Otra crisis que no existe ni existirá jamás

Los usuarios que sufrieron pérdidas pueden reclamar indemnizaciones. Hubo cacerolazos y protestas. Testimonios de vecinos hartos.
Mientras Buenos Aires se transformaba en un horno con 40,1 grados de sensación térmica, la red eléctrica evidenció nuevas fallas y dejó sin suministro a 50 mil familiasen el área metropolitana. Voceros de Edesur y Edenor aseguraron que “sólo se trata de un problema meteorológico”.

Desde la Subsecretaría de Defensa del Consumidor, Pimpi Colombo señaló “la importancia de hacer la denuncia correspondiente ante la empresa y, en caso de no tener respuesta satisfactoria, con el número de reclamo dirigirse al Ente Nacional Regulador de la Electricidad y al área de Defensa del Consumidor correspondiente a su domicilio”. A partir de este año, con la reforma de la Ley, la Subsecretaría actúa sobre servicios públicos domiciliarios. Por eso es importante “registrar el horario de los cortes y el número de reclamo, dado que si hay alguna pérdida de mercadería, comida o medicamentos que requieren cadena de frío, se puede reclamar por daño directo”.

Especialistas y sindicatos sostuvieron que el problema tiene origen “en la desinversión de las empresas y la falta de una política energética que prevea la emergencia”.

Por su parte, el ministro de Planificación, Julio De Vido, aseguró que serán “severísimos” si comprueban “negligencias” en el servicio de las compañías de energía.

Los mayores inconvenientes se registraron en los barrios porteños de Boedo, Almagro, Villa Crespo, Palermo, Barracas, Balvanera, Flores, Floresta y en la zona sur y oeste del conurbano bonaerense. Los reclamos dieron paso a protestas en varias esquinas de la ciudad. Las más importantes se realizaron en Almagro (Córdoba y Medrano) y Floresta (Cervantes y Juan B. Justo). Al cierre de esta edición se extendían a Recoleta, Belgrano y Las Cañitas, donde los vecinos afectados protestaban golpeando cacerolas por las calles.

“A pesar de los 40 grados de sensación térmica, todos los sistemas de media y alta tensión funcionaron, los 44.000 cortes tienen que ver con problemas en la red de baja tensión a causa de la excesiva demanda en medio de la ola de calor”, detalló De Vido en declaraciones a la prensa. Aseguró que el país cuenta con el volumen energético necesario para hacer frente a la contingencia climática, tras haber registrado ayer un récord de generación, de 385,5 gigavatios.

GENTE CALIENTE. “Anoche nos fuimos a dormir a las cuatro de la mañana. Era imposible estar adentro de casa”, relató Alba, que vive junto a sus hijos Karen y Joaquín en un PH de Boedo y desde el miércoles al mediodía no tiene suministro eléctrico. “Esto es un desastre”, se quejó Ema, que atiende una despensa ubicada en la avenida Vélez Sarsfield al 500 y no tiene luz desde el jueves a las cuatro de la tarde. “Perdés todo y nadie te reconoce nada, llamás para reclamar pero es al pedo, no te aportan ninguna solución. Estoy resignada y con mucha bronca”, agregó.

“La situación actual de los usuarios es desesperante. Muchos se encuentran desde hace 72 horas sin luz y nadie les da respuesta”, aseguró Susana Andrada del Centro de Educación al Consumidor (CEC). “Hay gente que no puede reclamar por teléfono con el agravante de perder los electrodomésticos si hay desniveles de tensión eléctrica”, explicó.

“No tuvimos luz el miércoles de 23 a dos de la mañana. Hoy se volvió a cortar a las cuatro”, contó Cristian Orlando, que vive en el sexto piso de un departamento de Floresta con su señora y una beba de un año. “Lo que más me jode es que te cobran hasta por respirar y después no te dan ningún servicio como corresponde. Si con estos dos días de calor pasa esto, no quiero ni pensar lo que nos espera en el verano”, dijo.

César, propietario de una carnicería en Salguero y Corrientes, se lamentó: “No tenemos ni agua, en Edenor llamás y no te atienden o da ocupado. Sólo en estos días perdí más de 5.000 pesos”, afirmó el comerciante.

“No tenemos luz desde el lunes a las tres de la tarde, no hay agua desde el martes, tenemos que subir por la escalera, estamos sin aire ni ventilador. No podemos ni ir al baño”, relató llorando Sofía Villegas, una jubilada que vive junto a su esposo en el séptimo piso de un edificio ubicado en Villa Crespo.

OPINIÓN

Liquidaron el modelo

José Rigane (Miembro de la Federación de Trabajadores de la Energía -FeTERA-)

La Argentina creció en base a un modelo energético estatal y centralizado donde se hacía una aplicación racional de la renta petrolera, destinada a generar energía de fuentes renovables en base a la surgida por los hidrocarburos, que son no renovables, estratégicos y escasos. Era la Nación quien decidía las políticas, sin ingerencia de los intereses de las empresas multinacionales. Con altibajos, se llegó a 1990 con el autoabastecimiento petrolero, el 60% de la población con acceso a las redes de gas natural o a sus bienes sustitutos a precios populares, varias represas en construcción y reservas de gas y petróleo que alcanzaban a los 40 y 20 años. La liquidación de este modelo a través de políticas desreguladoras y privatizadoras consistió en la venta a precio de liquidación de los activos de las sociedades estatales, el abandono de la función planificadora y controladora del Estado y la generación de multimillonarias ganancias en dólares, todo agravado por la desinversión. La destrucción de la integración vertical del sistema eléctrico debe ser calificada de dislate. No hay solución posible si no se incorpora anualmente una potencia diaria de 3.000 megavatios hasta constituir una reserva adecuada de la que hoy carecemos.

Veintiocho años sin invertir

Gustavo Calleja (Ex subsecretario de Combustibles del gobierno de Raúl Alfonsín)

Si las distribuidoras de energía eléctrica comienzan a aplicar cortes preventivos en distintos puntos de la ciudad y del conurbano bonaerense con 31 o 33 grados de calor, vale la pena preguntarnos qué pasaría si el 30% de la industria, que ahora está parada, consumiera la media que suele utilizar a esta altura del año. La respuesta está a la vista: si ahora no alcanza, con la estructura productiva ocupada a pleno, sería peor. ¿La razón? Los 28 años de desinversión que ha provocado la crisis energética actual. Las reservas de petróleo y gas apenas alcanzan a los cinco años, los yacimientos están agotándose, no existen nuevas represas en construcción, Atucha II presenta atrasos inexplicables, de Atucha III no se habla y la cota de 83 metros de Yacyretá parece inalcanzable a pesar de los millones de dólares que anualmente se le asignan. El actual gobierno no ha tocado ni una sola norma implantada en los 90. Los poderosos del sector eléctrico, los generadores, no son considerados un servicio público y el MEM (Mercado Mayorista Eléctrico) continúa generando cuantiosas ganancias. Mientras que a las generadoras no inversoras les va muy bien, a las distribuidoras del interior no les va tan bien, y Edenor, Edesur y Edelap terminan sumando sus cortes propios a los que ha comenzado a aplicar Cammesa, la administradora del mercado mayorista.

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