La oposición llevó sus quejas al Gobierno

La oposición llevó sus quejas al Gobierno
Randazzo recibió a los líderes del Acuerdo Cívico y Social; anotó los pedidos de cambios en el Indec, las retenciones y el Consejo
El Gobierno abrió ayer el diálogo con los partidos políticos con una sorpresa: permitió que los integrantes de la principal fuerza opositora al oficialismo le presentara durante más de una hora sus reclamos, un hecho que nunca antes había ocurrido en los seis años en el poder del matrimonio Kirchner.

"Por lo menos no dijeron que no." "Nos vamos con prudentes expectativas." "Nos escucharon, y lo hicieron con respeto." Con estas frases se despedían anoche, bajo una leve llovizna helada, los integrantes del Acuerdo Cívico y Social, que componen el radicalismo, la Coalición Cívica, el sector que responde al vicepresidente Julio Cobos y el Partido Socialista, tras la reunión que habían mantenido en la Casa Rosada con el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

"Estamos muy contentos porque vinieron las máximas autoridades de los partidos convocados", sostuvo el ministro con una sonrisa que no podía borrar, después de la reunión de dos horas que estuvo a punto de fracasar anteayer ante la resistencia opositora a debatir únicamente la reforma política.

En un tono cordial aunque no exento de chicanas e ironías, Randazzo escuchó, tomó nota y prometió transmitir los reclamos a la presidenta Cristina Kirchner. Hubo críticas por el manejo del Indec, un pedido para la instrumentación de una asignación universal por hijo, reclamos de mayor institucionalidad y pedidos de una nueva política agropecuaria. En lo que respecta a la "agenda urgente", la oposición pidió que los partidos políticos integren el Consejo Económico y Social, que convocará la Casa Rosada en las próximas horas. Pero no se llevaron respuestas.

Por el radicalismo estuvieron el presidente de la UCR, Gerardo Morales, y los jefes de bloque en ambas Cámaras legislativas, el diputado Oscar Aguad y el senador Ernesto Sanz, además del presidente de la convención radical, Hipólito Solari Irigoyen. Aunque Elisa Carrió se negó a asistir, su sector estuvo representado por Margarita Stolbizer y por el cobismo estuvo el diputado Daniel Katz. Por el socialismo, ante la ausencia del presidente del partido, Rubén Giustiniani, que faltó por la muerte de su padre, estuvieron Miguel Lifschitz, Silvia Augsburger, Carlos Roberto, Antonio Bonfatti y Juan Carlos Zabalza.

La reunión, con una sola ronda de café, comenzó con una presentación de Randazzo. Apoyado en un archivo de PowerPoint, el ministro mostró los principales ejes de la reforma política que quiere el Gobierno, que entre los puntos centrales incluye las internas abiertas y obligatorias partidarias y la reformulación del actual sistema de financiamiento de los partidos y sus campañas.

Quejas y promesas

Inquieto, Morales fue el primero en hacer los planteos. Y según contó al salir de la reunión, el ministro les aseguró que el campo será integrado al diálogo; ésta fue la única respuesta concreta que se llevaron del funcionario.

"Ha sido una convocatoria oportuna, importante, y hay que esperar los resultados", dijo Stolbizer y agregó: "El Gobierno está debilitado, ha perdido credibilidad y está haciendo una lectura correcta. Esta reunión implica el reconocimiento de los errores". De hecho, según supo LA NACION, Randazzo tiene previsto que el próximo encuentro sea con los integrantes de Unión Pro; incluso invitaría a Francisco de Narváez y al jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri.

Efusivo, Morales apuntó: "Hace seis años que la oposición no hablaba con el Gobierno. Esto implica una señal positiva", y pidió esperar hasta conocer la respuesta a los reclamos. Los gestos de aprobación que mostró el Acuerdo Cívico y Social tuvieron un antecedente central: apenas unas horas antes, el oficialismo en el Congreso había acordado con la oposición, en otro hecho inédito, una agenda parlamentaria abierta a los principales reclamos de cambio del resto de los partidos.

Entre los pedidos que ayer dejaron los opositores en el Salón Norte de la Casa Rosada figuraron también coparticipar el impuesto al cheque, reformar el Consejo de la Magistratura, regular los decretos de necesidad y urgencia, y la instrumentación de tarifas sociales.

"Les pido un voto de confianza. Necesitamos paciencia y tiempo", se confesó Randazzo en la última parte de la reunión. "Nosotros pedimos premura y que esto no se dilate", intervino Aguad. El Gobierno se preocupó por resaltar que Morales le había dicho a Randazzo que ellos no pretendían "cogobernar" el país, mientras hacía un buen balance de la reunión. De hecho, el ministro pasó enseguida al despacho presidencial a contarle los pormenores del encuentro a la Presidenta.

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