Otra vez, los aliados le dieron un poco de oxígeno al kirchnerismo

Apoyo clave de los radicales K, la centroizquierda, los bloques provinciales e independientes.
Con el alejamiento del jujeño Mario Martiarena y la distancia que tomó Graciela Camaño, el bloque del Frente para la Victoria en la Cámara Baja quedó conformado por 108 diputados fieles. Sin embargo, para alcanzar el quórum -las 129 presencias en el recinto y así poder comenzar las sesiones-, el oficialismo no pasó sobresaltos ayer ni en las últimas iniciativas que consideró clave. Más de 20 aliados de partidos provinciales, de bloques de centroizquierda, el grupo de ex radicales K de la Concertación e "independientes" se mantuvieron cerca del kirchnerismo con un apoyo determinante para allanarle uno de los principales obstáculos que intentó la oposición.

Como sucede habitualmente, los radicales, la Coalición Cívica, el socialismo, el peronismo disidente y el PRO ayer no bajaron al recinto hasta que el oficialismo reunió el quórum.

Eso sucedió cerca de las 12, cuando el tablero confirmó 131 presencias.

El Frente para la Victoria sumó un número considerable de diputados partidarios de gobernadores no peronistas: seis santiagueños que responden a Gerardo Zamora, tres neuquinos que hacen lo propio con Jorge Sapag, dos fueguinos que reportan a Fabiana Ríos y dos catamarqueños afines a Eduardo Brizuela del Moral.

A la dependencia económica por el rojo financiero de las provincias en este caso se agregó la versión de un inminente aumento del precio del petróleo y el gas a boca de pozo, prometido desde el Ministerio de Planificación, que beneficiaría a Neuquén, Chubut, Tierra del Fuego y Salta, entre otras. El aumento se viene discutiendo hace ya semanas, se avanzó con el gas, pero aún tiene abierto el capítulo del crudo. El fueguino Leonardo Gorbacz negó esas supuestas razones, como así también la influencia del gravamen de los productos electrónicos fabricados fuera de la isla, un proyecto con media sanción en Diputados y próximo a tratarse en el Senado. "Esa fue una iniciativa, que nosotros apoyamos, del Poder Ejecutivo. No tenemos motivos para no sentarnos a debatir. Somos oficialismo en la provincia y queremos ser una oposición responsable y constructiva", argumentó Gorbacz.

Del bloque Encuentro Popular (Ariel Basteiro, Vilma Ibarra, Jorge Rivas, Victoria Donda y Cecilia Merchán), que suele dar quórum, ayer sólo se sentó Basteiro. Y no hubo integrantes de Solidaridad e Igualdad, como Carlos Raimundi y María América González, que en otros casos permitieron el arranque de la sesión.

Sí mantienen asistencia casi perfecta los "independientes" Eduardo Borocotó, Paola Spátola y Emilio Kakubur, y últimamente también la salteña Mónica Torfe. Lo mismo que los siete diputados de la Concertación: Silvia Vázquez, Hugo Prieto, Gustavo Serebrinsky, Claudio Morgado, Hugo Cuevas, Héctor Alvaro y Francisco Delich. Vázquez cuestionó la metodología del oficialismo para llamar a una sesión especial que resultó una "sesión mordaza", según sus palabras, aunque justificó su presencia para dar quórum. "Mordaza porque no se puede plantear otro tema que no sea lo que propone el oficialismo, pero yo lo critiqué en el recinto. Hay que sentarse y debatir, el pueblo nos dio esa responsabilidad", aseguró.

Cada uno con sus motivos, funcionan como aliados del oficialismo en una instancia clave para el tratamiento de los proyectos. ¿Mantendrá el kirchnerismo ese poder después del 10 de diciembre?

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