Otra vez un viento de cola, pero no alcanza para barrer las dudas

Por: Daniel Fernández Canedo

Un "viento de cola" desde el exterior vuelve a favorecer la marcha de la economía argentina.

En los últimos dos meses la soja subió 30% en el mercado internacional y consolidó la idea de que la crisis económica mundial, para los productos que la Argentina exporta, va quedando atrás.Esa suba, junto a la del trigo y el maíz, indica que aproximadamente el 40% de las exportaciones del país tienen mejores perspectivas.Pero ese aumento no compensa la pérdida global de producción por la sequía y por el efecto desaliento que provocó entre los productores la política oficial.Sin embargo, ese resultado cambió el ánimo del mercado cerealero, ayudó a hacer más fluida la liquidación de exportaciones, con lo cual la calma llegó al dólar.

En abril, a diferencia de marzo cuando tuvo que vender cerca de US$ 2.000 millones para serenar al mercado cambiario, el Banco Central pudo ganar US$ 100 millones.El resultado del bimestre no es para festejar pero, en un contexto de elevada incertidumbre política, no deja de ser alentador para Martín Redrado.Y menos aún cuando el presidente del Banco Central sabe que tiene ante sí 37 días hábiles hasta las elecciones en los cuales deberá "muñequear" el mercado cambiario.En el Gobierno apuestan a que este mes será más parecido a abril que a marzo y que podrán contener la marcha del dólar sin mayor riesgo.Destacan que en los primeros días de operaciones de mayo pudieron comprar unos 200 millones de dólares.

Distintas son las previsiones para junio, cuando la incertidumbre política podría ser mayor.

En las semanas previas a una elección, tradicionalmente las decisiones financieras se vuelven conservadoras y los ahorristas buscan achicar los riesgos.Un ejemplo fue octubre de 2007 cuando, ante un resultado bastante previsible como era el triunfo de Cristina Kirchner, el Banco Central debió vender US$ 750 millones para mantener sin sobresaltos al mercado cambiario.La elección de junio es legislativa, pero el carácter de plebiscito que le asigna la estrategia oficialista le fue agregando tensión.Una parte de esa tensión se diluyó en los últimos días y así lo están demostrando los precios de los bonos argentinos.Esos bonos subieron en torno de 25% en el último mes y fueron la avanzada de que algo estaba cambiando.Hace sesenta días el precio de esos títulos estaba por el piso y reflejaba la idea de que la Argentina podría volver a caer en cesación de pagos.

Tan bajos cotizaban que, a pesar de haber subido mucho, siguen ofreciendo a quien se anime a comprarlos rendimientos del orden del 50% anual.Los dos principales compradores de bonos fueron el Banco Central y la ANSeS e hicieron subir el precio en forma considerable.Esa política le va dando frutos a un Gobierno que puede llevarse a precios de quiebra hasta la tercera parte de la deuda pública. Ayer lo publicó Clarín. Un trabajo del Estudio Bein sostiene que entre las compras del Central y de la ANSeS, el 29% de los vencimientos de la deuda de este año está en manos del propio Estado.Eso es leído como que el Gobierno pagará sus deudas y no llevará al país a un nuevo default.Esa lectura llevó a que inversores del exterior se interesasen por los bonos argentinos que ofrecen rentas muy altas en el caso de que se esté convencido de que el Tesoro cumplirá con sus compromisos más allá de lo que pueda pasar en las elecciones.En un sentido es obvio: Cristina Kirchner seguirá siendo la Presidenta el 29 de junio y lo que menos debe desear sería declarar un default después de que la Argentina viene de años de crecimiento vigoroso.

La suba de la soja, los granos, la revaluación del real brasileño y la idea de que la crisis financiera internacional pudo haber empezado a superarse llegaron para cambiar parte del clima financiero en plena campaña electoral.Probablemente, en otras condiciones políticas, se podría inferir que el país estaría en condiciones de volver al círculo virtuoso de los años previos cuando, con viento de cola del exterior, la economía crecía y el Estado aumentaba su recaudación, con lo cual tenía dinero para repartir y mejorar la distribución de la riqueza.La soja cotiza a 417 dólares por tonelada, por debajo de los 460 dólares de igual fecha de 2008 pero 30% por encima de los valores promedio de los últimos años.La Argentina continúa dando muestras de que puede exportar y ahorrar divisas pero un problema de fondo es que la mayoría de lo que entra sale.Los tiempos electorales prevalecen sobre los económicos pero en los últimos días un veranito financiero se hizo fuerte en pleno otoño

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