La organización vecinal en contra de la contaminación

La lucha inicial de los vecinos estuvo orientada a la necesidad de contar con agua potable. Con el paso de los años, profundizaron sus conocimientos y acciones en pos del medio ambiente.
De vecinos comunes se transformaron, por fuerza de las circunstancias, en ávidos conocedores de cuestiones relacionadas con el medio ambiente. Movidos por la necesidad de encontrar una solución a un problema que atenta de manera directa contra la salud de sus familias y de la comunidad en su conjunto, iniciaron un camino que continúan transitando a pesar de los desplantes del poder político, las amenazas anónimas y el desgaste de sentirse quijotes en una cruzada repleta de molinos de viento.

En Jáuregui, la organización vecinal en torno al problema de la contaminación ambiental comenzó a gestarse a mediados de la década pasada. En aquel momento, la existencia de una serie de casos de metahemoglobinemia en lactantes despertó la luz de alerta entre los pobladores y centró la preocupación en la calidad del agua de pozo que llegaba a las canillas. Ese cuadro médico representa un trastorno sanguíneo que impide al cuerpo el reciclado de la hemoglobina, molécula encargada de transportar el oxígeno que se encuentra en los glóbulos rojos. Entre sus múltiples causas, la metahemoglobinemia puede ocasionarse por el consumo prolongado de agua con elevada presencia de nitritos.

En realidad, en la década del 80 aparecieron los primeros antecedentes de sospechas sobre el mal estado del recurso natural vital para el desarrollo de la vida. En ese momento, sin embargo, no se avanzó en una solución. La mayoría de los vecinos optó por hacer oídos sordos a los indicios de contaminación por nitritos y nitratos y la lucha por el agua potable recién comenzó a gestarse varios años después.

También en los 90, la entonces filial local de la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC), hoy rebautizada como Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALUCEC), advirtió un sospechoso incremento de los casos de cáncer en la localidad.

En ese marco de creciente preocupación, se inició el proceso de organización. Dino Viotto, uno de los vecinos emblemas en este tema, recordó ante EL CIVISMO que "empezamos a investigar la calidad del agua de Jáuregui y así nos juntamos entre varios vecinos y conformamos la ‘Comisión H2O por la Vida’". En el primer encuentro abierto a la comunidad, la naciente entidad logró reunir a unas 100 personas. Además de las organizaciones mencionadas, en ese primer momento el Rotary Club de la localidad se sumó al reclamo ambientalista.

En paralelo, cuanto más investigaban sobre el medio circundante, los vecinos autogestionados advertían que la situación resultaba más compleja y grave de lo pensado en un principio. Además de nitritos y nitratos, diversos estudios determinaron la presencia de metales pesados –como cromo- en las aguas subterráneas.

UNIÓN Y RECLAMOS

En octubre de 1994, los vecinos organizados presentaron al entonces intendente vecinalista Silverio Pedro Sallaberry un petitorio acompañado por alrededor de mil firmas. En el escrito ya se señalaba a Curtarsa como responsable de provocar "fortísimas emanaciones que tornan irrespirable y nauseabundo el aire de la localidad, debiendo soportar los vecinos directos las continuas molestias de la actividad permanente de la firma, con el agravante de desconocer si tales ‘olores’ llevan aparejados también posibles consecuencias sobre la salud de quienes habitamos el lugar".

Por esta razón, los vecinos pedían al jefe comunal que instrumentara "los controles que interprete necesarios para elaborar un mejor cuadro de situación sobre la producción de la empresa, condiciones de salubridad de la explotación, seguridad, control en cuanto al cumplimiento de la legislación ambiental municipal, provincia y/o nacional".

Sólo seis meses después de ese pedido, los hechos sumaban argumentos a los planteos de los pobladores: Curtarsa arrojó una gran cantidad de líquidos crudos –sin tratamiento- al río Luján, algo que provocó una impactante mortandad de peces, tortugas, lagartos, aves y vegetales de ese curso hídrico.

En esa oportunidad, los análisis determinaron que los efluentes líquidos de la empresa registraban cromo, un metal pesado que puede provocar efectos cancerígenos en las personas, además de graves daños a la naturaleza.

