La oposición marchó contra la reforma

Unas 7000 personas se manifestaron frente al Congreso, junto con dirigentes de Pro, la UCR, la Coalición Cívica y el campo

La protesta contra la reforma previsional, en su momento de mayor concurrencia. Por Jaime Rosemberg

En una contundente y colorida demostración de fuerza, que incluyó duras críticas al Gobierno y que contó con el apoyo de las principales entidades del campo y de la oposición política, miles de empleados y afiliados a las AFJP protestaron ayer frente al Congreso contra el proyecto kirchnerista de estatización del sistema jubilatorio, que se tratará hoy en la Cámara de Diputados.

Unas 7000 personas llenaron la calle Rivadavia entre Callao y Riobamba, en un intento desesperado de evitar la sanción legislativa de la norma, hecho que el kirchnerismo da por descontado, al menos en lo que hace a su tratamiento en la Cámara baja.

Los oradores del acto -el líder de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo De Angeli, y el rabino Sergio Bergman- coincidieron con los argumentos de los empleados autoconvocados y dirigentes de la Coalición Cívica, Pro y la UCR y se mostraron favorables a "resistir el saqueo", como definieron la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo, que decreta el fin de las AFJP. Hubo sonar de bombos y cacerolas, en un ambiente hostil al Gobierno que recordó las manifestaciones de la Mesa de Enlace durante el conflicto del campo.

"¿Dónde está mi libertad de elegir, mi independencia? Es caja lo que quieren, y vamos a resistir", gritó De Angeli, un rato antes de que Bergman afirmara: "Ahora les toca a los jubilados y a la propiedad privada. ¿Cuánto tiempo más vamos a dejar que nos cocinen a fuego lento?".

La organización del acto tuvo a las entidades del campo y a la oposición como pilares principales. Además de De Angeli, estuvieron en el acto y movilizaron tropa Hugo Biolcati, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), y Mario Llambías, su par de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Pro, de Mauricio Macri, y la Coalición Cívica, de Elisa Carrió, tuvieron un rol central en la preparación del acto, tanto en la cantidad como en la calidad de los referentes que dijeron presente. También estuvieron el radical Juan Acuña Kunz (Santa Cruz) y peronistas disidentes como Ramón Puerta, Daniel Basile y Marina Cassese. Y se dejó ver Juan Carlos Blumberg.

La palabra de De Angeli estuvo en duda hasta último momento, a pesar de que el chacarero apareció por las cercanías del acto durante toda la jornada. "Vengo como simple ciudadano, no voy a hablar", dijo a LA NACION al promediar la tarde, un rato después de los incidentes que tuvieron como protagonistas a algunos autoconvocados y la policía apostada en el Congreso (ver aparte).

Minutos antes del inicio del acto, una gestión personal de Bergman detrás del escenario y la presión de los opositores Patricia Bullrich (CC), Federico Pinedo y Cinthia Hotton (Pro) lo hicieron cambiar de opinión.

"El año que viene es muy importante, hay elecciones. Y sin dudas vamos a saber a quién no votar", dijo De Angeli, y con su tono campechano advirtió a los diputados que votarán a favor del proyecto oficial. "Se van a arrepentir, no van a poder volver a sus pueblos". La multitud empezó con el latiguillo "se va a acabar la dictadura de los K", mientras ondeaban banderas argentinas.

Pasadas las 19, con traje oscuro y su clásica kipá yemenita en la cabeza, Bergman subió al escenario y dijo lo suyo: "Es cierto que los elegimos, pero no para que nos gobiernen como quieren, sino como deben". También criticó a la oposición. "Del oficialismo sólo podemos esperar más de lo mismo, pero la oposición debe tener consensos mínimos", puntualizó. Se refería a la ausencia de radicales de peso y a las divergencias con socialistas y ex aristas de SI, que respaldan el proyecto oficialista.

Bergman llamó "hermanas" a las entidades del agro y felicitó a los diputados opositores presentes, que "ponen el cuerpo y la cara y saben lo que tienen que votar".

EMBARGO EN CÓRDOBA

-CORDOBA (De nuestra corresponsalía).- Un juez de esta capital libró un embargo preventivo sobre fondos de una AFJP que días atrás despidió a varios promotores. Es la primera medida de ese tipo dispuesta sobre cuentas de una administradora de fondos jubilatorios, como consecuencia de cesantías producidas a raíz del posible cambio en la ley previsional actual. El juez Bernardo Bas impuso el embargo a MET AFJP por la suma de 10.000 pesos. La cifra deberá quedar inmovilizada en el banco donde está depositada, aun cuando se apruebe en el Congreso la transferencia del sistema privado al Estado.

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