Optimismo entre los defensores de DD.HH.

Distintas organizaciones defensoras de los derechos humanos celebraron la decisión tendiente a cerrar el penal de Guantánamo, pero aclararon que sólo se trata de un primer paso. Según los representantes de esas organizaciones, aún se espera que Estados Unidos responda a una serie de interrogantes sobre el destino de los presos, las condiciones de sus juzgamientos y qué país estará dispuesto a darles asilo.
Guantánamo parece ser incompatible con la administración Obama. Así lo señala a Página/12 José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch desde su oficina en Washington. “Valoramos la decisión de suspender los juicios a los presos y esperamos que durante este período de 120 días se examinen y clasifiquen los distintos casos. A partir de ahí, que determinen quiénes están en condiciones de ser liberados y quiénes serán transferidos a Estados Unidos o a otros países de Europa, o sea, aquellos que no pueden volver a sus países porque podrían ser torturados. Por ejemplo, hay unos 15 chinos a los que la propia comisión militar de Guantánamo considera que no tienen que estar presos.”

Hasta ahora, los presos acusados de terrorismo han permanecido en un limbo legal mientras eran torturados. El pasado 14 de enero la funcionaria del Pentágono Susan Crawford reconoció un caso de tortura en Guantánamo. “La categoría más difícil de determinar es la de aquellos prisioneros que tienen que ser juzgados en una corte de Estados Unidos sobre una evidencia teñida por torturas o malos tratos. Si las pruebas están viciadas, no se puede seguir manteniéndolos presos, porque eso sería un Guantánamo bis”, señala Vivanco.

Por eso el director de HRW exige que se desmantelen las comisiones ad-hoc para juzgar a los presos. “Todo está por verse, pero creemos que hay un propósito de buena fe”, advierte.

Amnistía Internacional saludó también la decisión de Obama, aunque le reclamó ir más allá. “La decisión de suspender los procesos en los tribunales militares de Guantánamo es un paso en la dirección correcta, pero debe ser consolidada con un abandono permanente de esos procesos injustos”, declaró AI en un comunicado divulgado en Londres. “Cualquier proceso judicial de detenidos de Guantánamo debe ser conducido en los tribunales federa- les de Estados Unidos”, reclamó la organización de derechos humanos.

Países como Gran Bretaña, Portugal y Suiza estarían dispuestos a recibir presos, estudiando caso por caso, como una forma de colaborar con el cierre de la cárcel y la lucha antiterrorista. La condición desde el lado europeo es que EE.UU. acepte el marco legal vigente en el Viejo Continente. En Guantánamo quedan 250 prisioneros, capturados en 2001 en la “guerra contra el terrorismo” que impulsó la administración Bush. El eventual cierre de esa cárcel no garantiza los derechos humanos de quienes la padecieron.

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