El optimismo y la calamidad

Por: Ricardo Kirschbaum

Kirchner ha dicho que el oficialismo está ganando en la provincia de Buenos Aires. Y que, sin dudas, esto será realidad el 28 de junio. Quien necesita decir que está ganando es alguien que quiere desmentir a los que afirman que el kirchnerismo y los "testimoniales" están perdiendo.

Son los encuestadores los que están diciendo eso y han arrimado números preocupantes para el proyecto urdido en Olivos. Por supuesto que una encuesta es sólo un recorte de la realidad en determinado momento. Sus resultados no deben ser tomados literalmente sino como indicadores de una tendencia. Y esa tendencia, en una gran cantidad de muestras, revela que el oficialismo no ha obtenido todavía la respuesta que ha salido a buscar cuando puso en la cancha el mejor equipo que dispone actualmente.

Con su discurso en el Luna Park ante sus seguidores más radicales, el ex presidente intenta evitar que alguien piense que el kirchnerismo puede ser derrotado en las urnas.

Ayer, en San Nicolás, volvió también a plantear que la única posibilidad de que no sobrevenga el caos en la Argentina es que Cristina obtenga la mayoría legislativa. Ya había abonado el terreno antes aludiendo al 2001; ahora fue mucho más concreto cuando dijo que si el kirchnerismo pierde el control de las Cámaras, el país "explota".

Se ha entrado ya en un discurso que intenta una polarización absoluta, siguiendo el criterio de la plebiscitación de toda una gestión.

Entre el "estamos ganando" y la advertencia de una explosión social, el oficialismo sigue con su estrategia de ofrecer la calamidad como futuro, si los votos finalmente indican que han perdido el control de Diputados.

Esta táctica extrema, lejos de mostrar la fortaleza que exhibe, expresa temor por el futuro.

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