La oposición se quedó con el Concejo

La oposición se quedó con el Concejo
Con doce abstenciones -la réplica estratégica del oficialismo ante el ataque opositor- la Coalición Cívica y la gente de De Narváez y Macri se quedaron con todas las autoridades del Concejo Deliberante. El acuerdo entre los opositores se tejió en las últimas horas de la tarde de ayer y deja heridas sin cerrar. Además, durante dos años el oficialismo gobernará con extrema debilidad.
En una situación sorprendente e inédita, la oposición se quedó anoche con todos los cargos en el Concejo Deliberante. Doce concejales se abstuvieron de votar y Franco Cominotto (Coalición Cívica) es el nuevo presidente del cuerpo. El oficialismo de Eseverri José se quedó con las manos vacías pero, a la vez, logró drenar de contenido a las autoridades del Concejo al retirar a su propia candidata (María Irene Blanco) y generar las doce abstenciones históricas. A la vez, la columna triunfante, conformada por la Coalición Cívica y los representantes de De Narváez y Macri, no parece tener mucha vida compartida de aquí en adelante más allá de este castigo que le propinaron al eseverrismo. Carola Patané (Unión Pro) se mostró angustiada e indignada por tener que torcer su decisión de abstenerse por mandato de Macri. Días antes, el propio Marcelo Urlézaga (Unión Celeste y Blanco) había desestimado totalmente un voto a favor de Cominotto. Todo se resolvió un par de horas antes de la sesión. Muchos se fueron del Salón Rivadavia con un sabor institucional amargo. Y con la sensación de que Eseverri, José, no supo manejar con mano maestra una situación que tenía que volcar a su favor. La imagen de Julio Chango Alem, solo y con mirada perdida sentado en una silla celeste, fue un símbolo quieto de lo que fue. Y de lo que será.

A las 20.07 el todavía presidente Alem abrió la sesión e invitó al Intendente a izar la bandera. Se dieron un abrazo ligero. Luego convocó a la Comisión de Poderes y le tomó juramento a Ernesto Cladera (Coalición Cívica) por ser el concejal electo de más edad de la lista triunfante. El ex senador miró hacia el público y gritó un "sí juro" digno del Senado de De la Torre y Palacios. Fue lo último que hizo Alem como presidente del Concejo.

Cladera, entonces, tomó el mando e hizo juramentar a los nueve restantes que cumplirían con patriotismo el cargo para el que fueron elegidos. Pasaron Celeste Amarante (FPV), Adriana Capuano (PJ) -se bajó antes de tiempo y no alcanzó a escuchar que si así lo hacía Dios la ayudaría y si no Dios y la Patria se prepararían para demandarla-; María Cecilia Conte (FPV), Silly Cura (Peronismo Federal), Gonzalo Dolagaray (CC), Julio Frías (FPV), Sergio Milesi (Unión Celeste y Blanco), Miguel Santellán (PJ) -el mercantil juró, además, "por los trabajadores y nuestros representados"- y María Victoria Wright (CC- ARI).

Todo para unos

Cuando Cladera puso en tratamiento el punto décimo del orden del día, es decir la elección del presidente del cuerpo, Ignacio Aramburu (curismo) pidió un cuarto intermedio para discutir el tema. Eran las 20.30 y todos ya conocían las intenciones opositoras: el acuerdo entre Coalición Cívica, Urlézaga y Milesi, la presión a Carola Patané y los ocho votos necesarios para imponer las autoridades del Concejo.

La tarde había sido febril. Por un lado, los dos sectores tratando de negociar el quiebre del oficialismo. Por otro, el eseverrismo tratando de pescar un voto más para María Irene Blanco a última hora. Fue el eseverrista Julio Frías el encargado de intentar convencer a Gustavo Alvarez, quien ya tenía decidida la abstención desde varios días atrás. Y no tuvo, Frías, una respuesta amable. Alem sufrió las presiones antes y en el propio escenario. Era la clave: postularlo y ganar con ocho votos más el propio. Pero la suerte ya estaba echada. Al fin y al cabo, el propio eseverrismo dejó sin espacio al hombre de apellido sirio libanés. Su orgullo y su intención clara de volver al radicalismo no le permitirían dar un paso semejante.

No había más que hacer. Eseverri (José) retiró la candidatura de María Irene Blanco, negoció la abstención de los propios y los curistas y le cedió a la oposición el control del Concejo Deliberante.

Cladera ordenó a los concejales que volvieran a sus asientos y comenzó el voto nominal. Ocho votos a favor y doce abstenciones y fue la presidencia para Franco Cominotto (CC). Ocho votos a favor y doce abstenciones y fue la vicepresidencia primera para Marcelo Urlézaga (Unión Celeste y Blanco). Ocho votos a favor y doce abstenciones y fue la vicepresidencia segunda para Carola Patané (Unión Pro).

Fue el oficialista Julio Frías el que terció: "pido la palabra, así de forma extemporánea", dijo. "Queremos dejar constancia de que esta abstención se basa en la falta de respeto a la primera minoría. En todas las cámaras se ha respetado la primera minoría. Pero no ocurrió así en este órgano. Este va a ser un Concejo con autoridades que sólo tuvieron ocho votos".

La acotación de Frías fue estrictamente real. De hecho, en la turbulenta sesión de la Cámara de Diputados los mismos opositores cedieron la presidencia de la Cámara al kirchnerista Eduardo Fellner justamente por el respeto a la primera minoría.

Muchos se mantuvieron con gesto hierático. Pero algunos rostros eran un discreto escenario de gestualidad: Silly Cura, Gustavo Alvarez y Julio Alem. Cominotto y Wright mantuvieron el gesto festivo de la victoria. María Irene Blanco sostenía con un cabestrillo su mano quebrada y observaba todo con incredulidad. Había sido bajada de un estrado que ya había asumido. Los propios concejales de la Coalición Cívica mostraban anoche el juramento preparado con el nombre de María Irene Blanco, que después fue tachado y reemplazado con birome azul por "Franco Cominotto". "Ya lo tenían preparado, que no nos vengan a decir nada a nosotros", se quejaban.

Ernesto Cladera continuó con las formalidades y puso en funciones al flamante presidente del HCD. Inmediatamente bajó y lo dejó en el cargo, sentado a la vera del secretario saliente Carlos Ligore. Fue Cominotto quien, con una larga cadena de furcios tomó juramento a Urlézaga y a Patané en sus vicepresidencias. Luego se eligió al secretario que reemplazaría a Ligore. Dolagaray (CC) ofreció a Mariano Ferro. Nadie puso sobre la mesa otro nombre. Y fueron ocho votos a favor y doce abstenciones. El oficialismo no se quedó ni con el plumero para quitar telas de araña. Ligore se fue, minutos más tarde, llevándose papeles y anotadores en una bolsita del Bazar Centenario.

Ahora comienza un tiempo difícil. José (Eseverri) deberá gobernar en minoría, con la Coalición Cívica preparada para construirle en su propio terreno la alternativa para el 2011. El Intendente tendrá muy pocos espacios para imponer proyectos propios y carecerá de números para sostener un veto. "Este es el resultado del pésimo manejo político de esta gente", fue el comentario final de un concejal que se tomaba la cabeza cuando miraba hacia la presidencia. "Esta gente" es José y su grupo mínimo.

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