"En otra parte del mundo el campeón sería San Lorenzo"

Con sutileza, aunque con convicción, Santiago Solari se refirió al triangular: "En Europa, en el desempate, la diferencia de gol se privilegia", dijo el volante, que también habló de las suspicacias
Santiago Solari quería hablar. Insistía, buscaba el modo, pero el volumen de una llamativa música bailantera asfixiaba su intención. "Así no se puede", se sonrojaba el protagonista sutil en el césped y personaje didáctico en la vida. Su buen decir no podía lucirse: el sonido subía y bajaba por culpa de la travesura de un plantel en plenitud, que se divertía desde el otro lado, desde un vestuario ganador. "Pensar que en Europa en el camerino se escucha Massive Attack", lanza Santiago, entre risas, y el juego de las diferencias entre la cumbia y la banda formada en Bristol, con acento en la música electrónica, aunque con señales de jazz y rap, se posa en el centro de la escena en un rincón del Bajo Flores.

Por lo menos, durante unos pocos minutos, las sonrisas surgen espontáneas, antes de bajar a la tierra de la gran definición del Apertura, en la que San Lorenzo es parte fundamental. Las suspicacias, las incongruencias, en una sutil voz de la experiencia. "En otra parte del mundo, los campeones seríamos nosotros por diferencia de goles, pero es lo que hay. Estamos contentos por tener la posibilidad de definir el título", contó el Indiecito.

Al parecer, la música que estorbaba la charla cesó. Dicen, cuentan, que fue Juan Manuel Torres. Aunque algunos señalan a Santiago Hirsig como el responsable del risueño incidente. Por eso, otra vez, Solari se viste de esencial espectador de la gran definición por triplicado.

"Es difícil hablar de justicia cuando el reglamento está puesto desde antes de que sucedan las cosas. Ninguno se fue a fijar. Creo que es así, me imagino, el reglamento es así?", expone su mirada, tal vez compartida por el universo sellado con el color de Boedo.

Y hasta eleva un poco la voz para reafirmar el pensamiento, aunque ahora ya no haya ruidos molestos. "Ninguno de nosotros imaginó la chance de un posible triple desempate. De acá en adelante se podrá modificar porque me parece que la manera más justa es la otra, al menos que todos tengan la chance de jugar la tercera fecha con posibilidades. Hay veces que las cosas se van descubriendo cuando llegan. En el exterior, se sabe cuándo hay finales o en Europa, en el desempate, la diferencia de gol se privilegia", lanza, casi como si dijera una frase más.

Hubo más quejas disfrazadas con esmero. Palabras para ser tomadas como advertencias, aunque sin la energía exclusiva en ese punto. "El único equipo que no va a descansar somos nosotros, pero ya está. Nosotros perdimos contra Tigre y contra Boca, y tenemos la posibilidad de tener una revancha y de poder ser campeones", aseguró el hombre que en los últimos partidos, lesión de Diego Rivero mediante, encontró su lugar en el universo azulgrana en su sitio favorito: la banda izquierda. Del otro lado, por el sector derecho, se impone la otra mágica zurda, en el botín de Pablo Barrientos.

Habla de fútbol, de sensaciones, de temores y hasta de los arbitrajes. Solari no pierde la sonrisa, pero no le quita seriedad. "Yo de los árbitros no suelo hablar. Tratan de hacer su tarea lo mejor posible, como nosotros; mejor aún, porque la verdad es que últimamente tienen más seguimiento, tienen más protagonismo que los jugadores en cada decisión. No hay margen de error en esto que se va a jugar. Les deseo lo mejor", advierte sobre los hombres de negro. "San Lorenzo tiene un equipo muy completo, muy motivado, que juega bien al fútbol, que sabe lo que quiere y que, últimamente, además, interpreta bien los partidos", define al candidato de tantos. "En las finales no se puede cometer errores. En estos partidos no se perdonan los pequeños detalles. Miedo a estas alturas no tiene ninguno de los que están arriba. Lo definirá quien esté más fino, quien esté mejor", atesora una mezcla de análisis con una suerte de sensación personal.

La práctica ya finalizó. Sus últimos ejercicios pertenecen al recuerdo reciente, como aquella caricia del zurdo botín a una pelota perdida. Sabe Solari que ya no hay más tiempo para las suspicacias. Conoce Solari que Tigre es el primer rival camino a la gran fiesta que anhela San Lorenzo. Un rival complejo. "Tigre juega bien y está colectivamente bien armado, como nosotros. Hay que ganar, nada más", dice. Nada menos, Solari...

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