"Ortega y Gallardo son mitos, ¿a quién no le gustaría jugar con ellos?".

El delantero uruguayo que entusiasma a Gorosito no descarta pasar a River y hasta lo ilusiona ser asistido por los ídolos. Dice que la plata no sería un impedimento y avisa: "Sueño con jugar en la Argentina".
Con pocas palabras, apenas un deseo, una intimidad de almohada, el tipo desnuda una de las características que más falta le hace a este River. Porque lo más fácil hubiera sido el lugar común, quizás un "sobre supuestos no hablo" o algo por el estilo, pero evidentemente su fuerte no es jugar al distraído. Javier Chevantón no la tira afuera. Y ante la consulta de Olé, su primera sentencia es un pasillo a la ilusión. "Mi sueño es jugar en un equipo grande de la Argentina", avisa.

La triangulación Edmonton-Núñez-Sevilla, además de cambios de temperaturas y de horarios, arroja intereses compartidos. El nombre del uruguayo levantó el ánimo en el primer piso del Monumental, le devolvió en parte la sonrisa a Gorosito y, sobre todo, es esta postura positiva del goleador la que permite que ya no se hable de un fichaje utópico. "Me interesa, es muy picante", fue lo que les dijo Pipo a los dirigentes, quienes hasta ayer, por razones obvias, veían más terrenal la llegada del Cuqui Silvera. Y esas razones obvias se explican en los dos millones de euros anuales que cobra el yorugua en el Sevilla, donde ya le avisaron que se fuera buscando nuevos horizontes.

-¿Te frustró que el técnico dijera que no te va a tener más en cuenta?

-No, para nada. Son decisiones, pero yo me siento muy bien en lo anímico. Estoy haciendo una pretemporada espectacular, tengo 28 años, novia, una nena de ocho meses, en serio, ando bárbaro. Y con continuidad creo que puedo volver al nivel que tuve en Italia o en Francia. De hecho, sé que hay clubes de Italia e Inglaterra que me quieren, pero si mi representante me dice que juegue en la Luna, yo voy.

-¿Y River puede pelear con esos equipos?

-A mí me quedan dos años de contrato con el Sevilla y la idea es que sea cedido. No es un tema que me corresponda, pero yo no cobraría menos. En todo caso deberían acordar entre el Sevilla y River qué porcentaje me pagaría cada uno.

-¿Qué sabés de River?

-La verdad, sobre lo último poco y nada. Estuvimos concentrados en Costa Ballena, una playa cerca de Cádiz, y recién esta semana volvimos a Sevilla. Pero con los entrenamientos y el calor insoportable que hace, ni ganas me quedan de conectarme a Internet.

-Pero si te nombro a Ortega, a Gallardo...

-(Interrumpe). Sin palabras. Ortega y Gallardo son mitos, ¿a quién no le gustaría jugar con ellos? Hay que sacarse el sombrero. Con jugadores de esa clase las cosas se te hacen más fáciles. Yo me acuerdo mucho de la época en que jugaban con Enzo (Francescoli), con Crespo, ¡qué equipazo era ése! Y después, Aimar, Saviola, D'Alessandro...

-Ah, conocés bastante.

-En Uruguay se sigue mucho el fútbol argentino y te repito: me encantaría jugar allá. Por la forma en que se vive, la pasión que se ve en las canchas. Incluso en Europa, con jugadores como Vucinic o tantos otros, siempre hablábamos de lo lindo que sería jugar en la Argentina.

-¿Lo tenés a Fabbiani?

-De la televisión, de cuando fui a Uruguay y se hablaba de su vida personal. Pero no puedo hablar porque no lo conozco.

-¿Te parecés a él?

-Yo soy una persona tranquila. Me gusta estar en familia y cuando se puede, tomarme alguna copita con mis amigos. Soy un profesional, vivo del fútbol y a ciertas cosas las dejo para cuando me retire.

Cheva, chenvalentona. Alguna vez, cuando su carrera estaba en pañales, tuvo la chance de cruzar el charco. Pero ese debut precoz en Danubio (a los 16 años), haber sido el goleador de la Celestita en el Mundial Sub 20 de Nigeria 99 y los 33 festejos en 30 partidos con la Franja en la temporada 2000 (a tres del récord de Fernando Morena), casi que impusieron el salto al Viejo Continente. Buena Lecce de arranque, interesantes momentos en Monaco (con Saviola) y títulos en Sevilla pese a que lo suyo no fue descomunal. Es un punta explosivo, que arrastra rivales, del estilo de Medina Bello. Su dorsal, el 19. Claro, habría que negociar con Barrado...

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