La oposición pudo más y pateó una semana la reforma del 221

El proyecto para modificar ese artículo de la Constitución fue enviado a una comisión. El PJ necesita dos tercios de los votos para tratarla y es muy difícil que los consiga.
La discusión fue extensa y, por momentos, encendida. Sin embargo, no sirvió para imponer el tratamiento de la modificación del artículo 221 de la Constitución en la Cámara de Senadores.

Y si las posturas no cambian en el transcurrir de la semana, el Gobierno deberá cambiar el foco de atención ya que no obtendría el apoyo de la oposición para tratar la propuesta y, mucho menos, aprobarla. Para las dos cosas, y por tratarse de una enmienda de la Constitución, se necesitan dos tercios de los votos o sea 26 sobre un total de 38.

El único acuerdo que se pudo lograr fue el de acumular el expediente enviado por el Poder Ejecutivo con el del senador radical Mauricio Suárez, para enviar ese proyecto a la Comisión de Reforma del Estado con la intención de lograr allí el correspondiente despacho. Esta es la condición impuesta para que sea tratado en la sesión del martes próximo.

De lograrlo, el oficialismo se las verá en figurillas. No sólo porque el ánimo de la mayoría es no tratar el artículo "a las apuradas" y menos en un marco electoral sino porque -en el caso de que se logre la aprobación- al Ejecutivo le quedaría una semana para reunir el número en diputados antes de hacer la convocatoria para someter la propuesta a consideración de los mendocinos en los comicios de junio.

Hoy, el Partido Demócrata se opone y, por ende, también lo hace parte del Frente Cívico Federal formado por el ARI, la UCR y Confe, que cree en la necesidad tanto de reformar la Constitución como de evitar la ambigüedad del 221, pero desestima su apoyo sin el consenso de todos los partidos con representación parlamentaria.

El radicalismo, en tanto, votará dividido ya que Mauricio Suárez -autor hace dos años de uno de los proyectos- José Martínez, Miguel Manzano y José Abel (del sector iglesista) se pronunciarán a favor mientras que Leopoldo Cairone, Walter Sanz y Fanny Llobel apoyarán el mandato que viene expresando el Frente.

"Yo no puedo votar en contra de mi proyecto. Además, esto es una formalidad, ya que si hay un partido que se opone no se va a poder alcanzar los dos tercios y tampoco se lograría un resultado satisfactorio en las urnas", expresó Suárez, mientras que Cairone confirmó su negativa y la del Frente que integra a permitir que se utilice un tema tan importante para hacer campaña.

De este modo, es probable que la iniciativa vuelva más rápido de lo que se creía a dormir en los cajones de la Legislatura. "La idea es introducir la discusión en estas elecciones", expresó el jefe del bloque oficialista Luis Ruzo, quien evitó pronunciarse sobre un posible tratamiento de la norma después del 28 de junio e insistió en dejar claro que no se trataba de un proyecto para beneficiar a ningún partido.

"La idea sólo es acotar la interpretación del artículo que permite el pedido de reforma de la Constitución siempre que la mitad más uno de los votantes se pronuncien positivamente", aclaró Ruzo. En la actualidad, para eso es necesario el apoyo de la mayoría de los empadronados, algo difícil de lograr con los niveles de deserción en las urnas que crece año tras año.

"Creo que es una modificación necesaria y prudente, pero también pienso que requiere de un consenso político previo", sostuvo la senadora del ARI Alejandra Naman. La legisladora agregó que no le parecía un hecho menor que recién la semana pasada se comenzara a hablar del tema y que, antes de eso, ningún legislador había sido convocado por el Ejecutivo para discutirlo. "Creo que esa actitud tiene que ver con el respeto político por el otro", opinó.

En este sentido, coincidió con el presidente del bloque demócrata, Carlos Aguinaga, quien recordó que desde enero el Gobierno viene planteando el tema en los medios pero decidió enviar el proyecto cincuenta días antes de las elecciones. Efusivo, el senador incitó a reencausar el tema desde la técnica jurídica e instó al oficialismo a que "gobierne la provincia y cumpla las promesas electorales en lugar de hacer campaña para reformar la Constitución".

Con el objetivo de reinstalar lo que ya parecía una causa perdida, el justicialista Emir Félix admitió el error oficial de no llamar a tiempo al debate, aunque opinó que "eso no implica que nosotros no hagamos un esfuerzo ni aportemos lo nuestro para tratar una cuestión tan importante".

Así, esta semana, el oficialismo hará gala de todo su poder de negociación para poder lograr el ansiado despacho y los dos tercios necesarios. Son conscientes, no obstante, de que la tarea será ardua y los resultados satisfactorios poco probables.

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