Otra concesión a la CGT: repartirán $ 3.000 millones a las obras sociales

El nuevo funcionario dijo que ya trabaja en el diseño de un esquema para distribuir en forma equilibrada los fondos que reclaman Moyano y los gordos. La APE se fusionaría con la Súper
El Gobierno parece decidido a preservar a cualquier precio su alianza con los poderosos gremios de la CGT. Así, un día después de haber designado con el guiño sindical a Ricardo Bellagio al frente de la Superintendencia de Salud, la administración kirchnerista anticipó su decisión de repartir entre las obras sociales unos $ 3.000 millones que se encuentran retenidos en el Banco Nación, y por cuya distribución presionan desde hace meses tanto Hugo Moyano como los dirigentes de los "gordos" e "independientes".

La determinación de avanzar en esa distribución fue confirmada ayer a El Cronista por el flamante titular de la Superintendencia de Salud, quien explicó que trabaja en el diseño de un esquema de reparto "equitativo" entre las obras sociales de los excedentes acumulados en el denominado Fondo Solidario de Redistribución (FSR), que se nutre de un porcentaje de los aportes y contribuciones de trabajadores y empleadores y que en la actualidad acumula casi $ 3.000 millones. "Se va a avanzar en una distribución objetiva de esos excedentes pero con el análisis correspondiente porque se trata de una magnitud de fondos importante. La intención es asegurar un reparto equitativo y para eso se están estudiando diferentes conceptos y variables sobre la base de una matriz de riesgo", explicó Bellagio. No obstante, en la charla con este diario el funcionario anticipó que, a cambio de la entrega de esos fondos, el Ejecutivo exigirá a los gremios "una contraprestación en cobertura y servicios mayor" por parte de las obras sociales.

El anuncio del nuevo superintendente de Salud no tomó por sorpresa a los gremios. Tanto desde el moyanismo como desde el sector de los gordos confiaron ayer que la misma promesa recibieron de dos importantes ministros del gabinete apenas se formalizó la designación de Bellagio. Incluso, una de las fuentes insistió en vincular ese compromiso con las gestiones que lleva adelante el ministro de Planificación, Julio de Vido, en la búsqueda de una salida que asegure la convivencia sindical de cara a la convocatoria al Consejo Económico y Social.

En esa línea, ayer también trascendió que otra de las promesas oficiales hacia los sindicatos enfrentados a Moyano en la interna cegetista contempla la alternativa de fusionar la Administración de Programas Especiales (APE), el organismo que reparte entre las obras sociales unos $ 1.000 millones anuales para financiar tratamientos de alta complejidad y en la actualidad es controlado por un hombre del moyanismo (Hugo Sola), con la Súper de Salud bajo el control de Bellagio. Al ser consultado sobre esa posibilidad, el flamante superintendente evitó cualquier definición. "Escuche las versiones al respecto, pero no le puedo comentar nada. La APE es una entidad diferente de la Súper y cualquier decisión la deberá tomar el ministro (Juan) Manzur", sostuvo Bellagio.

Para los adversarios de Moyano se trata de una medida clave al momento de definir si aceptarán un acuerdo de paz con el camionero o volverán a la carga con la amenaza de fractura de la central obrera. Ocurre que gordos e independientes se quejan de que el control moyanista de la APE beneficia a los gremios aliados al jefe cegetista y es utilizado por el camionero como "mecanismo disciplinador" de los sindicatos que reniegan de su conducción.

Justamente Bellagio buscó ayer tomar distancia de esa pulseada sindical y sostuvo que su designación no responde al lobby de ninguno de los sectores enfrentados en la CGT. "Soy el primer superintendente de carrera", insistió el funcionario, quien remarcó que su designación fue resuelta por Manzur.

Sin embargo, el nombramiento fue nuevamente defendido ayer por moyanistas, gordos e independientes, lo que ratificó la sensación de un acuerdo sindical detrás de su arribo a la Súper.

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