menos visible que otro funcionario: Carlos Gallo, a quien se vincula con Cristóbal López.

En esos sacudones, Peluso se volcó en otra figura de su extrema confianza: la contadora Pilar Rego.

Gallo, ex titular de Lotería Nacional durante el interinato de Eduardo Duhalde, es mencionado como un posible reemplazo de Peluso. Huele a operativo de distracción. ¿Lo es también la mención de Cotignola como potencial sucesor del polémico «Chiche»? Se verá.

Pero el nombre, en definitiva, puede ser una anécdota cuando la línea central de la política de juego fue bosquejada por Scioli y se transparentará, más allá del designado, en la resolución de dos entuertos con los grupos que, en conjunto, controlan algo más del 60% de las apuestas.

# La disputa con Codere por la explotación del bingo de La Plata, que está en instancia administrativa y funciona con un amparo dictado por la jueza en lo Contencioso Ana Logar. Fue Peluso el que, a fin de año, «tumbó» una resolución que le quitaba la explotación a la firma española que contraatacó con un recurso administrativo. Scioli tomó una decisión: se normalizará el bingo de La Plata y Codere podrá continuar con la explotación, previo ordenamiento de los trámites habituales.

# La extensión de la concesión a la firma Boldt del sistema de juegos on line que vence en pocos meses y, además, debe comenzar a negociar la continuidad de la exclusividad en un radio de 150 kilómetros en torno al Casino de Tigre. Ese capítulo está, también, en carpeta y sin Peluso, a partir de un guiño de Scioli, entraría en etapa de pronta resolución.

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