Optimista por la baja del dólar, Mauricio Macri pidió ahora no confrontar con la oposición

Optimista por la baja del dólar, Mauricio Macri pidió ahora no confrontar con la oposición

El Presidente encabezó la reunión de gabinete y reclamó "no crispar más la situación del país"

Las primeras noticias transformaron las caras serias en expresiones de alivio. "La gente, que no es tanta tampoco, retira sus dólares de los bancos, y el dólar baja", le informaron al presidente Mauricio Macri en medio de la reunión de gabinete, en el Salón de los Científicos, en la Casa Rosada.

Entonado por las buenas nuevas, el Presidente lanzó un claro mensaje hacia adentro del Gobierno. A 55 días de las elecciones generales la prioridad será-desde ahora-la estabilidad cambiaria y la "protección" de los ahorristas, por lo que las peleas electorales, en especial contra el Frente de Todos, quedaron postergadas al menos hasta que la economía dé signos de solidez. "Estamos gobernando nosotros, hay que lograr la estabilidad, y tenemos la responsabilidad de no crispar más la situación del país", le dijo Macri a su equipo, según dos testigos de sus palabras ante el plenario de los ministros. "No hay que enredarse en chicanas ni en peleas con la oposición, ya habrá tiempo durante la campaña electoral", agregó ayer el Presidente, cuando faltan 55 días para las elecciones presidenciales de octubre.

El mensaje de Macri llegó luego de escuchar el informe detallado del ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, sobre las medidas de restricción del mercado cambiario anunciadas en un domingo atípico. Y fue asumido sin protestas por ministros "combativos" que suelen tener cruces mediáticos con el kirchnerismo, como Patricia Bullrich o Alejandro Finocchiaro. Pero la advertencia abarcó además a los habituales voceros mediáticos del Gobierno, como los diputados Fernando Iglesias y Elisa Carrió y el senador y candidato a vicepresidente, Miguel Ángel Pichetto, quienes suelen subir el tono de la confrontación con el kirchnerismo.

La llegada de Mauricio Macri esta mañana a la Casa Rosada Fuente: Archivo

Desde algunos despachos de Balcarce 50 leían el pedido presidencial como un "triunfo" del ala dialoguista del Gobierno, que desde hace rato venía pidiendo "bajar los decibeles", salir del "modo campaña" y concentrarse en la gestión. "Basta de decir que esto se puede dar vuelta y de organizar marchas. Hay que estabilizar primero al paciente", graficaba un funcionario.

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Según quienes lo escucharon ayer, para Macri, la prioridad ahora es "gobernar y estabilizar, porque nuestra obligación es cuidar a los ahorristas". Sus palabras fueron en línea con las declaraciones de Lacunza en la conferencia de prensa posterior a la reunión de gabinete, cuando afirmó que la meta del Gobierno era "evitar que aumente la pobreza" como consecuencia de las restricciones a la compra de dólares para empresas y particulares.

Patricia Bullrich al llegar a Casa Rosada Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

A pesar del alivio temporal, cerca del Presidente tampoco se confiaban. Y destacaban que si bien la cotización del dólar dio ayer un respiro, el riesgo país continuó su marcha ascendente. "No va a bajar hasta diciembre, cuando se resuelva la incertidumbre electoral", se resignaban cerca del primer mandatario. "Es un momento para ordenar ideas, simplificar. E ir resolviendo temas, porque ni Alemania aguanta una "puerta 12" de ahorristas reclamando su plata", agregaba otro alto funcionario.

Varios ministros elogiaron la gestión de Lacunza, que durante su exposición ante los ministros repitió varias veces la palabra "prudencia". Fuera de micrófonos aún quedaban los ecos del sábado a la tarde, cuando el secretario legal y técnico, Pablo Clusellas, recibió en su celular el aviso de "activación" del decreto que estableció límites para la compra de moneda norteamericana para empresas y personas físicas. El secretario y amigo personal del Presidente estaba viendo a San Lorenzo. Serio y con paso raudo, Macri llegó pasadas las 9 y, sin detenerse en el Salón de los Bustos, enfiló hacia su despacho. Demoró allí casi veinte minutos más de lo previsto, mientras los ministros lo aguardaban. Al salir del cónclave, afirmó al pasar que su estado de ánimo era "tranquilo".

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