Otra forma de pensar y hacer la educación

Está ubicada en un sector del ex instituto Alvear, donde funciona la Cooperativa Amuyén, un espacio de capacitación y producción.
Participan más de veinte adolescentes de distintos barrios de Luján y 15 educadores.

Una escuela que intenta priorizar los vínculos y la sistematización de la práctica como conocimiento en el marco de la lucha por la igualdad de posibilidades.

A veinte cuadras de la Estación Lezica y Torrezuri, hacia el interior del barrio Los Laureles, nació el lunes la nueva Escuela Secundaria Agrotécnica de la Organización Ruca Hueney. Diariamente, un grupo de estudiantes y educadores de Luján y de La Fraternidad -localidad de General Rodríguez-, se bajan del tren y del colectivo para subirse a un acoplado tirado por un tractor que los está esperando para ir a su escuela.

En el trayecto atraviesan las instalaciones del ex instituto Alvear, donde todavía funciona el jardín de infantes del barrio y un proyecto de apoyo escolar. El resto de la estructura es una simple muestra del total abandono. Recorren un kilómetro de camino de tierra, mejorado por los mismos participantes, y se internan en los campos que también fueran en su momento del Instituto.

Allí funciona desde hace aproximadamente siete años la Cooperativa Amuyén, un centro de capacitación y producción. En ese lugar, hace cinco días comenzó a plasmarse un sueño de la organización: una Escuela Secundaria para adolescentes.

Actualmente participan del primer año de secundaria 22 estudiantes que tienen entre 12 y 15 años. Algunos de ellos viven en el hogar de “Ruca”, otros son de La Fraternidad, los barrios Villa del Parque, El Ceibo y el centro de Luján.

“La escuela nació por dos motivos: por un lado, la necesidad de escuelas, y por otro, la posibilidad que tenemos acá en el campo de que no sea solamente algo productivo, sino también que sea un espacio para compartir un proceso educativo”, compartió con EL CIVISMO Carlos Corral, uno de los integrantes de la organización.

“Al principio nos planteamos la pregunta si era mejor una escuela de oficio o secundaria. Optamos por la escuela formal secundaria porque nos pareció una necesidad de los chicos”, agregó.

En la escuela, además de las materias que son solicitadas por las normativas del Ministerio, las dos primeras horas de clase, que comienzan a las 9, se realizan trabajando en los diferentes proyectos de la cooperativa. Tareas avícolas, apicultura, cría de cerdos, oficios, entre otros.

A media mañana, y luego de los trabajos, se comparte un mate cocido y se ingresa al aula. Allí se sistematiza en el contenido de lo que se trabajó a la mañana hasta el almuerzo. Finalmente, unas horas más de clase hasta el horario de regreso.

“Con relación a los recursos, los que formamos parte de Ruca ponemos el cuerpo. Intentamos conseguir todo tipo de recursos y no tenemos ninguna subvención. Ojalá tuviéramos. Lo hacemos desde la militancia”, explicaron.

“Nosotros nos estamos haciendo cargo de algo que se supone le corresponde al Estado. Por eso, le vamos a pedir al Estado que se haga cargo de muchas cosas. Hemos tenido reuniones con la intendenta y algunas promesas”, agregaron.

En este momento hay 15 educadores que se sumaron al proyecto, muchos de ellos son aquellos jóvenes que hace unos años comenzaron a trabajar en la cooperativa.

Desde la organización entienden que la escuela es una forma de “abrir el juego” y comentan que “con este proyecto se han sumado varios compañeros como educandos y profesores”.

UNA NUEVA EXPERIENCIA

Para muchos educadores también es una experiencia nueva en su trabajo. “Elegí venir acá porque para mí es una manera nueva de pensar la educación, y de comunicarse con las personas, en este caso desde la materia que doy que es Lengua. Hoy arranqué con sustantivos y adjetivos a partir de una narración del trabajo que hicimos a la mañana en el campo”, explicó Mariano, uno de los docentes.

Jorge es otro de los jóvenes que participa de la organización. “Estoy con el tema avícola y desde ahí me sumo al proyecto de todo lo que es Ruca. El tema del secundario le va a dar otro ritmo al campo y nos hace plantearnos el trabajo de una forma más pedagógica. Eso cambia”, comentó.

Desde noviembre del año pasado se comenzó a preparar la escuela, especialmente lo edilicio. Los docentes se reunieron semanalmente para diseñar la educación. Los educadores priorizan la dimensión vincular y en esta escuela las relaciones aparecen como una premisa para todo el resto de la actividad: “Creemos que si no hay vínculo no hay proceso educativo”, sostienen.

OTRA PERSPECTIVA, OTRA ESCUELA

Omar Giuliani, otro de los integrantes de Ruca Hueney, se sumó al diálogo con este medio y compartió la perspectiva desde donde se gestó esta institución educativa.

“Es una escuela que intenta educar desde un determinado modelo productivo y de país, tomando conciencia que para esto necesitamos ser dueños de la tierra y que los chicos necesitan crecer como hombres libres. No alcanza con que el gobierno anuncie medidas fiscales para la distribución de la riqueza. Ahora todo esto tenés que expresarlo de alguna manera”, explicó.

Por otra parte, manifestaron lo que significa para ellos poder contar con una escuela como parte de trabajo y las convicciones que vienen intentando “empujar” desde hace años.

“En lo personal, parece utópico, pero la realidad nos lleva a ser más utópicos. Tener una escuela no nos deja tranquilos y nos lleva a hacer más. Esto demuestra que es posible, que se pueden hacer cosas. Cuando luchamos por la niñez y hablamos, lo hacemos desde experiencias concretas”, explicó Corral.

Para Omar Giuliani “la escuela existe porque hubo pibes que trabajaron en esto y es la continuación de un proceso. En su momento, comenzamos con la práctica y ahora vamos a sistematizar nuestra teoría. Tenemos la posibilidad de denunciar que el sistema educativo está mal, que expulsa y todo lo que ya sabemos. Ahora para decir esto es necesario demostrar que es posible otra cosa. Cuando hay decisión política, conciencia y voluntad se demuestra que lo que pareciera ser complejo se hace simple”.

PARTE DE UNA HISTORIA

La escuela está enmarcada y es una propuesta más de un proyecto que se viene desarrollando desde hace tiempo.

Ruca Hueney nació en 1999 realizando apoyo escolar en el barrio La Fraternidad. En aquel momento, Omar Giuliani y Estela Gallego intentaron “hacer algo” frente a las situaciones problemáticas que vivían los niños y jóvenes de su sector.

La tarea comenzó con un grupo de pibes para “empezar a definir y construir otra forma de vida”. A medida que fueron avanzando la problemática se fue agudizando y vieron la necesidad de generar otro tipo de respuesta, así nació “La casita”, que era un local de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), donde venían los chicos a hacer actividades de escuela, circo, murga.

Luego el reclamo fue mayor y la propuesta de acción también: nació el Hogar Ruca Hueney y posteriormente la Cooperativa Amuyén, entre otros proyectos. En este contexto y en este proceso esta semana nació la Escuela Secundaria Agrotécnica.

A las 15.30 los chicos salieron del aula. Una adolescente juntó sus útiles, pasó caminado apresurada, saludó al pasar y dijo “así está bueno venir a la escuela”. Se subió al acoplado junto a sus compañeros y educadores y partió rumbo a la estación en busca del tren que la llevaría de regreso a su barrio.

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