¿Optar entre inflación o muerte?

Por: Ricardo Kirschbaum

Todos se preguntan sobre las consecuencias inflacionarias mundiales que tendrá la gigantesca emisión de dinero para intentar tapar el enorme agujero negro que está dinamitando el sistema. Son, por ahora, ejercicios académicos. Lo principal, dicen, es sostener lo principal para que no se caiga todo. Ya probaron la medicina de Lehman Brothers, el gigante que Bush dejó hundir con serias consecuencias.

La caída de ese banco no "limpió" el mercado pero tampoco surtió todo el efecto esperado la monumental asistencia financiera. La impudicia, otra vez, mostró de manera obscena cómo se usaron fondos públicos para que responsables de la catástrofe se pagaran bonos millonarios. Se han disculpado en el Congreso pero ese acto de constricción pareció más una burla que un arrepentimiento genuino. En todo caso fue un acto de cinismo para permitir nuevos aportes.

El Citigroup será auxiliado con una fórmula que, de confirmarse, corroboraría que el poder de Wall Street ha sufrido magullones pero sigue en pie.

El gobierno de Obama anunció que no dejará caer al sistema bancario. Se dice que la asistencia consistirá en la compra de un porcentaje de las acciones del Citi, a un precio de remate, el que tienen hoy. Esta intervención del Estado, reclamada inclusive por aquellos que siempre han demonizado la acción pública en la economía, no será una nacionalización en regla. Al menos por ahora: esta medida extrema es una de las últimas líneas defensivas.

Los expertos están desorientados y nadie está seguro que la terapia que están aplicando ayudará a restaurar la salud del paciente. Es lo principal, añaden. Si estos remedios provocan inflación, es lo de menos. Es preferible a la muerte.

Comentá la nota