Otra constructora abandona obra y deja tendal de deudas

Trabajadores que se desempeñaron en la empresa Camajo SRL, que construyó 23 viviendas en la localidad del sur, aseguraron que la firma se fue dejando deudas "por todos lados". La obra está sin terminar.
Obreros y comerciantes de esta localidad denunciaron públicamente haber sido perjudicados por la empresa Camajo SRL que levantó 23 viviendas del Programa Federal Plurianual en esta localidad. La suma reclamada superaría los 150 mil pesos, entre efectivo y cheques rechazados.

La construcción de las casas de barrio se inició en la segunda quincena de julio de 2007, con un plazo de 180 días corridos y un monto de 1.395.800 pesos. La obra, que estaba bajo la responsabilidad técnica del ingeniero Mario Giagante, se encuentra sin terminar y en un virtual estado de abandono.

Varios de los perjudicados dialogaron ayer con este diario para dar a conocer la situación que ya se torna insostenible. Uno de los que se animó a relatar la situación es José Jabel Castro, quien dejó de trabajar para la firma sospechada en julio de 2008. "Con la empresa Camajo en los primeros tiempos anduvimos bien y cobrábamos a término, pero eso duró sólo un tiempo. Después comenzaron a atrasarse en los pagos", se lamentó en compañía de otros trabajadores, que recordaron que el 20 de diciembre último la empresa se fue para las fiestas, pero nunca volvió. Para esa fecha, "muchos empleados reclamaban pagos y te decían que iban a certificar (sic)".

Castro dijo que los responsables de la empresa, al momento de poner los techos, ya habían cobrado el dinero correspondiente girado desde el IPAV, aunque los obreros todavía trabajaban en el levantamiento de las paredes de las unidades habitacionales. "Lo digo porque lo sé perfectamente, creo que había un arreglo con los inspectores", denunció.

Sospechas.

Siempre de acuerdo a su testimonio, contó que había visto que los inspectores venían a pagar el trabajo del techo, pese a que aún no estaba colocado. "Le pagaban a la empresa porque les prometían que el techado iba a estar terminado a fin de mes, pero como era mucha cantidad de plata certificaban el techo y compraban otras cosas, entre ellas cerámicos, etcétera". "El inspector del IPAV, de apellido Cabrera, debería estar al tanto de todo esto, él y otra persona son los que venían siempre".

Los denunciantes dijeron a LA ARENA que intentaron cobrarle a Camajo de todas las maneras posibles pero hasta ahora no consiguieron respuesta. "Los llamás por teléfono y no te atienden, por mensajes te contestan que van a venir, pero no aparecen", coincidieron los denunciantes, entre ellos obreros de la construcción y comerciantes. Ahora están esperanzados con la posibilidad de que el intendente Jorge Riera pueda interceder por ellos en las más altas esferas provinciales para poder cobrar los importes adeudados que, en algunos casos, serían importantes.

Deudas.

Los vecinos de Bernasconi que habrían sido afectados por la falta de pago de la empresa enumeraron que a una ferretería de Guatraché le deberían 17.000 pesos; a otra, en este caso de Bernasconi, la suma de 21.500 pesos. La constructora también adeudaría trabajos de arenado por 3.500 pesos, un cheque rechazado por 400 pesos, honorarios por 3.125 pesos, alquileres y servicios de gomería por 8.259 pesos, 13.800 pesos de otros cheques rechazados, mano de obra de vidriería por 2.000 pesos, realización de pozos por 1.550 pesos, arena y pedregullo por 3.000 pesos, alquiler de un depósito por 4.000 pesos, servicio de luz y agua por 800 pesos.

La deuda alcanzaría también al capataz de la obra que reclama 26.000 pesos, a una estación de servicios local la suma en combustibles de 5.000 pesos, a obreros el valor de 10.500 pesos, trabajos de metálica por 2.630 pesos (incluye un cheque rechazado) y herrería por 175 pesos, aunque no descartaron que con el correr de los días esa cifra sea aún superior.

Aportes.

Las irregularidades no terminarían ahí. Según Castro, durante su labor en la firma sufrió un serio accidente que le dejó una cicatriz importante en su rostro cuando se le escapó la amoladora y le agarró la cara. "No usábamos protector porque la empresa no los tenía, en ningún momento tuvo los medios de seguridad", dijo.

Por último, manifestó que en julio se fue a otra empresa donde comprobó que el tiempo trabajado en Camajo SRL no figuraba en ningún lado. "Decían que habían hecho los aportes previsionales pero no es cierto, idéntica situación sufrieron mis compañeros". "Es decir, me descontaban todos los aportes, pero no los depositaban en ningún lado".

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