La oposición negocia un pacto legislativo.

La UCR, la Coalición Cívica, Pro y el PJ disidente buscan poner límites al Gobierno, ante la posibilidad de que cambien las mayorías.
La UCR, el peronismo disidente, los seguidores del vicepresidente Julio Cobos y, con algunos resquemores, la Coalición Cívica promueven acordar un compromiso parlamentario para el día después de las elecciones, ante la previsión de que el Gobierno pierda la mayoría en las cámaras si se confirma la previsible derrota en algunos de los distritos con más representación.

Ese eventual acuerdo apunta a "fortalecer el federalismo" y dar marcha atrás con aquellas leyes que, a juicio de los opositores, lesionaron la calidad institucional.

Por estas horas, los principales referentes opositores comenzaron a plantearse, no sin inquietud, cómo reaccionará el matrimonio Kirchner ante esa posible pérdida de poder y qué papel debe cumplir la oposición en este nuevo esquema político.

Dirigentes de distintos espacios opositores coinciden en una prioridad: preservar la gobernabilidad y ejercer una "oposición responsable" en el Congreso. No darle excusas al Gobierno de supuestos boicots a la gestión. Aún no está definido si este acuerdo se firmará antes de las elecciones o se efectivizará en los hechos con la renovación parlamentaria. Pero una cosa es segura: si se revierte la actual relación de fuerzas en el Parlamento, la oposición impulsará una serie de iniciativas para imponerle límites al Gobierno.

El oficialismo reconoce, en voz baja, que quedará debilitado en el futuro Congreso. En el Senado, el escenario más conservador que manejan los operadores kirchneristas es un futuro oficialismo con 36 senadores, uno menos que los necesarios para alcanzar el quórum propio. El kirchnerismo afronta un panorama más que complicado en cinco de las ocho provincias que renuevan legisladores este año (el Senado se renueva por tercios cada dos años). Estas son Córdoba, Mendoza, Corrientes, Santa Fe y La Pampa, en donde el peronismo alineado con la Casa Rosada perdería bancas.

Una situación similar se observa en la Cámara de Diputados. Hoy el oficialismo cuenta con 115 legisladores propios y, gracias al aporte de sus leales aliados extrapartidarios, ha logrado alcanzar el quórum de 129. Pero ahora pone en juego la cosecha de una elección muy exitosa, la de 2005. La principal sangría de legisladores provendrá de Córdoba, Santa Fe, Capital y Mendoza. En Buenos Aires, el kirchnerismo pone en juego 20 de las 35 bancas que se eligen y es casi imposible que las logre retener, incluso si gana la elección.

"Al Gobierno no le quedará otra alternativa que acordar, de ahora en más, todas las leyes por venir. Por más que Néstor Kirchner gane en Buenos Aires, no podrá imponer como hasta ahora la agenda legislativa", admite, por lo bajo, un legislador ultrakirchnerista a LA NACION.

La oposición comienza a dar muestras de cuáles serán sus planteos. Impulsará una agenda institucional que incluirá la derogación de las leyes de superpoderes presupuestarios; la modificación de reforma al Consejo de la Magistratura; cambios en las leyes electorales para asegurar transparencia en las elecciones y leyes que limiten el uso de los decretos de necesidad y urgencia, y fortalezcan los organismos de control.

En el plano económico y fiscal, al tope de la agenda figura una nueva ley de coparticipación federal para corregir las asimetrías en la distribución de los recursos entre la Nación y las provincias. Asimismo, se insistirá en iniciativas para combatir la inseguridad, así como para fomentar la reinserción de la Argentina en el mundo.

La idea de suscribir un compromiso parlamentario no es nueva. Hace pocos días, por caso, un nutrido grupo de diputados, senadores y referentes de distintos partidos de la oposición compartieron una comida en Club del Progreso donde sentaron las bases de este acuerdo. Convocados por el ex diputado Guillermo Alchouron, se comprometieron a suscribirlo antes de las elecciones.

En ese compromiso se incluyó, además de las mencionadas reformas institucionales y fiscales, una reformulación del sistema educativo, una política agropecuaria que promueva el desarrollo del sector "al eliminar las vallas que hoy lo impiden", así como una nueva "agenda social", que permita "la inclusión social de los desocupados, pobres y marginados mediante medidas responsables que regeneren la cultura del trabajo".

Agenda común

* Retenciones: los opositores piensan insistir en la reducción de los impuestos al campo si logran formar quórum después de la renovación parlamentaria.

* Superpoderes: aspiran a eliminar la ley que faculta al Gobierno a redistribuir el presupuesto.

* Justicia: otro de los puntos en los que hay consenso es en la revisión de la ley que dio más poder al kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura.

* Límites: quieren reducir la discrecionalidad de la Presidencia para firmar decretos de necesidad y urgencia.

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