La oposición le pide a Macri la renuncia de tres ministros

Señala a Narodowski, Montenegro y Piccardo; jueces misioneros vendrán a declarar
La oposición en la ciudad de Buenos Aires reclamó ayer al jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, la renuncia de tres de sus ministros, dos de ellos salpicados por el escándalo del espionaje descubierto luego de saberse que un ex agente de inteligencia de la Policía Federal que escuchaba conversaciones telefónicas ilegalmente y era empleado desde hace dos años de la administración local.

Al mismo tiempo, los jueces misioneros Horacio Gallardo, que junto a su colega José Luis Rey fueron llamados a prestar declaración indagatoria porque autorizaron las escuchas telefónicas sin justificación, anticiparon que se presentarán en Buenos Aires en el juzgado de Norberto Oyarbide el 10 de noviembre.

Pero fueron muy críticos de Oyarbide. "Me interesa conocer el absurdo en el que sostiene esta imputación y no tengo nada que esconder", afirmó el juez Rey, quien había calificado a su colega porteño como "quijotesco, desagradable y omnipotente".

Los cruces judiciales se repitieron en el ámbito político local. Organizaciones sociales y políticas exigieron la renuncia del ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski, y de su colega de Seguridad, Guillermo Montenegro, por el caso del espionaje. También pidieron el alejamiento del ministro Juan Pablo Piccardo, cuestionado porque de él depende la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP), un grupo denunciado por agredir a indigentes que viven en la calle.

El acto político se realizó en La Manzana de las Luces, donde estuvieron presentes Sergio Burstein y José Rosemberg, de familiares de víctimas del atentado contra la AMIA; Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y Gastón Chillier, del Centro de Estudios Legales y Sociales. También estuvieron dirigentes del kirchnerismo y el legislador porteño Aníbal Ibarra.

"De este gobierno lo único que recibimos, en nuestra búsqueda de la verdad, fueron mentiras", aseguró Burstein, que fue víctima de las escuchas telefónicas efectuadas por el policía detenido Ciro James.

Otro blanco de las críticas fue el designado jefe de la Policía Metropolitana, el diputado nacional del Pro Eugenio Burzaco.

El jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, lanzó que el legislador había sido asesor del ex gobernador neuquino Jorge Sobich cuando se produjo la muerte del maestro Carlos Fuentealba, durante la represión de una marcha gremial. No obstante, fuentes del gobierno porteño explicaron que ocupó ese cargo hasta un año y medio antes del asesinato del docente.

El legislador opositor Diego Kravetz también le adjudicó a Burzaco haberse desempeñado como funcionario de la SIDE durante el gobierno de Fernando de la Rúa.

Agentes de inteligencia

Al mismo tiempo trascendió que unos 20 agentes de inteligencia de Policía Federal, que se desempeñaban en áreas de inteligencia criminal, infiltrados entre bandas delictivas, o haciendo tareas de vigilancia encubierta, dejaron esa fuerza y se inscribieron para integrar la Policía Metropolitana que creó Macri.

Fuentes del gobierno porteño confirmaron la información, pero aseguraron que los efectivos no harán inteligencia en la ciudad, sino que trabajarán en la calle, con gorra y uniforme debidamente identificados.

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