Ordenan frenar el concurso para elegir a cuatro jueces federales

Lo dispuso una jueza porque sospecha que hubo trampa de algunos participantes.
El polémico concurso 140 para cubrir cuatro vacantes en los estratégicos juzgados federales penales porteños fue parado por orden de la Justicia. Así, el Consejo de la Magistratura deberá abstenerse de avanzar en el mismo mientras no haya una sentencia sobre el fondo de la cuestión.

La jueza federal en lo Contencioso Administrativo María José Sarmiento dictó la medida cautelar a pedido de uno de los candidatos, Domingo Montanaro, por las sospechas de que hubo trampa por parte de algunos de los concursantes.

El kirchnerismo quería aprobar antes de fin de año la lista de candidatos para enviarla al Poder Ejecutivo. Sin embargo, la semana pasada fracasó y perdió la votación en la comisión de Selección del Consejo de la Magistratura.

Aquella vez, la comisión dispuso pedir informes a la jueza federal María Servini de Cubría sobre la causa penal abierta por este tema por denuncia del abogado Enrique Piragini. La magistrada había dispuesto investigar a los jurados de ese concurso ¿varios de ellos jueces federales y vecinos de edificio en Comodoro Py¿ como así también a los concursantes.

Además, un grupo de ONG, entre ellas Poder Ciudadano y el CIPPEC, habían pedido frenar el concurso hasta que no se resolvieran las sospechas que pesan sobre dos de los candidatos, Carlos Ferrari y Luis Rodríguez, a los que se mencionó expresamente en la nota dejada en el Consejo de la Magistratura.

Las ONG también mencionaron en aquella nota su "sorpresa" porque ninguno de los consejeros que entrevistó a esos candidatos les preguntó por las denuncias públicas que había contra ellos por supuestas trampas.

La sospecha es que algunos de los candidatos sabían de antemano el examen escrito que se les tomaría, cuando se supone que es secreto. De hecho, Rodríguez ¿juez del fuero penal ordinario¿ habría hecho averiguaciones por un caso similar al que se trató en el examen. Se trataba de un robo de monedas antiguas

Algo muy parecido ocurrió recientemente en un concurso en Paraná, por el que un juez que integraba el jurado, Alberto Pravia, magistrado federal de Santiago del Estero, fue procesado. El concursante favorecido en ese caso fue Hernán Tuppo, secretario de una fiscalía.

El freno al concurso deberá ser puesto por el Consejo de la Magistratura. Sin embargo, en un caso similar el organismo que nuclea a legisladores, jueces y abogados (además de un académico y un representante del Poder Ejecutivo) avanzó con el proceso pese a una orden judicial en contrario.

En efecto, el organismo aceleró el concurso 164 pese a un fallo que le daba la razón al concursante disconforme con la puntuación que le dieron. Se trata del juez federal en lo Contencioso Administrativo Ernesto Marinelli, que se postulaba para una vacante en la Cámara de Apelaciones de ese fuero.

Pese a un fallo de ese tribunal que le daba la razón a Marinelli, el Consejo de la Magistratura apuró los plazos, envió la terna al Poder Ejecutivo y éste la remitió al Senado, que aprobó el pliego del ganador a principios de diciembre. El argumento fue que el tema fue apelado ante la Corte.

El ganador de ese concurso, objetado por Marinelli, fue Guillermo Treacy, juez del fuero Contencioso y Tributario de la Justicia de la Ciudad. Este magistrado fue el único que votó ayer en el Jurado de Enjuiciamientos de la Ciudad por no destituir a la jueza Rosa Parrilli

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