Otra reforma policial por la crisis de la seguridad en la Provincia

Habrá cuatro jefes de Seguridad que tendrán la responsabilidad sobre las comisarías de cada zona. Tres de ellos estarán en el conurbano y el restante en el interior del territorio bonaerense. Así esperan ganar efectividad en las zonas calientes.Por: Fabián Debesa
En un intento por moderar el impacto de la crisis de inseguridad en la provincia, el ministro Carlos Stornelli resolvió ayer reestructurar el esquema operativo y administrativo de la Policía Bonaerense. Dispuso la creación de cuatro jefaturas policiales que tendrán a su cargo el control y prevención del delito en áreas geográficas específicas para "estar más cerca de los problemas y actuar con mayor rapidez", según explicó el responsable del área de Seguridad.

La reforma parece otro cambio de timón para ajustar el control sobre la vigilancia de las comisarías y la efectividad policial. En los últimos diez años planes similares se repitieron una y otra vez, sin mayores resultados prácticos (ver página 36).

Las nuevas superintendencias abarcarán el Norte; el Oeste y el Sur del conurbano, donde se registran casi el 70% de los robos, hurtos, asaltos y homicidios que se denuncian en Buenos Aires. Y una cuarta jefatura deberá controlar la delincuencia en el interior del territorio provincial.

La reestructuración de la fuerza incluyó el relevo del responsable de la Departamental Conurbano Norte, comisionado Adrián Luongo por el inspector Omar Nasrala. Aunque las autoridades no lo admitieron, el desplazamiento está relacionado con el aumento del delito en esa zona. Hace dos semanas, asesinaron al ingeniero Ricardo Barrenechea. Este brutal episodio (lo mataron en su casa, delante de la familia) provocó una fuerte reacción vecinal que incluyó marchas en reclamo de seguridad. Y un planteo del intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quien solicitó medidas urgentes para frenar la ola delictiva.

Este reclamo incluyó que la Gendarmería no se fuera de la villa La Cava, como había ordenado el ministro Aníbal Fernández. Este luego modificó su decisión (sacaba a la Gendarmería para enviarlos a custodiar los trenes) y ayer firmó un convenio con la Provincia para que haya policías bonaerenses ayudando en la custodia de los ferrocarriles (ver página 37).

El nuevo mapa policial de la Provincia determina el traslado de los flamantes jefes desde la sede del Ministerio -en La Plata- hacia los puntos calientes del Gran Buenos Aires. "Los superintendentes tendrán base operativa en las departamentales. No utilizarán un despacho fijo, deberán concurrir al lugar donde haya demanda concreta por problemas de inseguridad", explicó ayer a Clarín un integrante de la cúpula policial.

El área de Seguridad de la fuerza queda entonces con este diseño: el jefe de la Policía seguirá siendo Daniel Salcedo. El oficial superior Juan Carlos Paggi continuará como Superintendente de Seguridad. Un escalón más abajo estarán los jefes de las cuatro zonas que supervisarán la actuación de las 32 departamentales que tiene la provincia. Fueron designados Salvador Baratta (Norte); Ernesto Aragüez (Sur); Claudio Fernández (Oeste) y Héctor Martínez (Interior).

"El objetivo es lograr mejor operatividad en la prevención. Cumplirán su tarea en la zona de destino y no en el ministerio", explicó Stornelli.

En esta etapa, los cambios tienen un alcance administrativo. El funcionario aclaró que "en los próximos meses se incorporarán más efectivos a la fuerza". En 40 días egresan entre 1.500 y 2.000 oficiales de las academias y pretenden que el 90% tengan como primer destino una función preventiva en la calle.

Además, se entregarán más de 1.800 patrulleros para "achicar" las cuadrículas de vigilancia y tener mayor presencia policial en las calles.

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