La oposición pasa lista para la ofensiva

La oposición pasa lista para la ofensiva
Julio Cobos llamó a una reunión de presidentes de bloque para el lunes en la Cámara alta. Sin el oficialismo intentarán bajar al recinto el 3 de febrero para rechazar el DNU que creó el Fondo del Bicentenario. El Gobierno desautorizó al vicepresidente.
El vicepresidente, Julio Cobos, comenzó ayer a zamarrear al Congreso para despertarlo de la siesta estival. En su despacho del Palacio Legislativo reunió a diputados y senadores para acordar la contraofensiva que lanzarán desde el Parlamento para frenar los decretos de necesidad y urgencia que dictó Cristina Fernández de Kirchner para crear el Fondo del Bicentenario y para desplazar del Banco Central a Martín Redrado.

A pedido del jujeño Gerardo Morales, que preside el bloque radical, y del puntano Adolfo Rodríguez Saá, Cobos convocó a una reunión de Labor Parlamentaria para el lunes, a las 18, para "encontrar una respuesta institucional al conflicto planteado por los últimos decretos de necesidad y urgencia del Ejecutivo", según dijo el mendocino. La oposición pretende poner a prueba el nuevo mapa legislativo que estrenó con la renovación de bancas el pasado 10 de diciembre. Pero por ahora el poroteo no cierra: la mayor parte de los diputados y senadores está de vacaciones.

La oposición planea jugar en el Congreso con las mismas cartas que el kirchnerismo operó el jueves en el BCRA para quitarle el poder a Redrado. A pesar de que el Parlamento está en el receso de verano, intentarán sesionar en las próximas semanas para analizar en el recinto el destino de las reservas, que –según reclaman los bloques adversarios a la Casa Rosada y la Justicia convalidó ayer– debe discutirse en el Congreso por tratarse de recursos federales. El jueves, los directores K del Banco Central habían avanzado con la implementación del plan para pagar deuda pese a que el jefe del organismo había levantado la reunión de directorio. El oficialismo reaccionó ayer en el Congreso del mismo modo que Redrado lo hizo el día anterior ante la desobediencia de sus colegas: el jefe del bloque de senadores, Miguel Ángel Pichetto, intentó desautorizar la convocatoria de Cobos y advirtió que la actividad parlamentaria está suspendida "mientras no haya sesiones extraordinarias convocadas, lo que es facultad de la Presidenta".

El despacho del vicepresidente tuvo ayer una jornada movida. A primera mañana se reunió con sus asesores, Raúl Baglini y el prosecretario parlamentario, Juan José Canals, para analizar los aspectos técnicos y legales del procedimiento legislativo que estaba a punto de echar a rodar. Luego recibió a una quincena de dirigentes su espacio, entre los que se encontraban Daniel Katz, Ricardo Alfonsín, Gerardo Morales y Ricardo Gil Lavedra. Cerca del mediodía se sumaron legisladores de estos espacios, como la diputada Margarita Stolbizer y el senador Rodríguez Saá, que acercó la posición del peronismo disidente. El puntano se había ocupado de dialogar con Carlos Reutemann, su ex aliada Roxana Latorre y otros senadores del espacio, quienes le garantizaron que participarán de la movida que comenzó a gestarse ayer.

El cálculo más optimista que hacían ayer en el primer piso del Palacio les daba 36 legisladores propios, es decir, uno menos que el número que necesitan para sesionar sin el oficialismo. Es la misma cantidad de senadores que hace dos semanas se congregaron en la Corte Suprema para intervenir en las causas donde se analiza la constitucionalidad de los porcentajes de reparto de la coparticipación de impuestos. Pero hasta que el número no esté garantizado, los opositores no bajarán al recinto. La fecha prevista, por ahora, para esa cita es el 3 de febrero.

En Diputados la situación es similar. El jefe de los peronistas disidentes, Felipe Solá, está fuera del país. Desde la costa, Elisa Carrió está en contacto con el presidente de la bancada radical, Oscar Aguad, y Federico Pinedo, del PRO. Cada uno se ocupa de sumar adhesiones por sus huestes, pero hasta ahora están lejos de reunir quórum. Tienen agendado para el 20 de enero la sesión especial para tratar los DNU de Cristina Fernández. Pero el destino de la reunión dependerá de la cantidad de legisladores que renuncien a sus vacaciones. Por lo pronto, los jefes de las bancadas de la Cámara baja se verán las caras la semana que viene a una "reunión informal" que convocó el presidente del cuerpo, el kirchnerista Eduardo Fellner.

Margarita Stolbizer

Diputada, GEN.

"La creación del Fondo del Bicentenario es un pretexto del Gobierno para manotear recursos del Estado. La administración nacional necesita plata para cubrir gastos de la (última) campaña electoral. Hay intolerancia hacia cualquier control. Ya hay tratativas con otros diputados de la oposición para que volvamos a nuestras bancas y haya sesión para tratar los decretos de la Presidenta. Lo importante es unificar posiciones en la mayoría de las bancadas de diputados".

Gerardo Morales

Senador, UCR.

"No existe ningún impedimento para que se reúnan los presidentes de bloques el próximo lunes. No sólo no hay obstáculo legal o reglamentario, sino que las circunstancias políticas obligan al Congreso a expedirse sobre la vigencia de los DNU dictados. El Gobierno insiste en llevarse todo por delante. Ahora intenta sumar ruido a cuestiones que no están en debate, como el reglamento del Senado. Estamos frente a un crisis institucional creada por el Gobierno, el Congreso no puede ser un espectador".

Rubén Giustiniani

Senador, Partido Socialista.

"El Gobierno, con las decisiones que está tomando, profundiza el divorcio con la sociedad. El Poder Ejecutivo sigue sin entender el mensaje de las urnas del 28 de junio pasado. No puede seguir odiando al Parlamento. El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de remoción del presidente del Banco Central es claramente violatorio. El Gobierno ha desarrollado una hegemonía todos estos años, que se ha transformado últimamente en una hegemonía en decadencia".

Ariel Basteiro

Diputado, Nuevo Encuentro.

"Estamos en un falso debate. Lo que en realidad deberíamos estar discutiendo es si la deuda es legítima o no. En este sentido es una materia aún pendiente abrir el debate y una investigación en torno a este tema. Por otra parte, los sectores que hoy se oponen a pagar la deuda con los Fondos del Bicentenario en realidad están buscando que se cancele con recursos asignados al presupuesto nacional, y esto implicaría una reducción del gasto público que llevaría a realizar ajustes en el gasto social".

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