Otharán: "El daño más grave, el moral, no se puede cuantificar"

El presidente del Consorcio de Gestión afirmó que no renunciará en medio del conflicto, que la autoridad ha sido ultrajada y que la normalidad operativa debe recuperarse rápidamente.

Calles desiertas en el pueblo y en el puerto. De la batalla del día de la Nochebuena sólo quedaban ayer algunos vidrios rotos, piedras cerca de la Cámara de Pescadores, un Renault 12 quemado frente a la Agencia Marítima Walsh, las guardias de los efectivos de la Prefectura y de la seguridad privada.

Dentro del Consorcio de Gestión, un escenario de paredes ennegrecidas y con muebles arruinados por el fuego, todavía con fuerte olor a humo y a humedad, Jorge Otharán, su presidente, le aseguró a este diario que más allá de los daños materiales, el costo moral que ha sufrido el puerto no puede medirse.

A pocos días de cumplir dos años en el cargo, Otharán consideró gravísimos e inadmisibles los incidentes del jueves 24 y recordó que el Consorcio siempre acompañó a los pescadores en sus reclamos, pero que ahora, en un marco "de delito" no se puede reconstruir el diálogo.

--¿Renunciará?

--No en medio del conflicto. Tras la normalización, iniciaré una etapa de reflexión, aunque el gobernador tiene mi renuncia a su disposición desde el 1 de enero de 2008, cuando me designó.

--¿Son cuantiosos los daños en el Consorcio?

--Pueden estimarse en no menos de 600 mil pesos.

--¿Y en el puerto?

--No están evaluados todavía. Cuando se tengan las cifras, se harán públicas, pero el costo más grande, el moral, y la sensación de ultraje de avanzar sobre la autoridad portuaria y quemarla, o sobre una agencia marítima y el Servicio de Sanidad Alimentaria, no se pueden cuantificar.

--¿Cómo se explica tanta furia de repente y con Ud. y el Consorcio como blancos?

--La furia es un falso enlace. Se atacó al Consorcio porque se trató de romper, de manera abrupta y grosera, los criterios de autoridad. Cuando la ley dice que no, es un código de límite. Y la autoridad representa ese código. Si se pasan los límites, el campo es de irracionalidad. No se puede generar un debate en estas condiciones, porque no sólo se romperán ladrillos sino también la relación de una comunidad que quiere a White como el puerto que siempre fue, y no como un escenario de delito.

--¿Todo fue espontáneo o medió una organización?

--No puedo decirlo. De cualquier manera, fue gravísimo.

--¿Sospechó que esto podía suceder cuando se hablaba de firmes acercamientos?

--Quien construye un barco o un avión no piensa en que se hundirá o se caerá. Estábamos construyendo un diálogo, creyendo que lo avalaban pautas de razonabilidad y que podía cambiarse con reformulación de propuestas o nuevas estrategias. Pero se interrumpió con fuego y no podemos abonar actos delictivos.

--¿Qué puede hacer y qué quiere el Consorcio?

--Atender la problemática social vinculada con la comunidad portuaria y tender sus manos para colaborar en todo lo que sea necesario con los organismos competentes; pero no puede diseñar y proveer políticas pesqueras, ni dar 120 millones de pesos para la reconversión de la flota. Y quiere que el puerto sea un escenario de normalidad operativa para los 2.500 empleados directos y los 8, 9 o 10 mil que se relacionan en forma indirecta.

"Nosotros hemos acompañado a los pescadores en todas las gestiones. Juntos fuimos a ver al ministro Aníbal Fernández y al gobernador Daniel Scioli, y después se les abrieron las puertas hacia los ministerios de la Producción y de Asuntos Agrarios. Estábamos con ellos cuando se logró la autorización para pescar en Riacho Azul".

--¿Qué piensa de lo que reclaman los pescadores?

--Que es preciso un censo de pescadores y buscar los datos que tiene que relevar la subsecretaría de Pesca de la provincia, por caso permisos, libretas, situación social, inscripción tributaria, embarcaciones, capturas.

--¿Y con la contaminación de la ría?

--Vamos a colaborar en un programa de monitoreo y constatación de la ría. Les pediremos a las empresas que nos acompañen cualquiera sea el resultado. Y si está mal, habrá que corregir. Pero debemos buscar los datos objetivos.

