La oposición protesta por la "kirchnerización".

Rechazó una mayor injerencia del ex presidente en las designaciones de ministros.
Más enojada que sorprendida, la oposición criticó con dureza la posibilidad de que se produzcan nuevos cambios en el Gabinete que refuercen el perfil ultrakirchnerista del elenco de Gobierno.

Un día después de que LA NACION publicara que en la Casa Rosada se avecina un giro hacia el kirchnerismo duro, dirigentes de las fuerzas opositoras más importantes consideraron que el cambio no buscará mejorar la gestión, sino controlar el manejo de los recursos.

Para referentes de la Coalición Cívica, la UCR, Pro, el peronismo disidente y la izquierda consultados por LA NACION, la medida no sería más que un blanqueo de que "los ministros sólo son voceros de Néstor Kirchner" y escondería una señal de debilidad política.

"Los cambios no están pensados para mejorar la gestión, sino para asegurar el manejo centralizado y discrecional de toda la caja que armaron con sus leyes escandalosas", apuntó Margarita Stolbizer, futura candidata bonaerense del frente que formaron la Coalición Cívica y la UCR.

Stolbizer opinó que el Gobierno "arrebató recursos" del sector privado mediante la estatización del sistema jubilatorio y se benefició con leyes, como la del blanqueo de capitales, que colaboraron a aumentar los ingresos del fisco. "Ahora tiene que poner hombres de confianza a manejar esa caja", agregó.

El presidente de la UCR, Gerardo Morales, prefirió comparar el perfil de los nuevos funcionarios con el del secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

"Que no tengamos que lamentarnos de que se empiecen a clonar los Moreno, es decir los funcionarios que manipulan la información y presionan a los que no comparten las ideas kirchneristas", se anticipó.

Voceros

Para el diputado del peronismo disidente Jorge Sarghini, el Gobierno se caracteriza por tomar las decisiones de manera centralizada, lo cual le quita al Gabinete su autonomía. "En ese sentido, los posibles cambios blanquearían que los ministros son voceros de las decisiones de Néstor Kirchner", sostuvo Sarghini.

Jorge Macri, presidente de Pro de la provincia de Buenos Aires, consideró que los movimientos internos del poder tienen que ver con una mayor injerencia del ex presidente Kirchner en el Gobierno.

"Sería importante y respetuoso que entendiera que no le toca gobernar, sino dirigir un partido político, y la diferencia es que uno debe gobernar con todos y para todos", apuntó Macri, primo del jefe de gobierno porteño.

En su opinión, un avance del ala dura del kirchnerismo en la Casa Rosada se inscribe en "la lógica confrontativa de Kirchner, que le hace mal al país, pero también a su propio gobierno".

Más duro, el diputado Carlos Raimundi (del bloque de centroizquierda Solidaridad e Igualdad-SI) opinó que "lamentablemente el oficialismo quiere recurrir a las personas más fieles y no a las más lúcidas". Para Raimundi, ambas cualidades no siempre van de la mano y elegir la fidelidad debe ser leído como una señal de debilidad política más que de fortaleza.

"En lugar de dar señales de apertura, el kirchnerismo se cierra sobre sí mismo y su núcleo más duro y eso conduce inexorablemente al aislamiento", analizó el diputado por Buenos Aires.

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