LA GUERRA DEL AGUA

"Iniciamos las tratativas con el gobierno municipal por la red de agua corriente. En 1995 charlamos de la problemática con el intendente electo, que todavía no se encontraba en funciones, el doctor Prince. En ese momento nos dijo que la prioridad de su gestión iba a ser seguridad, educación y salud, por lo tanto iba a prestar atención a todo este tema. Creo que todos podemos saber qué fue lo que pasó con esas palabras", expresó Viotto en el repaso histórico que sobre el tema realizó ante el grabador de este bisemanario.

Desde el inicio de las gestiones llevadas a cabo por el municipio para dotar a Jáuregui, excluyendo a Pueblo Nuevo, de agua corriente, pasaron varios años y errores técnicos del gobierno encabezado por Prince, hasta que la localidad pudo contar con ese servicio.

En marzo de 1996 se realizó la primera perforación exploratoria con la finalidad de analizar el agua extraída, para su eventual utilización en la alimentación de la red del pueblo.

Ese intentó terminó en fracaso: el agua analizada no superaba las proporciones admisibles de nitratos y nitritos, ni tampoco de metales pesados como el cromo y el mercurio. A su vez, se detectó un nivel elevado de cadmio, un metal cuya ingesta en altas proporciones, y durante un tiempo prolongado, puede provocar afecciones renales o hepáticas.

Mientras continuaban los intentos por encontrar agua potable, a principios de 1998 un grupo de vecinos alertó sobre la posible adquisición por parte de Curtarsa de un predio ubicado a unos 200 metros del último pozo exploratorio realizado hasta ese momento. La intención de la firma de capitales italianos era reubicar sus cavas en ese lugar para el depósito de los desechos semisólidos. La oposición de los vecinos, una vez más, logró truncar las intenciones de la curtiembre.

Meses después, las organizaciones hicieron públicas sus objeciones a la decisión del intendente Prince de conectar la red de agua al llamado Pozo 5, ubicado detrás de Curtarsa. Como parte de esa reacción negativa a la determinación del municipio, por esos días los vecinos marcharon hasta el Concejo Deliberante y lograron que los concejales corrigieran las normativas que se aprestaban a votar sobre el tema del agua en Jáuregui y aprobaran, por unanimidad, un proyecto donde se sugería al Departamento Ejecutivo que licitara el Pozo 4.

En mayo de ese año, cientos de vecinos de Jáuregui volvieron a marchar para torcer la decisión política de proveer la red de agua a través del Pozo 5. Acorralado por la presión social, el intendente Prince escuchó los planteos y anunció que conectaría la red al Pozo 4.

MÁS ORGANIZACIÓN

Viotto recordó que "el tema del agua nos llevó a estudiar mucho el tema de la contaminación" y advirtieron que "hay un tema que es difícil de manejar, que es la contaminación gaseosa, porque no se puede dejar de respirar, no se puede ir a buscar aire a otro lado".

"Ese otro tema fue despertando nuestra atención. El tema del aire resulta un censor natural, porque no hace falta mandar a analizar el aire para darse cuenta que a uno le arde la garganta, le duele la cabeza o le sube la presión. Uno se da cuenta que su calidad de vida se deteriora. No es nada agradable recibir una visita de una persona que vive en otra ciudad, con un olor a podrido adentro de tu casa. Sería como hacer las necesidades en el baño, pero con la puerta abierta", graficó el vecino.

Con esa preocupación central surgió la ONG "Eco Vida Jáuregui", que en un principio estuvo constituida fundamentalmente por mujeres.

Años después, las entidades relacionadas con la defensa del medio ambiente se nuclearon en la Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense (AEVOB), que en la actualidad agrupa a H20, Eco Vida, ALUCEC y el Grupo Scout de la localidad.

Viotto destacó que la idea de conformar AEVOB surgió a partir de una sugerencia efectuada por el párroco Armando Schiavone, una persona muy comprometida con la problemática de la contaminación, que durante sus años de permanencia al frente de la Parroquia San Luis Gonzaga fue un asistente más de las reuniones de las entidades.

"Él siempre nos aconsejaba para que tengamos en cuenta a la gente que se estaba deteriorando con todo esto. En principio por los empleados y ex empleados de la curtiembre. Armando nos dijo que teníamos que conformar un espacio para coordinar las acciones de las diferentes entidades", agregó Viotto.

INCANSABLES

En diálogo con EL CIVISMO, Viotto también respondió sobre las actuaciones de los gobiernos provinciales y municipales a lo largo de los años. Además se refirió a la posición política de las organizaciones.

