Otra vez, un colectivo cambió su recorrido por inseguridad.

Es la segunda vez en sólo 7 meses y, además, lo hicieron porque las calles están en mal estado.
Una serie de asaltos y de ataques con piedras a los colectivos motivaron el cambio de recorrido de la línea 38, de la empresa La Positiva. La zona peligrosa está en las inmediaciones de calle Chacabuco y Urquiza, en Santa Lucía. Ahora el colectivo directamente no ingresa más a ese sector. Pero este no es el único motivo. El otro es el mal estado de las calles. El agua de riego que pasa por las acequias y canales se desborda todas las semanas y ha dañado el pavimento de unas 15 manzanas. Este sector comprende la Villa Alba, la Villa Urquiza, el Barrio Santa Lucía Norte y el nuevo barrio Noroeste III. Todos ubicados a sólo 3 kilómetros del centro.

Este es el segundo caso de este tipo en siete meses. El primero fue en julio del año pasado en Chimbas. Allí los colectivos de la línea 28, de la empresa Albardón, fueron apedreados varias veces en calle Tucumán y Rodríguez. Eso motivó la suspensión del servicio en ese sector, previo permiso de las autoridades de Transporte de la provincia. Un tiempo antes, había pasado algo similar en Pocito. En ese departamento, por calle San Miguel y por Lemos pasando Calle 5, algunas movilidades de la empresa Mayo fueron asaltadas. En ese caso no se cambió el recorrido, pero sí se solicitó custodia policial para que hiciera un acompañamiento a los colectiveros cuando pasaban por esos lugares.

En este nuevo caso, la modificación del recorrido del 38 afecta a unas 400 familias. Antes el colectivo entraba por Necochea y Urquiza, iba 5 cuadras hacia el Este por Urquiza y 4 más hacia el Norte hasta llegar a Benavídez. Ahora continúa por Necochea hacia el Norte hasta Benavídez y no ingresa a todos esos barrios. Los vecinos aseguran que no tienen el servicio de transporte público desde hace un año. Pero desde la empresa La Positiva dicen que tomaron la decisión hace unos cuatro meses.

Sin embargo, ambos sectores coinciden en que lo que motivó el cambio es la inseguridad y el mal estado de la calles. Desde la empresa temen por los pasajeros y los choferes. Y los vecinos se quejan porque ahora tienen que caminar muchas calles inundadas y peligrosas para llegar a la parada de colectivo más próxima.

En cuanto al estado de las calles, están llenas de baches y se inundan. El origen del problema es que los canales y acequias de riego se desbordan. Y, como dentro de los barrios muchas cunetas están tapadas o no existen, las calles se embalsan. Según los vecinos, cada lunes y martes pasa lo mismo, ya que son los días que largan el agua de riego. Eso es lo que arruina las calles. Afirman que ya han mandado varias notas al municipio, pero que sólo van a rellenar baches y se van. Lo que piden es que les hagan acequias y una repavimentación, dijo Daniel Videla, uno de los vecinos.

Por su parte, desde la Secretaría de Obras de la Municipalidad dijeron que han armado una cuadrilla para cavar cunetas y que están atendiendo las solicitudes por orden de recepción de notas. Pero también aseguraron que son los mismos vecinos los que tapan las acequias. Con respecto al pavimento, dijeron que se ha armado un proyecto para pedir plata a la Nación y así comenzar a hacer las obras.

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