Otra nueva frustración del Justicialismo

Lo del peronismo catamarqueño, a estas alturas, ya es grave. Empeñado en dar lo que no tiene, a quien no lo quiere, su desempeño electoral aparece como frustrante. Pero la verdad es que más allá de buscar respuestas a fuera, debe encontrarlas adentro.
La ausencia completa de una organización electoral mínima (pensar que el líder del sector, Juan Perón, enseñaba que la organización vence al tiempo!); despreciando consensos internos que a larga terminan siendo claves; con recursos siempre escasos para combatir a un oficialismo acostumbrado a echar mano a las arcas del Estado para hacer beneficiarse políticamente; con candidatos sin respaldo popular, surgidos solo de acuerdos de cúpulas; así, salvo imponderables, es imposible pensar en resultados positivos; lógicos, cuando lo que se busca son derrotas.

El justicialismo catamarqueño pareció confiado en que esa sumatoria de falencias y errores sería suplida con el fuerte apoyo que recibió de la Casa Rosada; otro grueso error, esperar que los Kirchner del 2009, como el Menem de 1999, en el cuesta abajo de sus carreras políticas puedan brindar lo que ellos mismo ya no tienen, fuerza electoral.

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