Ortega volvió con un golazo y todo fue alegría en Canadá

El jujeño le dio el triunfo a River con una definición de lujo, por arriba del arquero, y fue la figura.
Todo lo que quería se le dio. La vuelta después de un año con la camiseta número diez; la cinta de capitán; la corrida entre Joleon Lescott y Jack Rodwell, que le tomaron la chapa como la mayoría de los defensores rivales en los 90; la mirada atenta y el pie puesto en perfecta sintonía con la pelota para picarla ante la estirada de un tal Carlo Nash, testigo privilegiado de su exquisita definición. La corrida, el brazo en alto, la sonrisa pícara, la mano apuntando al pecho, señalando el corazón y ese escudo del club de sus amores, del que nunca se quiso ir y del que hace un año lo sacaron por la puerta de atrás. El aplauso generalizado de todo el estadio, el banco de suplentes de River de pie y aplaudiendo, Diego Barrado agarrándose la cabeza, Cristian Fabbiani festejando como hincha y compañero. El abrazo de todos los que llegaron a él y de Daniel Vega y todos los defensores, que celebraron a lo lejos.

Porque, en definitiva, el golazo de Ortega fue un gol de todo River. Un gol que sirvió para ganarle al Everton, un rival que no estuvo a la altura del quinto puesto que ocupó en la última Premier League, y para obtener la Edmonton Cup. Un 1 a 0 que le permitió a River volver a festejar en este país, tras la victoria por penales ante Toronto FC.

Está claro que Ortega no es el de sus mejores tiempos. Pero ayer volvió a dejar constancia de que marca diferencias con su sola presencia. Un poco por los destellos de su calidad, como en la jugada del gol, y otro porque absorbe casi toda la presión del equipo. Con él en la cancha, Matías Abelairas, Rodrigo Archubi y Diego Barrado potenciaron sus rendimientos, especialmente en el primer tiempo, cuando River mostró su mejor cara.

River resultó superior al equipo inglés en aquellos 45 iniciales. Antes de la apertura del Burrito, estuvo cerca con un cabezazo de Archubi atajado por el arquero y con un tiro de Abelairas que pasó cerquita del palo derecho. Y después del 1 a 0 hubo otras dos chances claras de gol para los dirigidos por Néstor Gorosito: un zurdazo picante de Archubi y un toque de Abelairas que dio en el palo luego de una mala salida de Nash.

Lento y con dificultades para progresar con pelota dominada, el Everton dejó en claro que también se encuentra en plena pretemporada. Los ingleses dependieron en exceso de su único delantero, el brasileño Jo, quien tampoco entró demasiado en juego. En una de sus mejores intervenciones, Jo le robó una pelota a Nicolás Sánchez y le dio un muy buen pase a Tim Cahill, quien sacó un disparo que obligó a una gran intervención de Daniel Vega cuando todavía estaban 0 a 0.

Ya sin Radamel Falcao, Gorosito volvió a apostar por un 4-2-3-1. Pero como Fabbiani, el único punta, muchas veces retrocedía más de la cuenta, el equipo de a ratos quedaba parado con un 4-2-4, casi sin delanteros. Ese, precisamente, es un aspecto en el que River deberá mejorar, ya que para ser protagonista necesitará llegar al área rival con mucha más gente. Es un déficit de coordinación, de esos que se resuelven en la semana con mucho ensayo y error.

Así como Ortega acusó rápidamente el cansancio, el rendimiento de todo River decayó en la etapa final. El Everton tuvo un poco más la pelota, aunque siguió sin encontrar profundidad. En definitiva, pasó poco y nada.

Nicolás Domingo inquietó con un tiro de media distancia y, sobre los 21, Ortega le dejó su lugar a Mauro Rosales y se retiró largamente aplaudido por todo el estadio. Después hubo demasiados cambios y el partido se desnaturalizó. Hubo tiempo para el debut de Germán Pezella, un juvenil que es central pero jugó de lateral.

Pero ese resultó un dato anecdótico. Volvió Ortega e hizo el golazo del triunfo. El idilio con su gente está tan intacto como siempre.

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