Ortega for Everton.

El Burrito se muere por jugar y Gorosito piensa darle el gusto (¿y la 10?) mañana ante el equipo inglés. Sí, el último ídolo y único refuerzo sale otra vez a la cancha.
Quizá no sea, ésta, la materialización del regreso soñado. Lejos de ese alarido abrazador, de ese grito que tanto lo emociona, que lo ensancha y hasta lo reclama en ratos de exilio. El "Orteeega, Orteeega" quedará, entonces, para más adelante, será un tanto tímido en la primera fecha en el Solá frente a Banfield y seguramente ensordecedor ya a la jornada siguiente en el Monumental contra Chacarita. Por eso, ansiosos, de momento, mejor abstenerse. Y rezar, en todo caso, para captar al menos una imagen del último ídolo (aunque el partido no se televisaría) sudando otra vez la pilcha que mejor le sienta. Acá o allá, en Núñez o en Edmonton, por los puntos o en un amistoso, lo concreto es que Ariel Ortega se muere por salir a la cancha, por comérsela y experimentar de nuevo esa sensación que él describe mejor que nadie: "Cuando me pongo la camiseta de River siento que los paso a todos por arriba".

Y esos todos mañana llevarán puesta la indumentaria del Everton inglés. Tal vez el Burrito se las vea con el maduro Phil Neville, emblema de un equipo que fue 5° en la Premiership y que, por ende, sacó boleto para la Europa League (ex Copa UEFA). Será, por escándalo, el compromiso más exigente de los tres de la gira de River por Canadá. Ya pasó el Toronto FC y cierra el 4/8 ante el Montreal Impact. En el medio, un rival con cartel y la confirmación de que Gorosito le dará minutos de fútbol al jujeño más famoso. "Lo veo bien y la idea es que juegue el próximo partido", comentó el DT.

Pasan los años, vuelven las recaídas y nadie deja de sorprenderse por ese cuerpo que, a los 35 pirulos, no evidencia las grietas sospechadas. Ariel bromea y avisa que tiene cuerda para "robar un poco más". El PF Agustín Buscaglia se asombra por ese "físico que lo predispone rápido al trabajo". Pipo y todos coinciden en que "Ortega está enchufadísimo y contagia al resto". Y él no escatima esfuerzo. Fue el primer trabajador de este River, el único que no se tomó vacaciones y en poco tiempo logró disimular los dos meses de inactividad que traía de Independiente Rivadavia de Mendoza.

Ahora, el Burrito está a horas de volver a nacer por tercera vez, en una cuarta etapa que arranca lejos de casa pero con los colores que abrigan el corazón. La cita es mañana, en el Commonwealth Stadium y a las 22.30 de la Argentina. La Edmonton Cup no será el trofeo que Ariel se propuso levantar, aunque lo que cuenta es ver a ese inconfundible mentón por encima de la camiseta de River. ¿Acaso de la 10?

Comentá la nota