--¿Qué cree de la reconversión de la flota pesquera?

--Es lo tercero que hay que hacer en ese proceso de reconversión, que permita el retiro de la actividad a los que no quieren pescar más, y la asociatividad de los que estén dispuestos a pasar a una embarcación mayor. Estamos hablando de empresarios cuentapropistas que hoy tienen un capital de 400-500 mil dólares. Lo que haría el Estado, en este caso, es subsidiar a empresarios que tienen su actividad comercial ligada a la pesca. Pero, ¿el tratamiento será igual para un marinero que para un propietario? Tenemos que discernir estas cuestiones para colaborar con quien debe aportar la solución definitiva.

--Hace un año que se viene discutiendo sobre esos puntos. ¿Se perdió todo ese tiempo?

--Se gestionó en todos los lugares donde hubo que hacerlo. Para llegar al diálogo tenemos que trabajar sobre materias que sean abordables. Si estamos hablando de un universo de 250 pescadores y se piden 120 millones de pesos, me parece que es mucha plata para muy poca gente.

--¿Eso es lo que concretamente pidió la Cámara de Pescadores?

--Puedo dar testimonio de que ésa fue la suma que le pidieron al Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. En La Plata, al ministro de la producción le dijeron lo mismo, pero, insisto, al diseño de políticas de pesca lo tienen que hacer las autoridades competentes.

-- En los incidentes, ¿pudo mediar la desesperación de quien ni siquiera puede satisfacer sus necesidades básicas?

--Lo desconozco, pero fue una ruptura del estado de derecho y el fin no justifica los medios.

-- El jueves, con los efectivos de la policía provincial de un lado y los de Prefectura por otro, ¿pudo suponer semejante colapso?

--Me costó creerlo. Y mucho más cuando entré, porque hay organizaciones en el medio que se tienen que hacer responsables.

--¿La Cámara de Pescadores?

--Por supuesto.

--¿Y la Prefectura?

--Utilicé el camino de la institucionalidad, que tiene dos vías: la del diálogo y la del estado de derecho. Por eso recurrí a la justicia, para que la Prefectura y la policía cuidasen los bienes y la seguridad de las personas en el puerto. No califico la gestión de los organismos públicos, no es mi tarea. Sólo pido que cada uno ocupe su baldosa.

Por la normalidad.

Jorge Otharán convocó a toda la comunidad portuaria a recuperar prontamente la normalidad operativa. "Es lo esencial para este momento", señaló ayer e indicó que el Consorcio seguirá "con la mano tendida" para colaborar con el gobierno y con la solución de fondo del conflicto. "No nos hicimos ni nos vamos a hacer los distraídos en la búsqueda de soluciones. Siempre en función de nuestras competencias, aportaremos todo lo que esté a nuestro alcance por el camino de diálogo, que no puede recorrerse en el vehículo de la violencia", sostuvo el titular del Consorcio de Gestión del Puerto.

Se resuelve la situación

de los seis detenidos

La prisión de los seis pescadores detenidos el jueves por la Prefectura Naval, y pedida ayer por el fiscal Eduardo d'Empaire, será resuelta en las próximas horas por Gilda Stemphelet, titular del Juzgado de Garantías Nº 1 del departamento Judicial Bahía Blanca.

En la víspera, Pedro Santos --presidente de la Cámara de Pescadores Artesanales de Ingeniero White--, Angel Daniel Vidal, Cristian Uribe Gallardo, Gabriel Amico Giando, Wenceslao Córdoba y Gustavo Romero declararon ante d'Empaire, en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 15, con el patrocinio legal del abogado Leonardo Gómez Talamoni.

A los nombrados se les imputan los delitos de incendio, daños y lesiones leves reiteradas y agresión. Todos permanecen alojados en dependencias de la Prefectura.

denuncia de directivos de Walsh

Los directivos de Walsh, agencia marítima que cumplirá un siglo el año que se acerca, coincidieron en expresar ayer que los incidentes del jueves 24 no sólo fueron protagonizados por los pescadores, sino que también "hubo barras bravas de clubes locales y gente de la construcción, que ampliamente superaban en número a los efectivos de la Prefectura".

