La oposición quiere imponer la boleta única en las elecciones de octubre.

La oposición quiere imponer la boleta única en las elecciones de octubre.
Buscan evitar el robo de boletas, poniendo en una sola lista a los candidatos de los distintos partidos. Lo impulsan la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el socialismo.
Concientes de que los comicios de octubre serán cruciales para la continuidad del proyecto kirchnerista, la oposición decidió esta vez no tomar riesgos y saldrá en los próximos días a instalar anticipadamente el debate público por la transparencia electoral. No sólo se reflotarán las denuncias de fraude realizadas sobre los comicios presidenciales 2007; sus diputados también presentarán medidas tendientes a bajar al máximo las probabilidades de irregularidades en las próximas elecciones.

Se trata de un proyecto de Reforma al Código Nacional Electoral -al que tuvo acceso El Cronista-, que gira sobre tres propuestas: la instrumentación de la boleta única; la profesionalización de las autoridades de mesa y el traspaso del escrutinio provisorio -hoy a cargo del Ministerio del Interior- a la Cámara Nacional Electoral.

La iniciativa será presentada la segunda semana de febrero en el Congreso en forma conjunta por los jefes de bloque de los diputados de la Coalición Cívica (Adrián Pérez), de la UCR (Oscar Aguad), del PRO (Federico Pinedo) y del Partido Socialista (Silvia Augsburguer). También estarán Norma Morandini (juecismo) y Vilma Ripoll (MTS). Los mismos que- desde hace un año- vienen trabajando en el Foro de Reforma Política creado por la CC de Elisa Carrió y presidido por Gerardo Conte Grand.

El primer punto de la reforma propone la eliminación de las boletas partidarias y su reemplazo por una boleta única, en la que figuren los candidatos de todos los partidos que participan en la elección. El elector deberá marcar con una cruz al postulante que quiera votar. La boleta tendría una tipología única y el orden de aparición de los candidatos se resolvería a través de un sorteo.

“Con este sistema se elimina el inmenso gasto innecesario en la impresión de boletas y se evita la posibilidad de que estas desaparezcan del cuarto oscuro”, explica Conte Grand. En la actualidad, el Ministerio del interior se encarga de la impresión de la primera tanda (50.000 boletas por fuerza y por urna), necesaria para iniciar el escrutinio. “Y ha pasado que en varios casos esas boletas no están en el cuarto oscuro”, agrega.

Sólo en Córdoba

Córdoba es la única provincia que impuso el sistema de boleta única, similar al que ya existe en otros países de Latinoamérica. Precisamente, se vio obligada a instrumentarla tras las estrepitosas denuncias de fraude del Partido Nuevo de Luis Juez, en la última elección a gobernador.

La reforma de la oposición también propone la profesionalización de las autoridades de mesa. Pretenden designar en ese puesto a docentes y empleados del Poder Judicial Nacional y Provincial, previa capacitación, para minimizar el margen de error en el escrutinio. “Por cierta anomia social en la participación, cuesta cubrir las vacantes de 70.000 mesas. Con nuestra propuesta, habría un universo de más de 1 millón de personas”, agrega Conte Grand.

Por último, el proyecto deja en manos de la Cámara Nacional Electoral el control de todo el escrutinio, incluido el provisorio, con la supervisión de los partidos políticos. En la actualidad, el Ministerio del Interior controla la carga inicial de datos y contrata a la empresa informática responsable del proceso. “No se puede ser juez y parte”, dice el dirigente de la CC.

Según adelantó la diputada de la CC Patricia Bullrich, la oposición pedirá que la propuesta sea incluida en el periodo de sesiones extraordinarias de la Cámara baja. Sin embargo, son escasas las chances de aprobarla en el recinto, dado que se necesitan los votos de la mitad más uno de los miembros de la Cámara. Y la oposición está lejos de contar con 129 diputados.

La estrategia será instalar el tema en la opinión pública, para forzar al oficialismo a dar el debate, y pedir a la Organización de Estados Americanos que envíe veedores en los próximos comicios. Ayer Carrió partió a Washington con ese objetivo.

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