Ortega fue otra vez el héroe de River

Marcó de emboquillada, a los 42 minutos del segundo tiempo, el 4-3 ante Chacarita. Antes le había puesto al chico Villalva el pase para el tanto del empate. Sobre el final, ingresó Almeyda y lo amonestaron. Gorosito consiguió algo de aire tras una semana muy difícil.
No podía terminar mejor para River. Con Ortega otra vez como héroe indiscutido de una victoria difícil. Para un 4-3 ante Chacarita en el Monumental que sirvió para enterrar, al menos por unos días, los fantasmas que se habían despertado después de una semana difícil, con dudas incluidas para la continuidad del técnico Gorosito.

Buonanotte, el mismo que el lunes había declarado que se quería ir del club si no era titular, fue quien apareció en el comienzo para tratar de escribir una historia feliz para los de Gorosito. A los 4 minutos puso en el ángulo un tiro libre y desató el festejo. Parecía que se encaminaba todo, pero no.

Parecía que River podía tranquilizarse de entrada, pero otra vez un quedo defensivo metió a los locales en un laberinto en el Monumental. River no podía encontrar los circuitos de buen juego que prometía la sociedad entre Gallardo, Ortega y Buonanotte y en medio de este panorama Alustiza aprovechó un quedo de la defensa y metió el empate con una buena definición.

Antes de que los nervios recrudecieran, otra vez River se puso en ventaja. Fue con un cabezazo de Cabral tras un corner. Así, el defensor disfrutó su revancha personal luego de la mala actuación contra Banfield.

Pero Chacarita quería más, e iba a aprovechar otro error de la defensa. Un pase dejó a Alustiza mano a mano con Vega, que salió torpemente y lo derribó en el área. Penal y otra vez el delantero para ajusticiar y poner el empate.

En el segundo tiempo las emociones siguieron. Porque Chacarita aprovechó otro quedo de la defensa, cuando todos durmieron en el área y Vega salió tarde, para que Parra pusiera de cabeza por primera vez en ventaja al visitante.

Empezaba a arder el Monumental, cuando ingresó el chico Villalva por un Gallardo que no pudo aportar su talento conocido. Y en la primera que tuvo, por un muy buen pase de Ortega, quedó mano a mano, no perdonó y puso el 3 a 3.

Fue entonces cuando el Burrito mostró que aún ahora, en esta versión lejana de sus mejores días, sigue siendo fundamental para River. Porque se encontró a tres minutos del final con la posibilidad de la victoria y definió con la clase que se le conoce, por encima del arquero Tauber. Así, el Monumental festejó y Gorosito respiró. Al menos por unos días.

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