Otro ataque con la marca del toro salvaje

Los huevazos que recibió el jefe de los diputados K se suma a los piedrazos contra Scioli y otros hechos de este tipo.
En lo que ya parece una serie de hechos organizados en el mismo sentido, el jefe del bloque de diputados kirchneristas, Agustín Rossi, volvió a ser víctima de una agresión de ruralistas, quienes lo insultaron y le tiraron huevos cuando salía de un acto de campaña en la localidad santafesina de Venado Tuerto, el viernes a la noche. Es el cuarto ataque por el estilo que sufren en los últimos días dirigentes del kirchnerismo, y en particular el tercero por el que le toca pasar a Rossi desde la discusión por la Resolución 125. De nuevo, desde el oficialismo y de la oposición salieron a repudiar el hecho. Rossi lamentó que todavía la dirigencia rural no hubiera realizado un "pronunciamiento contundente" en contra porque, hasta tanto, "esto va a seguir". El ministro del Interior, Florencio Randazzo, fue más lejos: sostuvo que "Francisco de Narváez y los productores rurales no se pueden hacer los distraídos porque son ellos los que promueven los escraches y los actos de violencia contra los candidatos del oficialismo".

A esa hora, a las 22 del viernes, todavía se escuchaban las repercusiones por los huevazos y piedras que había recibido el jueves a la noche gobernador bonaerense Daniel Scioli en la localidad de Lobería, hecho por el que tres productores de la zona fueron detenidos durante unas horas. Scioli señaló a ruralistas y fiscales del PRO como sus atacantes. El ex presidente Néstor Kirchner habló de la existencia de "bandas fascistas". Enseguida, De Narváez buscó despegarse de la agresión y llamó a Scioli para expresarle su solidaridad.

El viernes, Rossi participaba junto a dirigentes de la CGT local de un acto en la sede de Smata, en Venado Tuerto. En total, había unas 400 personas. Cuando el diputado y sus acompañantes salieron para dirigirse a otro sitio se encontraron con que en la calle los esperaban unas 30 personas que comenzaron a insultarlos y les arrojaron una "lluvia de huevos", según describió a Página/12 el propio Rossi, ya convertido en experto en estas lides.

La gente comenzó a salir del local y dado que estaban en franca mayoría Rossi aseguró que debió contenerlos para que no respondieran a la agresión. Luego de tirar los huevos, los ruralistas se fueron corriendo.

Rossi ya sufrió varias agresiones. La de la semana pasada, en la ciudad de Reconquista, fue aún más seria, porque le escupieron y rompieron los vidrios del auto en el que se trasladaba a palazos.

A la presidenta Cristina Kirchner también le tocó el 7 de mayo pasado, cuando un grupo de ruralistas encabezados por Alfredo de Angeli traspasó la custodia policial y en medio de forcejeos llegó hasta la pista del aeropuerto de Paraná para obligarla a recibir un petitorio de reclamos.

Desde los distintos sectores políticos condenaron estos episodios, aunque no siempre con el mismo énfasis. Lo mismo con la dirigencia de las entidades agropecuarias.

Ayer, desde el Gobierno, el jefe de Gabinete, Sergio Massa, condenó el ataque. "Estos grupos se van descalificando solos", opinó. Randazzo señaló a quienes "disfrazados de productores agropecuarios, dirigentes y militantes de Unión-PRO promueven estas provocaciones".

El senador Carlos Reutemann, rival de Rossi en la provincia, repudió el "escrache" como práctica. "Hay otra forma de demostrar protestas, pero no con la agresión como se ha dado en Santa Fe o en la provincia de Buenos Aires", sostuvo. También opinó que "ojalá las elecciones fueran mañana", así las diferencias quedarían saldadas en las urnas. "El voto es el que decide", remarcó.

Desde el Acuerdo Cívico y Social, Ricardo Alfonsín puntualizó que "no hay razón que justifique una reacción de esta naturaleza". De recorrida por Bahía Blanca junto a Elisa Carrió y Margarita Stolbizer, Alfonsín agregó que "el Gobierno ha cometido muchos errores con el campo, pero no los autoriza actuar de esta manera".

Biolcati y Cía.

Al reclamar un "pronunciamiento contundente" de la Mesa de Enlace, Rossi aseguró que, en caso contrario, el silencio los vuelve cómplices. "Si la dirigencia rural, que es la que tiene influencia sobre esta gente que organiza estos actos de violencia y agresión, no toma una clara posición, terminan siendo cómplices. Entonces, o a la Mesa de Enlace estas cosas no le preocupan o las consiente", sostuvo el legislador, que agradeció las muestras de solidaridad que había recibido desde la oposición.

El jefe de los diputados kirchneristas hizo referencia a la ambivalente posición que el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, había mantenido en los anteriores casos de agresiones, cuando habló de "una reacción comprensible, pero condenable" de parte de los productores agropecuarios. Incluso, Biolcati hizo referencia a una supuesta "actitud genuflexa" de parte de Rossi y de Scioli, subrayando que los ataques también eran "una consecuencia lógica" de ello.

Ayer, ya puesto en conocimiento de la nueva agresión y percibiendo cierta saturación en la opinión pública, Biolcati buscó tomar un poco más de distancia. "Estas acciones no son una actitud normal de los hombres de campo", señaló. "Nosotros condenamos este tipo de actos de violencia, porque una cosa es la protesta que es razonable y pacífica y otra los actos de violencia que condenamos de la misma manera", añadió.

Biolcati dijo desconocer el nuevo ataque a Rossi pero aseguró lamentar "sinceramente" el mal momento que Scioli había tenido que soportar el jueves en Lobería. Y aunque las agresiones tienen un solo protagonista, pidió "buscar la tranquilidad de los dos lados".

Tanto Biolcati como otros dirigentes de la Sociedad Rural también sostuvieron que veían una intención de involucrar a las entidades agropecuarias con los incidentes cuando ellos no tenían nada que ver. Sin embargo, ayer, una ex concejala de Lobería, Marta Ignacio, no tuvo problemas en reconocer como dueños de campos de la zona y dirigentes locales de la Sociedad Rural y de la Federación Agraria a quienes habían participado de la agresión a Scioli y habían escapado.

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