La oposición en peligro de perder agenda única

Por: Patricia García

Mientras Mauricio Macri aguarda la invitación de Cristina de Kirchner para hablar de la Ciudad, como efecto poselectoral y de la convocatoria oficialista al diálogo, la oposición comenzó a dividirse, casi como una paradoja, cuando los planes previos de las fuerzas antikirchneristas antes de los comicios presumían de conformar una suerte de bloque contra el Gobierno. Ayer se vio la primera muestra de las fisuras de los opositores cuando se mostró dividido el Acuerdo Cívico y Social de Elisa Carrió, quien no acudió a la cita con el Gobierno, y, como si siguiera la campaña electoral, se agudizaron las diferencias entre esa agrupación y el macrismo.

«Carrió cambió de estrategia», opinaron los macristas que, como el Gobierno, se vieron desairados por la dirigente. Desde el PRO, tanto el propio Mauricio Macri como el titular de la bancada, Federico Pinedo, no ocultaron las críticas a Carrió por desatender lo que consideran un gesto positivo del Gobierno al de dar curso a rondas de intercambio con la oposición.

Es que los macristas están convencidos de que en el Congreso, donde venían trabajando proyectos conjuntos con la Coalición Cívica, Carrió directamente empujó a los legisladores a diferenciarse y no firmar más iniciativas con esos eventuales aliados. De extenderse esa estocada, Macri se verá complicado si en la Legislatura el bloque porteño de la Coalición, que preside Enrique Olivera, le comenzara a poner palos en la rueda y dejara de lado la predisposición que tuvo hasta ahora de destrabarle leyes, cuando arranca un período que, hasta fin de año, consistirá en el tratamiento de proyecto sujetos a mayoría especial (es decir, necesitan votos de la oposición para que vean la luz).

Una muestra del distanciamiento también se vio en tenidas que venían compartiendo referentes del Acuerdo Cívico con PRO, como las cenas convocadas en el Club Del Progreso, por Guillermo Alchouron. Allí se comenzó a elaborar una suerte de acta de consenso de unos quince puntos entre representantes de la oposición para, en algunos casos, plasmar en iniciativas legislativas. Tras las elecciones, la cita se retomó el martes a la noche con la presencia de Gabriela Michetti como invitada especial, pero la Coalición dejó las sillas vacías. Sólo acudió el senador Samuel Cabanchik, que por cierto le dio el portazo a Carrió acusándola de personalista y de falta de democracia interna. Por eso, la mesa se redujo a las presencias del anfitrión y, entre otros, del legislador porteño Martín Borrelli, Josefina Meabe de Mattó (senadora electa por Corrientes), Alfredo Olmedo (diputado electo por Salta), Ricardo Buryaile (diputado electo por Formosa) y el auditor porteño del macrismo, Santiago de Estrada. De todas maneras, los voceros del encuentro aseguraron que se habría avanzado sobre «la redacción del texto final del Acta del Consenso Republicano que contiene un proyecto de agenda legislativa para poner en práctica a partir del 10 de diciembre de 2009, o antes si fuera posible».

Macri insistió en que espera la convocatoria del Gobierno, pero que no acudirá a la cita, sino que lo hará Pinedo, pero que él quiere entrevistarse con Cristina de Kirchner «para que se puedan hablar temas específicos de la Ciudad, juntos favoreceríamos a los porteños. Nosotros siempre buscamos el diálogo y los consensos», aseguró. Entonces sostuvo que «Carrió es funcional a lo que critica, el ego es el drama del siglo XXI; a todo el mundo le encanta marcar una diferencia, pero a veces no es necesario».

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