Ortega quiere volver a ser la carta de éxito

Ortega, el sueño de volver a ser. Corre, se mueve, salta, cabecea, estira y le pega a la pelota. Sabe que esta vez no es otra vez. Sabe, el ídolo de River, que este regreso necesariamente debe ser definitivo. Entonces, desafía al viento, a la temperatura y su soledad. A los 35 años quiere reinventarse en ese Burrito con cintura de goma capaz de encender los corazones de este Monumental vacío que allá por agosto aguarda por su presencia.
La rutina, ese plan que se le armó para llegar en condiciones al 18 de julio -cuando se junte con el resto del plantel para la pretemporada formal- se cumple bajo la observación de dos preparadores físicos y de los ayudantes de campo que tiene Néstor Gorosito. Agustín Buscaglia y Sebastián Somoza son quienes llevan el control en la evolución con los ejercicios. Jorge Borelli y Gustavo Zapata participan también en las tareas con pelota. La idea común es el acondicionamiento de este jugador en el que, claro está, se deposita buena esperanza de los hinchas, compañeros, dirigentes y cuerpo técnico. Porque al margen de su fugaz participación en la B Nacional, de su poca luz en tiempos de Independiente Rivadavia de Mendoza -cuatro goles de los que tres fueron de penal, en 25 partidos-, nadie es capaz de poner en discusión el talento natural que lo puso en el lugar de los elegidos.

Mientras que el Burrito se entrena en soledad, este fin de semana se podría concretar el pase de Radamel Falcao al Porto.

También habría novedades en materia de incorporaciones: se acerca el ecuatoriano Joffre Guerrón y el arquero Nicolás Navarro, quien está en el Nápoli.

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