La oposición no se jubila

Lavagna, Carrió, Cobos y el jefe de los senadores radicales cuestionaron fuerte. Urgencia oficial por una ley que se complica.
Los principales referentes políticos de la oposición plantaron bandera contra la estatización del sistema jubilatorio propuesta por el kirchnerismo. Desde la antesala del recinto de la Cámara de Diputados, la titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, adelantó que no caerá en la trampa del oficialismo de discutir variantes al proyecto enviado por la Rosada. La definición de Carrió se sumó a los cuestionamientos formulados por el titular del PRO, Mauricio Macri, y también a las críticas del ex ministro Roberto Lavagna, que en diálogo con este diario subrayó que “los legisladores no deben aceptar que el Gobierno les imponga los tiempos ya que estamos frente a una decisión que afectará a dos generaciones” (ver página 4). A pesar de mostrarse confiado porque dice tener votos más que suficientes para sancionar el proyecto, el kirchnerismo parlamentario no puede ocultar su preocupación. Comienza a formarse una tormenta perfecta que tendrá fuertes consecuencias sobre el escenario político. Tormenta que pone en duda más de uno de los apoyos sobre los que hoy descansa el Frente para la Victoria.

Hace pocos días, en diálogo con Crítica de la Argentina, un encumbrado diputado de la bancada oficialista adelantó que no quería demorar el debate porque “más allá del proyecto, estamos dando una discusión de poder”. El legislador no escondía cierto temor ante una estampida del precio del dólar y otras variables económicas que podrían dañar al Gobierno. En el momento de ese diálogo, el oficialismo apostaba a no realizar reformas al proyecto. Hoy los cambios se le presentan como hijos de la necesidad, ya que tendrá que sumar a otros bloques para que los acompañe en la votación en general. Votación que el kirchnerismo se propone concretar el jueves en una sesión especial. La urgencia se da a pesar de que el oficialismo aún no sabe qué escenario enfrentará cuando el tema llegue al Senado.

Aunque conceptualmente el radicalismo está de acuerdo con la eliminación del sistema privado de jubilación, la forma en la que se tomó la decisión y el manejo que la Rosada está insinuando que hará de los fondos, lo hicieron cambiar de posición. El titular de la bancada radical en la Cámara alta, Ernesto Sanz, adelantó a este diario que su bloque analiza “no dar debate”. El mendocino explicó a este diario que “cuando uno se encuentra con una propuesta de gran irracionalidad, tanto en el fondo como en el procedimiento, es muy difícil aportar para dar racionalidad. Se corre el riesgo de quedar pegado”. El senador no tiene dudas sobre la apuesta del Gobierno. “Estoy más convencido que nunca de que a este gobierno sólo le importa hacer caja para financiar la campaña política del año que viene”, concluyó.

En voz baja, la Rosada no oculta su temor por la suerte que el proyecto podría correr en el Senado. Desde el coloquio de IDEA, el vicepresidente Julio Cobos reclamó más tiempo para el debate, hacer modificaciones, y expresó un deseo en voz alta: no tener que volver a votar. Aunque el oficialismo en el Senado asegura que contará con el respaldo mayoritario del bloque, no puede sentirse tranquilo por la presión que acumula el paso de los días.

De hecho, en Diputados todavía hay mucha tela para cortar. El bonaerense Felipe Solá, que trabaja sobre un proyecto propio y que, entre otras cosas, propone una administración con cuentas individuales centralizadas por el Banco Nación (y también la devolución a las provincias del 15 por ciento de coparticipación que éstas cedieron al ANSES por un convenio que firmaron con Domingo Cavallo en 1992), dice que “el apuro es una falacia”. En diálogo con este diario, Solá no deja de mostrarse sorprendido por la forma en la que el Gobierno anunció el fin del sistema de las AFJP. “Se anuncia que el Estado va a terminar con una estafa que durante seis años no denunció. Por lo menos estamos frente a una complicidad”, destacó. Para el bonaerense, la medida agudizó problemas financieros y aumentó la desconfianza de los inversores. El diputado destacó que “no hay ninguna manera de garantizar el control popular de los fondos”. Descree de la fiscalización que pueda ejercer una comisión bicameral o alguno de los comités previstos en la iniciativa gubernamental. Eso sí, subrayó que “si el oficialismo tiene los votos, lo sancionará, pero no creará un marco de confianza y racionalidad”.

En ese punto, Lavagna coincide con algunas de las observaciones que planteó Solá. Al hablar con este diario, Lavagna señaló que la estatización del sistema jubilatorio forma parte de un estilo que genera desconfianza y afecta las inversiones, y por lo tanto la creación de empleo. La diputada cordobesa Beatriz Halak, que reporta al espacio del gobernador Juan Schiaretti, le dijo a Crítica de la Argentina que “si no hay modificaciones, yo no voto el proyecto”. El kirchnerismo tiene razones para preocuparse. No está frente a señales aisladas.

Semino reclamó más consenso

El ombudsman de la tercera edad, Eugenio Semino, apoyó ayer en la Cámara de Diputados la idea de retornar a un sistema único de jubilación controlado por el Estado, aunque sostuvo que el proyecto de ley que impulsa el Ejecutivo debería tener “más consenso que votos”. En el último día de consultas de las comisiones de Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda, Semino destacó que “el Estado no debe dejar en manos privadas este pilar de la seguridad social” y que “cualquiera de las garantías que se puedan incluir en el proyecto van a ser mejores que las que dieron las AFJP”.

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