Otra vez billetera mata a galán

Por: Ricardo Roa

O seguía agachando la cabeza o se le plantaba a Kirchner. Scioli no tenía más que esas dos posibilidades. Tiene en la provincia un agujero de 2700 millones de pesos, desde los patacones el peor que sufre Buenos Aires. Y sólo el gobierno nacional puede tapárselo.

Está claro qué opción eligió: ayer echó a su ministro de Agricultura porque se lo exigieron los Kirchner (ver Por pedido de Kirchner, Scioli echó al ministro de Agricultura). Emilio Monzó mantenía una posición dialoguista a contramano de la feroz cruzada K contra el campo. Alineamiento total y tolerancia cero para los que piensan diferente.Es obvio que Monzó hacía y deshacía con el aval del gobernador. Después de la derrota electoral, Scioli mismo había amagado con desmarcarse. Visitó la Exposición Rural y recibió a la Mesa de Enlace. Y hasta se reunió con Duhalde y Solá, dos archienemigos en el universo kirchnerista. Hasta ahí llegó su audacia. Los Kirchner lo pararon en seco. Otra vez billetera mata a galán.

Los K vetaron sin anestesia la ley que reducía las retenciones a los productores afectados por la sequía, entre ellos los bonaerenses. Y que había sido votada por los propios legisladores oficialistas. Dijeron que había sido un error. Un error que no vio nadie. Fue más de lo mismo en una escalada que ya lleva un año y medio. ¿Cómo creerle a Aníbal Fernández que "acá no hay ningún ensañamiento ni nada por el estilo"? El secretario de Agricultura Cheppi está dibujado hace tiempo. Y echan a Monzó por atreverse a tender un puente. Ningún espacio propio puede esperar la dirigente binorma Alarcón. Pese a que aporta como ninguna, Buenos Aires recibe cada vez menos plata por la coparticipación. Es un perfecto círculo vicioso: a menor recurso, más dependencia de la caja central. Es lo que Scioli pudo enfrentar y no hizo

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