A los opositores también seduce la excepción

La tentación por las contrataciones directas parece no ser patrimonio exclusivo del oficialismo gobernante. Al menos, es lo que podría desprenderse de la decisión adoptada por la mayoría de los legisladores opositores para agilizar la construcción del nuevo edificio del Poder Legislativo.
El jueves 5 de junio los parlamentarios facultaron al vicegobernador, Juan Manzur, a eludir el llamado a licitación pública y a contratar en forma directa la empresa que se hará cargo de la obra, cuyo presupuesto rondará los $ 35 millones, según las previsiones iniciales. Lo llamativo del caso es que el proyecto del oficialismo fue acompañado, incluso, por cuatro de los cinco legisladores opositores: los hermanos Luis José y Ricardo Bussi, Esteban Jerez (firmó el dictamen de mayoría) y Osvaldo Cirnigliaro. Sólo el radical José Cano se opuso en el recinto a la sanción del texto y profirió fuertes críticas contra la norma.

Cuando la polémica decisión tomó estado público, el gobernador, José Alperovich, se despachó con una frase sugestiva: “No vean cosas malas donde no las hay”.

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