La oposición en su peor momento

Por Martín Dinatale

Quizás sea esta semana que comienza la que muestre en mayor plenitud que la oposición transita por su peor momento político. Desde las elecciones del 28 de junio que los referentes del radicalismo, el PJ disidente o Pro no logran trasladar el triunfo de las urnas a hechos concretos. Ya no se trata de una trampa impuesta por los Kirchner.

A esta altura se debería evaluar en profundidad que la estrategia de la oposición desplegada hasta hoy sólo fue la de imponer trabas y esconder soluciones. Todo ello bajo la promesa de que el 10 de diciembre cambiará el mapa legislativo y que la Argentina se salvará por completo de todos sus males porque el oficialismo perderá los escaños que retenía hasta ahora.

Sin embargo, hay tres temas que se tratarán esta semana en el Congreso y que dejarán en evidencia el fracaso opositor por mostrarse como alternativa sustentable al poder: la ley de reforma política, la "ley cerrojo" por el canje de la deuda y la estrategia que definirá el recambio de autoridades de la Cámara de Diputados.

La reforma política que impulsan los Kirchner y que mañana la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados tratará de emitir dictamen divide a la oposición y no hay en puerta una alternativa común concreta. Más bien hay marcadas diferencias. Los radicales se ven seducidos en gran medida por esta iniciativa porque les allanaría el camino hacia el bipartidismo que tanto añoran. Los peronistas disidentes alineados con Duhalde aplauden el regreso del bipartidismo pero creen que la ley deberá tener "cambios estratégicos". Los referentes de Pro que comulgan con Francisco De Narváez cuestionan la ley por "oportunista" y "hecha a la medida de los Kirchner". Es el mismo cuestionamiento que se encuentra en las filas de Carrió. Sólo que en este caso ponen énfasis en las cláusulas que imponen trabas en los gastos de campaña provenientes del sector privado. ¿Cuál es la verdadera cara que tiene la oposición? Nadie lo sabe. El Gobierno aprovechará estas fisuras como lo viene haciendo hasta ahora para avanzar en acuerdos y aprobar la ley que le allana la ruta a Kirchner en su pelea por 2011.

La ley cerrojo fue aprobada en Diputados y el miércoles la tratará el Senado. Esta norma le permitirá al Gobierno normalizar la situación de los 20.000 millones de dólares que aún están en default. La oposición coincidió en avalar esta norma pero cuestiona aquella cláusula que objeta que el Gobierno pueda arreglar el endeudamiento externo sin intervención del Congreso. No será una gran traba para el PJ que cuenta con los números para aprobar en el Senado la iniciativa. ¿Cuál es la verdadera oposición en este caso? ¿La que critica al Gobierno por endeudarse o la que facilita la aprobación de estas normas?

El debate por la presidencia de Diputados en manos del PJ también también divide a las filas opositoras. Un gran número de diputados del PJ disidente y de la UCR quieren desplazar al peronismo del manejo de la Cámara baja desde el 10 de diciembre. Pero hay referentes del duhaldismo, la izquierda y Pro que no ven conveniente esta movida porque el kirchnerismo los acusará de "golpistas" y romperán, además, con una doctrina histórica del parlamento que dejó en manos de la primera minoría la presidencia del cuerpo. ¿Cuál el la verdadera oposición? ¿La que quiere la presidencia de Diputados o la que acepta el mandato parlamentario y se somete a las reglas del kirchnerismo?

Nadie sabe a ciencia cierta cuál es el poder real que tendrá desde diciembre la oposición en el Congreso. Si la Presidenta gobernará por vetos a las leyes o si la oposición trabará cualquier propuesta de la Casa Rosada. Lo cierto es que si no se muestra una oposición con ideas, proyectos y estrategias claras se verá nuevamente que la política sigue girando alrededor de los Kirchner sin posibilidad de alternativa visible. No son pocas las batallas que perdió la oposición en los últimos tiempos: la ley del cheque, el presupuesto 2010, la ley de medios y la ley de emergencia económica. El kirchnerismo avanzó en una escala inversamente proporcional a la derrota que sufrió en las urnas. Pero la oposición sigue sin tomar nota de esto

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