La oposición recluta 40.000 fiscales para evitar el fraude

La oposición recluta 40.000 fiscales para evitar el fraude
El único partido que tiene asegurada una estructura de control completa en la provincia es el PJ. Los radicales y la Coalición Cívica confían en armarla para el 28
La pelea bonaerense del 28 de junio tiene un número mágico: 40.000. Esa es la cantidad de fiscales que deberá conseguir cada partido para controlar una elección, que -según admiten desde casi todos los comités de campaña- se presenta como complicada. Peronistas disidentes, radicales y miembros de la Coalición Cívica dedican varias reuniones semanales para armar a las apuradas una estructura que les permita poner el ojo sobre lo que suceda ese domingo en unos 5.000 centros de votación. Como para no salirse de la regla, el punto débil de la oposición es el conurbano, que concentra 21.000 de las 35.000 mesas de la provincia y que, además, es el bastión del kirchnerismo.

El lunes y el martes de esta semana, un puñado de radicales se reunió en la castigada sede del Comité Provincia de la UCR para atacar justo ese problema. Eran unos veinte dirigentes: dos representantes por cada una de las ocho secciones electorales del mayor distrito del país, los jefes del partido y los apoderados radicales. Todos ellos se fueron con la orden de asegurar que en los municipios se ponga en marcha una de las pocas cosas que conservó el partido a pesar de las crisis que padeció en los últimos años: las estructuras locales, encargadas de aportar los fiscales que controlarán los comicios con ojos radicales. "En el interior tenemos todo asegurado, cada comité arma todo automáticamente, pero todavía hay problemas en la primera y la tercera sección, en donde no sabemos si podremos cubrir todas las escuelas", confía ante El Cronista uno de los armadores del operativo. Los radicales admiten que tendrán que aportar la mayor cantidad de fiscales a la alianza que comparten con la Coalición Cívica.

En la Coalición saben que el tema de la fiscalización será clave. Elisa Carrió dijo a este diario que "en el conurbano estará el centro del fraude". Por eso, pondrá sus mayores esfuerzos en armar una estructura de control en esos municipios con sus aliados radicales.

En Unión-PRO se dedicaron desde el inicio de la campaña a reclutar fiscales, una tarea difícil para una fuerza que no cuenta con una estructura de afiliados como los que tiene la UCR o el PJ, el único partido que logró asegurar al menos un veedor por cada urna. Voceros del candidato Francisco De Narváez afirman que consiguieron 12.000 fiscales con avisos televisivos, pero por lo bajo admiten que se recuestan en la estructura que le puedan aportar los sindicalistas aliados y los punteros peronistas desencantados con el kirchnerismo. "En realidad, en el conurbano profundo lo que vale es la forma en que les llegan las boletas a la gente y no tanto el control durante el comicio. Si en el sobre que reparten los intendentes la boleta viene cortada y el candidato es De Narváez, estamos bien: si reparten la boleta K entera, por más fiscales que pongamos la situación es más difícil", admite un operador del diputado.

A pesar de que la provincia de Buenos Aires será el centro de atención, en el resto del país -donde un partido con presencia en todas las provincias necesitará unos 100.000 fiscales para auditar las 88.000 mesas- en todos los lugares toman recaudos. El más extremo es Luis Juez, que organizó un simulacro completo de todos sus fiscales para el 20 de junio. Ese día, en cada escuela en donde se vote en Córdoba deberán presentarse los fiscales juecistas -uno por cada mesa- a las 7 de la mañana.

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