En la oposición todos coquetean con todos.

La foto que esta semana compartieron Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco De Narváez, pareció terminar de cristalizar dos sectores en el armado antikirchnerista: el flamante PRO-peronismo y el espacio que a fin de año anunciaron el radicalismo –ahora con el cobismo cada vez más integrado-, la Coalición Cívica (CC) y el socialismo.
Sin embargo el escenario opositor está demasiado volátil como para pensar que la fotografía de hoy va a ser la de octubre. Los guiños de un lado y otro continúan y el libro de pases aún está abierto.

Elisa Carrió cree que al kirchnerismo le espera un desastre electoral y que ella lo capitalizará. “Quiere erigirse como la única líder de la oposición”, explicó una fuente de la CC. Por eso, su estrategia es plantear la campaña en términos de la antinomia oposición versus oficialismo. Bajo esta concepción todo el peronismo es lo mismo, ya que aunque vaya separado ahora, se unirán después, tal como ocurrió tras los comicios de 2005. Consideran que la inclinación de Macri hacia ese sector fue “un error. Nosotros lo invitamos a articular juntos, pero prefirió ir con Duhalde”. Este análisis no dice, en cambio, que la movida bonaerense fue la primera acción de Macri para avanzar hacia un armado más allá de la Capital. Y que en ese armado, el jefe de Gobierno porteño prefirió recostarse sobre la herencia peronista.

Más receptiva que Macri a estos guiños de Carrió es Gabriela Michetti, quien no comulga con el armado bonaerense. Por eso Michetti le envió más de una señal a la chaqueña y prefiere no enfrentarla, aunque Macri quisiera verla como candidata a diputada nacional (ver pag. 4).

Carrió difícilmente ataque al nuevo frente PRO-PJ con la misma vehemencia con que lo hará a los candidatos K. Así deja abierta la puerta para futuros acuerdos. De Narváez es una figura que la atrae. La líder de la CC pasó de un extremo a otro en poco tiempo, y así como antes se negaba a cualquier acuerdo, ahora no duda en enviarle gestos a Macri, Solá y hasta a su eterna debilidad: el santafecino Carlos Reutemann.

El radicalismo desconfía de esta idea pan-antikirchnerista, aunque la cúpula que maneja Gerardo Morales trate de seguir el vértigo que le impone Carrió. En la UCR conviven con varias internas que aún impiden cerrar los acuerdos en algunos distritos. En Córdoba, varios intendentes radicales se oponen a incluir a Luis Juez en la alianza, en Buenos Aires todavía hay resistencias a Margarita Stolbizer y en Mendoza Roberto Iglesias no quiere convivir

con los cobistas. En Entre Ríos, apuestan a una posible candidatura de Alfredo de Angeli.

Cobos ya consiguió amarrar su relación con los gobernadores de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, y de Corrientes, Arturo Colombi. Mientras intenta sellar la unificación con la UCR mendocina, su ladero bonaerense, Mario Meoni, negocia con todos, incluso con el PJ disidente. Desde el socialismo la mirada es más lineal: vencer a Reutemann es la prioridad para que Hermes Binner pueda seguir pensando en 2011. En el resto del país no se preocupan mucho.

Comentá la nota