- Aquellos que se oponen al reclamo de los vecinos argumentan que la intención real es cerrar la empresa y dejar a la gente sin trabajo.

- Ese argumento es una falacia. Nosotros nunca presentamos una propuesta sin tener cuidado sobre las consecuencias que podría llegar a tener para los empleados. Nosotros siempre hablamos de relocalización en un lugar donde sea controlada de acuerdo a la ley. En el caso de la relocalización es necesario hacer un estudio de factibilidad, que nunca se hizo. Siempre se dijo que no, que no era el momento oportuno. Desde que yo me acuerdo nunca fue el momento oportuno. Pero sí parece que es oportuno seguir contaminando y perjudicando a la gente.

- ¿Cómo evalúa el desempeño de las autoridades provinciales a lo largo de todos estos años?

- En todos los casos en que hemos tenido contacto con Provincia, por ejemplo viajando y soportando las esperas para ser atendidos, nos hicieron sentir que no les importaba lo que les decíamos. Sentimos mucha lejanía con lo que el pueblo estaba viviendo. También nos dimos cuenta que ninguno de los funcionarios, que fueron varios en todos estos años, conocía lo actuado por la gestión anterior. Entonces nuevamente teníamos que acercar toda la documentación. Cuando nos terminaban de conocer, eran removidos. Recuerdo a un tal Rodríguez, que nos dio la sensación de que quería mejorar las cosas, cuando comenzó a hacer algunas acciones fue removido de su cargo. Los demás fueron una caricatura. No obtuvimos nada. No hay intención ni voluntad política de solucionar este tema.

- Otra de las críticas al desempeño de las ONG apunta a una supuesta intencionalidad político-partidaria.

- La gente que no participa de la política partidaria desea poder vivir tranquila, vivir mejor. Durante la gestión de Prince, en general, al principio de la formación de estos grupos de autogestión, no gozábamos del beneplácito de toda la gente. Éramos aquellos que, a través de estos temas, le estábamos poniendo zancadillas al poder político. Nos decían que nosotros hacíamos los reclamos porque no pertenecíamos a la fracción política vigente en ese momento. En nuestra asociación está totalmente prohibido hablar del tema político partidario. Además, estas ONG están conformadas por gente de diversos partidos políticos. Pero no creemos que el tema partidario aporte nada positivo para la solución de esta problemática. Esto no quiere decir que somos apolíticos, porque entendemos que toda persona es un ser político. Nosotros hacemos política, porque continuamente estamos pensando qué política desarrollar para el logro de nuestros fines.

- ¿Cómo evalúa la actuación del gobierno de Graciela Rosso?

- Agotado el tiempo de Prince, se abrió una nueva posibilidad. A Rosso ya la conocíamos porque desde su especialidad conoce desde hace años este tema. Tenía buen diálogo con nosotros. Cuando llegó a la Intendencia anunció que el tema de la relocalización no iba a estar en su agenda de gobierno. No nos recibió por varios meses, nos empezó a mandar a la licenciada Zaia (directora de Medio Ambiente), empezó a conformar su gabinete con personas que no son de aquí, y que por lo tanto no conocen ni sufren esta situación. Hablando en criollo, fue una estocada trapera, inesperada. No hay proyecto de nada.

- Tampoco ha sido buena la experiencia con los vecinos de la localidad que fueron o son funcionarios o concejales.

- Durante el gobierno de Prince tuvimos varios concejales que eran de Jáuregui. En un momento nos recibieron en el Concejo Deliberante y, justamente, los concejales que no asistieron a esa reunión fueron los de Jáuregui. Es todo tan evidente que no hace falta decir más nada.

Investigación periodística: Nicolás Grande, Horacio Papaleo

Resumen

- H20 por la Vida: fue la primera ONG. Su nacimiento estuvo relacionado con la necesidad de dotar a la localidad de agua potable.

- Eco Vida Jáuregui: la organización enfocó su trabajo en otros aspectos de la contaminación.

- Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALUCEC): desde hace años denuncia el incremento de los casos oncológicos entre los vecinos del pueblo. Lleva a cabo tareas de prevención.

- Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense (AEVOB): surgió por iniciativa del párroco Armando Schiavone. Nuclea a las organizaciones mencionadas anteriormente y suma también a dirigentes del Grupo Scout.

- Rotary Club: la entidad impulsó los primeros reclamos. Y si bien se alejó de la problemática, muchos de sus miembros se sumaron a las ONG´s ambientalistas.

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