También justificaron la represión "porque el puerto era un caos y la gente se salvó gracias a la policía y a Prefectura", aunque advirtieron que el Grupo Albatros de la Prefectura se había retirado en la noche del miércoles 23.

La agencia Walsh fue una las atacadas y en sus inmediaciones se quemó el vehículo de uno de los 11 empleados que desempeñaban tareas administrativas en las oficinas cuando estallaron los incidentes.

Finalmente, los directivos consideraron que en este conflicto "hay un grupo que busca lucrar y que para esos fines está usando a los pescadores".

Postura empresarial

Las organizaciones empresarias vinculadas al quehacer productivo de Bahía Blanca repudiaron ayer los hechos de violencia en el puerto.

"Es nuestra convicción que la solución de los conflictos en un estado democrático debe ser el resultado del diálogo y el consenso y no de la destrucción y la flagrancia", indicó un comunicado firmado por representantes de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Bahía Blanca, Bolsa de Cereales y Productos, Bolsa de Comercio, Cámara de Permisionarios y Concesionarios de los Puertos de Bahía Blanca, Cámara Portuaria y Marítima, Centro Marítimo, Consorcio de Gestión del Puerto, Corporación del Comercio, Industria y Servicios, Unión Industrial y ex directores del Consorcio del Gestión.

También elogiaron la vigencia del modelo de participación público-privada que rige los destinos de la administración portuaria desde hace más de 15 años, al que apoyan decididamente "y que ha sido una excelente herramienta para convertir al puerto de Bahía Blanca en uno de los más eficientes de la Argentina".

"Debemos destacar especialmente los denodados esfuerzos desarrollados durante estos particulares días por parte Consorcio de Gestión y de las entidades integrantes de esta multisectorial empresaria, en pos de normalizar la operatividad portuaria. Lamentablemente, quienes debieron actuar oportunamente estuvieron ausentes" agregó la nota, que exhortó a la pacificación de los espíritus y al trabajo mancomunado de todos para resolver la situación.

"Somos pescadores,

no delincuentes"

"Todo fue producto de la desesperación. Si nos han dejado sin nada... y todo tiene un límite".

José Antonio Conte tiene 63 años y sus ojos se le llenan de lágrimas cuando trata de mirar la ría donde creció. Cuenta que pesca desde los 16 años, cuando recibió el permiso de aprendiz marinero, y que su papá comenzó en 1933, en la lancha "La Vasquita", de Josefa Balzano, su "nona", quien había llegado a White en 1885.

"Sigo siendo pescador, aunque no pesco desde hace mucho tiempo porque la ría, mi única universidad, está contaminada y le cambiaron el curso de agua con los dragados. La conozco desde que nací y ella, como White y Puerto Comercial, son mi vida".

Conte afirma que el recurso pesquero comenzó a sufrir severos daños con los dragados, porque los barros extraídos se depositaron en los espacios donde se pescaba, y que alteraron los cursos de agua.

"De 40 pies de calado se pasó a los 60. Sabemos que antes de esos trabajos hubo especialistas que alertaron del problema que íbamos a padecer los pescadores. Y encima la contaminación. Vemos cómo llegan los camiones cargados con ácidos que terminan en el agua".

Conte considera que el estallido del jueves fue espontáneo y que muchos pescadores no tuvieron qué poner en su mesa de Nochebuena.

"Vino el presidente de la Cámara y nos dijo que había 2.000 pesos para los patrones, que había que repartir esa plata pero que sólo se podía gastar en elementos de pesca. ¿Qué vamos a comprar con esa plata? Y allí explotó todo y se decidió cortar el puerto. En ese sector de calle Vélez Sarsfield, todos éramos pescadores".

Con la libreta de embarque en sus manos y la planilla que detalla sus aportes jubilatorios desde 1962, Conte cuestionó el accionar de la policía ("Se hicieron los guapos con nosotros, en vez de ir a buscar a los ladrones"), y reiteró que los responsables de la contaminación deben asumir su culpa.

"Tengo que acudir a la ayuda de mi familia cuando todavía puedo ganarme la vida con la pesca, pero me robaron la ría. Y aunque siempre me dediqué a trabajar, la policía nos pega como si fuésemos terroristas y el diario dice que somos unos violentos extorsionadores".

De furia y de pena, los ojos de Conte siguen llenos de lágrimas.

Comentá la nota