Otra vez paralizan obras de Ruta 22 en Cipolletti

No hay obreros ni máquinas trabajando. La falta de pago de las certificaciones sería la causa.
CIPOLLETTI (AC).- Los trabajos sobre la ruta 22 no dejan de generar problemas para los usuarios y comerciantes asentados a la vera de la vía de comunicación. Ayer denunciaron que desde hace más de 15 días la obra "está paralizada" y temen por las consecuencias que puede acarrear el inicio de la cosecha, cuando el tránsito se incrementa en casi un 30%.

Si bien sólo restan unos 400 metros para concluir una obra de 3.5 kilómetros y 9 meses de plazo de ejecución, la preocupación surgió porque actualmente "no hay ni operarios ni maquinarias" sobre el tramo faltante, según explicó ayer Néstor García, uno de los empresarios ubicados sobre la calle paralela que se utiliza como camino alternativo.

Adelantó que al enojo que vienen acumulando por las pérdidas económicas que les genera la obra y a la constante inquietud por posibles accidentes, se sumó ahora la parálisis de los trabajos.

"Sólo están regando la calle paralela", reiteró García sobre la ausencia de operarios que realicen las tareas de repavimentación en el tramo de la ruta 22 en jurisdicción de esta ciudad.

El martes, el viento que generó una densa nube de polvo en la zona exacerbó los ánimos. Muchos reiteraron su intención de iniciar acciones judiciales y otros reintensificaron las gestiones para obtener algún tipo de respuesta desde Nación, que financia la obra: al parecer, los trabajos fueron suspendidos por falta de pago de las certificaciones de obra hacia la constructora.

Consultado ayer, uno de los directivos de Quidel se excusó de brindar información y solicitó requerirla ante el Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) con sede en Buenos Aires.

En 8 o 10 días

García informó -por su parte- que luego de las gestiones, "el martes a la tarde se comunicaron desde el Ministerio de Planificación Federal" para decirle que "en 8 o 10 días se van a reiniciar los trabajos" y que vuelva a llamar "si no se ven movimientos" en ese lapso, explicó.

Una de las preocupaciones centrales de los empresarios es que en unos 10 días comienza la cosecha en la región y el tránsito -sobre todo de camiones cargados con fruta- se incrementa considerablemente.

"La cantidad de vehículos aumenta casi un 30%. Si no se resuelve pronto esto va a ser un caos total. A mis empleados les doy todos los días un curso de seguridad vial porque cruzar es una odisea", ironizó.

Entre otros inconvenientes, a lo largo de los más de ocho meses que lleva la obra, los empresarios denunciaron pérdidas económicas por la imposibilidad de los clientes de llegar hasta el lugar.

Mencionaron como ejemplo, un lavadero de camiones que tuvo que reducir el personal y un vivero que cerró sus puertas.

Más allá de esto, todos los que transitan están expuestos a los accidentes por la gran cantidad de autos que pasan por la colectora; a las piedras que levantan las ruedas o simplemente a la tierra o al barro -según haya viento o lluvia- y al caos constante.

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