Otra oportunidad para recuperar el equilibrio perdido

Por Fernando Gonzalez

En un país acostumbrado a las malas noticias, es bienvenido el anuncio de una cumbre entre Cristina Kirchner y el presidente electo de Uruguay, José "Pepe" Mujica. La reunión, acordada para la semana próxima en Montevideo, debería ser el comienzo de la normalización de las relaciones con el país más cercano que tenemos los argentinos justo al otro lado del Río de la Plata.

El conflicto por la instalación de la papelera Botnia y las protestas que un grupo de habitantes de Entre Ríos mantienen desde hace tres años han llevado el vínculo con Uruguay a una brecha de dimensiones desconocidas hasta ahora entre los dos países. La inacción del gobierno kirchnerista con los cortes de las rutas del Mercosur volaron los puentes con la gestión de Tabaré Vázquez y llevaron a Mujica a calificarnos a los argentinos de "tarados", un exceso por el que tal vez le pida disculpas a Cristina.

Ayer, el nuevo presidente uruguayo le bajó el tono a la disputa. "Somos hijos de la misma placenta y tenemos que entendernos. Es fundamental arreglar el asunto de Botnia", dijo, poniendo el dedo en la llaga bilateral que más duele.

El diálogo es el único camino para recuperar el equilibrio que permita liberar las rutas y consensuar un control ecológico razonable de los ríos que nos hermanan.

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