Otra vez, el culebrón del campo

Por Martín Dinatale

Es un culebrón del que Cristina Kirchner no logra escapar. El campo, ahora con su sequía y sus historias de desesperación, acecha al Gobierno. Ya no es la pelea por la abundancia sino por la miseria. Esta semana la Casa Rosada intentará frenar, amainar o doblegar a ese culebrón del campo que desde el año pasado persigue a la Presidenta. ¿Podrá lograrlo? ¿Serán poderosos los calmantes? ¿Serán suficientes?

Por lo pronto, hay dos caminos trazados en el mismo Gobierno, lo que significa que hay dos políticas agropecuarias en paralelo. Nada nuevo, como siempre, en un gobierno acostumbrado a los dobleces y las ambivalencias.

En estas vertientes transitan los duros y los blandos. Las palomas y los halcones. El polémico secretario de Comercio Guillermo Moreno, por un lado, y la ministra de Producción Débora Giorgi, por el otro. Detrás de escena siempre está Néstor Kirchner.

Por el lado de los blandos el Gobierno prepara una batería de medidas para paliar la sequía. Cristina Kirchner se apronta a anunciar esta semana una serie de medidas tendientes a girar fondos especiales a las provincias más afectadas por la falta de agua. Débora Giorgi está detrás de estos anuncios. Se pensó en esta ministra porque no estuvo afectada en el conflicto con el campo por la resolución 125.

Aún no está claro si entre esas medidas se incluirá la declaración de la emergencia agropecuaria en los distritos más castigados. Néstor Kirchner se viene negando a aceptar esto a pesar de los pedidos de varios gobernadores del oficialismo, incluidos los ultrakirchneristas Daniel Scioli (Buenos Aires) y Sergio Urribarri (Entre Ríos). Es que declarar la emergencia significaría que el Gobierno tenga que resignar la caja ya que la emergencia agropecuaria incluiría una prórroga de impuestos y de créditos por parte de los productores.

El ala dura de la Casa Rosada, timoneada por Guillermo Moreno, seguirá entregando ayuda extra a los productores. Se trata de un plan en paralelo que lleva adelante el polémico funcionario y que apunta no sólo a girar fondos o granos a los pueblos afectados por la sequía y a los intendentes amigos. La intención oculta del Gobierno en este caso es dividir el frente político agropecuario. Ningún funcionario lo dirá abiertamente porque con la sequía no se juega. Pero hay una clara intención política de la Casa Rosada para fracturar la Mesa de Enlace en esta política de entrega clientelar que se hace de la ayuda al campo a cargo de Moreno. Nadie pensará que el secretario de Comercio cambió su idea de "oligarquía" que hasta el año pasado tenía del campo. Por lo menos, no lo hizo gratuitamente.

Por su parte, el campo no esperará de brazos cruzados. El Consejo Federado Bonaerense realizará a partir de este lunes cuatro grandes asambleas multisectoriales en distintas regiones del territorio bonaerense ante la "falta de respuesta" del Gobierno por la sequía. Volverá también a la carga la Federación Agraria Argentina (FAA). Se esperan nuevas asambleas en Entre Ríos y en Santa Fe. Por ahora no habrá cortes de ruta. Pero los dirigentes de la Mesa de Enlace pensaban que podían calmar los ánimos hasta mediados de febrero y los estragos de la sequía adelantaron los tiempos. El malestar es cada vez mayor.

El culebrón del campo vuelve a meterse en la Casa Rosada, aunque esta vez fue el clima que le jugó una mala pasada a la Presidenta. Claro que la ausencia de diálogo o de una política agropecuaria uniforme hizo todo el resto.

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