La oposición reclama que sea una medida nacional.

Entienden que ahorrarían plata y evitarían trampas; el PJ lo rechaza.
La boleta única está lejos de ser una iniciativa exclusiva del macrismo, y a nivel nacional casi todos los partidos opositores lanzarán una ofensiva para aprobarla antes de las elecciones de octubre.

Las huestes de Elisa Carrió, el PJ disidente, la UCR, Pro, el cobismo y buena parte de la izquierda insistirán en el Congreso, llevarán su pedido a Cristina Kirchner y prometen recolectar firmas para que en las próximas elecciones no les pase lo de 2007, cuando sus boletas desaparecían del cuarto oscuro sin dejar rastro.

"Vamos a pedirle a la Presidenta que habilite sesiones extraordinarias en el Congreso para tratar de inmediato la boleta única", contó a LA NACION la diputada Patricia Bullrich, aliada de Elisa Carrió.

El proyecto de la CC que impulsa la boleta única ya logró el OK de radicales, macristas, peronistas disidentes, cobistas y la mayor parte de la izquierda, y en los próximos días será presentado en una conferencia de prensa.

A nivel nacional, el sistema implicaría que cada votante reciba una boleta única de manos del presidente de mesa y entre con ella en el cuarto oscuro. Ahí debe marcar con una cruz o tilde los casilleros que correspondan a los candidatos que quiera votar (estarían señalizados con escudos partidarios, fotos y nombres) y guardarla en el sobre que se deposita en la urna.

El ex kirchnerista Felipe Solá es otro convencido de las ventajas de la boleta única, tanto que piensa organizar una campaña de recolección de firmas para imponerla: "Es más barata, no se puede robar, evita manipulaciones y desaparece la maraña de boletas que hay ahora".

El diputado Daniel Katz, cercano a Julio Cobos, añadió: "Da más garantías y, si se pone foto, nombre y escudo del partido, la gente sabe dónde poner la cruz. Los que dicen lo contrario menoscaban a la ciudadanía".

La directora ejecutiva de Poder Ciudadano, Laura Alonso, les dio la razón. "El 83 por ciento de las denuncias que recibimos en las últimas elecciones fue por falta de boletas opositoras en el cuarto oscuro. La boleta única resolvería ese problema", opinó.

El beneficio podría trasladarse a lo económico. Según Poder Ciudadano, imprimir una sola boleta donde figuren todos los partidos le costaría al Estado cerca de $ 300.000, contra los $ 10 millones que el Gobierno repartió a los partidos en 2007 para que imprimieran sus boletas.

Menos gastos y trampas

El documento señala que la boleta única haría más pareja la competencia electoral, pues los partidos chicos no necesitarían gastar hasta el 50% de sus fondos de campaña en imprentas, y reduciría el número de fiscales que necesitan. También desaparecerían las trampas que se hacen mediante el reparto de boletas antes de la elección, además de facilitar el escrutinio.

Pero tendría una desventaja: en la boleta única sólo podría figurar el primer candidato de las listas de cada partido para cada cargo que se elija. Si el votante quiere ver los demás integrantes de la nómina en el momento de votar, deberá buscarlos en las listas completas, que estarán colgadas en cada cuarto oscuro.

Con ventajas y desventajas, el reclamo opositor parece otra vez destinado a chocar con el "no" kirchnerista.

"Es un reclamo de la oposición, que busca quitar legitimidad al sistema por su propia falta de estructura partidaria, pero sin un partido fuerte tampoco pueden gobernar", los frenó el diputado Jorge Landau, apoderado y referente en temas electorales del PJ.

Más sutil, el jefe de la Dirección Nacional Electoral, Alejandro Tullio, opinó que instaurar el sistema de boleta única "es complicado en países con simultaneidad de elecciones y multiplicidad de cargos" para elegir.

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